Sandoná, 1972: El “Diluvio” de la Semana Santa que redefinió a la Ciudad Dulce

Inundación de marzo de 1972 en Sandoná
Spread the love

Eran las primeras horas del Viernes Santo, 31 de marzo de 1972. Mientras el mundo católico se sumergía en el silencio del luto, los habitantes de Sandoná despertaban en una pesadilla de barro y escombros. Lo que comenzó como un aguacero persistente el martes 28, se transformó el miércoles 29 en una descarga torrencial que superó los 60 milímetros de precipitación, provocando que el río Ingenio y la quebrada La Magdalena reclamaran sus antiguos dominios.

La geografía del dolor: Seis vidas bajo el lodo

El saldo más trágico de aquel “diluvio”, como lo tituló el diario El Tiempo en su época, fue la pérdida de seis vidas humanas. El análisis de la tragedia revela que la vulnerabilidad se ensañó con el sector rural. En la vereda San Antonio, la familia Popayán-Gustín fue borrada del mapa: Don Matías, artesano de cabuya; su esposa Enemesia; su hijo Jorge; y su cuñado Rafael Gustín, un hombre con discapacidad auditiva que no pudo escuchar el estruendo de la creciente que se llevó su hogar.

🎥 Suscríbete a nuestro canal de YouTube

👉 Informativo del Guaico en YouTube

✅ No te pierdas videos con la actualidad de Sandoná, Nariño y Colombia.

A ellos se sumaron Ernestina Guerrero de Benavides y el pequeño Gerardo Madroñero, de la vereda San Isidro, víctima de un deslizamiento de tierra. La magnitud del desastre fue tal que el municipio quedó totalmente aislado del resto del departamento por más de treinta derrumbes de gran magnitud que bloquearon la Vía Circunvalar Galeras .

Misticismo y presagios en la Basílica

La tragedia de 1972 no solo dejó huellas físicas; se incrustó en el imaginario simbólico de los sandoneños. Los relatos locales aún narran cómo, durante la procesión del Martes Santo en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, la imagen del Señor de las Siete Caídas tambaleó inexplicablemente, un hecho que muchos interpretaron como un aviso divino de la angustia que vendría pocas horas después.

Esa misma atmósfera mística rodea la historia del “Hijo del Sepulturero”, un relato que ha pasado de generación en generación sobre la carga psicológica de quienes debieron preparar las fosas en medio de un pueblo inundado, donde incluso el suelo parecía resistirse a recibir más cadáveres en medio del caos.

El impacto: Un retroceso de años

En términos económicos, Sandoná sufrió un golpe devastador. La planta de energía eléctrica fue destruida, dejando a la “Ciudad Dulce” a oscuras y paralizando los trapiches que movían la economía regional. Más de 300 familias perdieron sus bienes y los cultivos de café y caña quedaron sepultados bajo toneladas de sedimentos provenientes de las laderas de Alto Jiménez.

La respuesta nacional, liderada por el entonces presidente Misael Pastrana Borrero, incluyó el despliegue del Batallón Boyacá y la Cruz Roja para evitar epidemias ante el colapso total del acueducto y alcantarillado.

Lecciones de una cuenca que no olvida

A pesar de las obras de mitigación realizadas en las décadas posteriores, como la canalización de la quebrada en la Calle de la Chorrera, la historia hidrológica de Sandoná muestra que el riesgo sigue latente. Estadísticas recientes indican que de los 13 aguaceros de gran intensidad registrados en los últimos 50 años, nueve han ocurrido entre 2014 y 2018, lo que sugiere una aceleración de eventos extremos vinculados al cambio climático.

Hoy, Sandoná es un municipio que vigila el cielo. La estación meteorológica de Plan Ingenio es ahora el faro que busca evitar que la historia se repita. Mientras tanto, la imponente Basílica neogótica, que sufrió daños estéticos por la humedad de aquel 1972, permanece como el símbolo máximo de la resiliencia de un pueblo que aprendió que su dulzura también está sazonada por el respeto a la fuerza de la montaña.

Fuentes consultadas: Informativo del Guaico

📢 Síguenos para más información:

👉 Haz clic para seguirnos en Facebook

👉 Únete a nuestro Canal de WhatsApp

✅ No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.

Author: Admin

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *