¡Renuncie santos! Usted es deshonesto

Endulzando las
palabras
Por Iván
Antonio Jurado Cortés
iajurado@hotmail.com
Así reza el
titular de un reciente artículo del abogado, Fernando Londoño Hoyos, texto que
resalta la esencia política de una agrupación que se ha ensañado contra todo lo
que huela a tranquilidad para el campesinado y familias vulnerables del país
.
Para nadie es un secreto que desde el inicio de los diálogos entre el gobierno
y la guerrilla de las Farc E.P., el Centro Democrático como partido político se
ha convertido en enemigo de la pacificación.

Entendiendo las
opiniones de sus líderes, ‘Colombia si necesita la paz pero bajo ciertas
reglas’, en principio se creía que su actitud era crítica-constructiva, pero
con el paso del tiempo se tradujo en un cínico sabotaje por sus posturas sin
fundamento, convirtiéndose en espeluznantes manifestaciones de odio y venganza.
No se puede tapar el sol con una mano, a esta altura cuando inicia la
implementación de los acuerdos, las posturas de los uribistas son
incandescentes, contagiando a desprevenidos que poco o nada les interesa el
futuro de la patria.
Aunque suene
irónico, dirigentes ‘demoniacos’ lloran su desdicha de que pese a las dificultades,
el proceso de paz con la subversión avanza tal como se había concebido en los
acuerdos. La ulcera de estos personajes se descompuso más de lo normal desde
que el premio nobel de paz llego a este país. No se puede ocultar el profundo
odio de estas ‘figuras’ políticas, quienes intentan cambiar la guerra de
fusiles con la de palabras, siendo la mentira y la mala intención el
combustible.
Leyendo una de
sus frases: “su famosa paz quedó clara ante los ojos del mundo. Las mejores
Fuerzas Armadas del Continente, con 300 000 hombres bien equipados y
adiestrados y una Policía de más de 150 000, doblaron la cerviz ante 7000
tipejos y tipejas, (vaya así para que no se ofendan las feministas) muchas de
las últimas en los finales de sorprendentes embarazos.”, simplemente se
corrobora la postura retrógrada de una dirigencia beligerante y terrorista como
el Centro Democrático.
Hay que
entender que el terrorismo no solamente se hace con armas o enfrentamientos
bélicos, también con la lengua, cuyos efectos son más peligrosos y degradantes
que los mismos mecanismos convencionales. Es una lástima que el Estado
colombiano sea permisivo a ciertos comportamientos que conllevan a la
confrontación, dejando a su paso incertidumbre, desasosiego y atraso
socioeconómico
.
El producto de
la guerra desinformativa está a la vista; suficiente con recordar lo sucedido
el pasado 02 de octubre, cuando el resultado de un plebiscito sorprendió al
país y al mundo. Lo ridículo fue que la misma gente votó en contra de una
iniciativa de paz gracias a una poderosa e inescrupulosa campaña de mentiras y
terrorismo. Se pudo comprobar que la mente colombiana es más vulnerable que un
anciano sin anticuerpos
. Aunque se contemplaba la posibilidad de perder el
plebiscito, las probabilidades eran demasiado bajas, por el hecho de que desde
hace décadas el mismo pueblo ansiaba un cese definitivo al fuego.
Ya le cogieron
la comba al palo, y Colombia se encuentra en alto riesgo. Astutos politiqueros
de conservadoras mañas vienen calando en los cerebros de millones de
nacionales, solidificando una batalla sin cuartel contra cualquier principio
que avive la tranquilidad o paz de las comunidades. Prácticamente han puesto en
juego sus acedos caprichos contra la estabilidad especialmente de los campos colombianos
y poblaciones débiles
. Como buenos ‘hijos del Corazón de Jesús´, la pelea está
casada, y los absurdos aplausos de los inconscientes cercenadores de la
sociedad empiezan a cantar victoria.
Desde la firma
de los acuerdos de paz, una serie de improperios y mentiras por parte de una
supuesta dirigencia de derecha no se ha hecho esperar, con el triste y
preocupante resultado que estas bellacadas están anclándose en las neuronas
emotivas del ciudadano, promoviendo un sentimiento que posteriormente se transformará
en acciones nocivas contra las mismas personas que pregonan ser afiliados a una
ideología arcaica
, cuya objetivo es el odio y la venganza.
¡Renuncie
Santos, renuncie! Solo deja entrever la angustia de una cúpula deshonesta que
intenta por todos los medios socavar la estropeada dignidad que aún queda en
muchos electores, especialmente los desorientados, que no les interesa el
bienestar de sus connacionales. La división de la necesidad urbana y la rural
ha sido la principal estrategia de quienes alimentan un endémico conflicto que
sistemáticamente carcome la sensibilidad nacional
, empañando la esperanza del
pueblo noble.

Domingo, 9 de
julio de 2017

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Author: Miguel Cordoba

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