Sorbos amargos de café

Mi ventana
Por Ramiro García
Pese a las insistentes apariciones en los
medios del gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, doctor Luis
Genaro Muñoz, con el propósito de generar confianza entre los productores del
grano con respecto a la alicaída situación del sector cafetero, resulta
inocultable que las recientes encuestas e indicadores de producción y
productividad van en contravía de  lo
anunciado por el dirigente cafetero caucano
.
Desde el año 2009 la caficultura colombiana
inició con una caída del 32% del volumen de la producción, hasta llegar a los
pírricos 7,8 millones de sacos que corresponden a la cosecha de 2011
; es decir,
una disminución de casi el 45%, si comparamos esta cifra con la producción  obtenida en el 2008; o sea, 13.5 millones de
sacos. Y si a eso le restamos los casi 800.000 sacos de cafés menores que se
importan o ingresan por contrabando desde Ecuador y Perú, las cifras realmente
no son esperanzadoras.
Son muchos los factores que han incidido
negativamente sobre este preocupante panorama. 
Analicemos algunos de ellos:
•           La
caída en la producción del 2009  fue
resultado de la reducción de la productividad de los cafetales debido a una
combinación de exceso de lluvia en las zonas cafeteras, lo cual afectó
seriamente las floraciones y fructificaciones
; además de la menor aplicación de
fertilizantes por su alto precio. Como ingrediente adicional es preciso
considerar el aumento de la infestación de los cafetales por roya y broca, que
prácticamente habían desaparecido en las zonas sembradas con variedades poco
resistentes, unas 300.000 hectáreas.
•           La
cosecha cafetera a comienzos del 2010 presentó una situación nuevamente
deficitaria en la producción; ahora debido al prolongado verano (granos vanos,
secos, altas infestaciones de roya y broca)
.
•           Para
el 2011 de nuevo tuvo fuerte incidencia la temporada lluviosa en la disminución
de la cosecha cafetera
; además de considerables mermas en la producción
nacional por las áreas objeto del programa de renovación o reconversión
cafetera.
•           Según
un estudio elaborado por el CIAT y GTZ, entidad de cooperación internacional
del gobierno alemán para el desarrollo sostenible, es necesario considerar los
efectos del cambio climático sobre el cultivo del café en Colombia, que van
desde una reducción del tiempo de maduración, lo cual afectaría su calidad,
hasta una disminución de las zonas aptas para cultivo
. Estas predicciones ya
son una realidad, pues la cosecha del 2012 se adelantó en algunas localidades
con evidentes mermas en la calidad del grano, e igualmente continúan zonas
importantes severamente afectadas por roya y broca; además de la presencia  amenazadora de nuevas plagas como  palomilla, hormiga y  muerte descendente (Phoma sp.).
•           El
descuido en muchos cultivos (alejamiento de prácticas de fertilización,
envejecimiento de cafetales, poco o nulo control sobre la broca y roya, etc.)
refleja un deterioro en la calidad de la gestión de las fincas que tiene que
ver con una amplia variedad de factores sociológicos, incluyendo el
envejecimiento de los cultivadores y la falta de motivación en los jóvenes para
asumir un liderazgo empresarial en las parcelas de sus padres
, pues conciben
como poco atractivo su relevo generacional en las tareas cafeteras.
Si bien es cierto que el Estado ha inyectado
importantes recursos para paliar esta preocupante situación; no sobra decir que
éstos, especialmente los dedicados al financiamiento de  renovación de cafetales, no han sido
suficientes ni oportunos
; y otra fracción importante que ingresó a la
Federación Nacional de Cafeteros fue destinado a la contratación de
profesionales a quienes se les ha encomendado actividades diferentes a la
asistencia técnica y extensión rural, 
componentes claves para el sostenimiento de la estructura cafetera.
Otro aspecto relevante es la escalonada
incursión de agentes certificadores de la calidad del grano, quienes
indirectamente contactan a  productores
con comercializadores externos, logrando que gran parte del volumen de la
producción no ingrese directamente a bodegas de ALMACAFÉ. Por la anterior razón
se asevera que las Cooperativas de Caficultores tan solo comercializan el 25%
de la producción nacional,
lo cual debilita las finanzas del Fondo Nacional del
Café, que ante tal situación, obviamente disminuye los recursos destinados
a  programas o subsidios que benefician a
pequeños productores.
Desde luego que la inquietante merma en la
producción nacional afecta el cumplimiento de compromisos con la industria internacional, pero quizás el
mayor costo es la pérdida de credibilidad en la institucionalidad cafetera
.
Pero el hecho más notorio y verdaderamente
preocupante es la base social de la estructura cafetera: las casi 300.000
familias que derivan el 95% de sus ingresos por concepto de la producción del
grano, y quienes ven cómo su calidad de vida va en caída libre
, ante la
impotencia de tener que percibir en cada cosecha menos dinero ocasionado por el
desplome de su producción y productividad, cuya 
reducción en volumen se estima en un del 60%.
En términos monetarios, de los casi $110.000/
arroba que recibía el productor el año pasado, a la fecha se redujo a $ 68.000;
es decir, un 39% menos de ingresos
; lo cual ocurre cuando el precio de la mano
de obra, fertilizantes y el mayor valor que 
deben destinar los cafeteros en adquisición de  insumos para el combate de plagas se
incrementa significativamente año tras año. No hay que olvidar que el 80% de
los productores de café tan solo poseen 1 hectárea sembrada, y que el promedio
de productividad de los cafeteros colombianos se redujo a casi 70 arrobas/ha
.
Así las cosas, el pequeño productor de una
hectárea recibe aproximadamente $4.800.000 como valor bruto de su producción
anual, y si a esto le deducimos los costos de producción, que en el mejor de
los casos representan el 50% del valor total, estamos hablando de ingresos
netos por valor de $2.400.000 anuales; o sea $200.000 mensuales
………..casi la
tercera parte de lo que el Estado considera como un salario mínimo.
Ni hablar de costos del servicio de la deuda
cuando el cafetero es usuario de crédito
.
No es nada promisorio el panorama cafetero……….

Author: Miguel Cordoba

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