
Por J. Mauricio Chaves Bustos
Facebook: jemaoch
Antes de iniciar esta crónica, es necesario hacer una aclaración. Siempre he chocado con los modelos estéticos impuestos desde las lógicas occidentales, reflejados especialmente en los reinados de belleza que marcaron época en la televisión colombiana. Ver el Miss Universo era casi un ritual familiar, y discutir si era más importante la reina de este certamen o la de Miss Mundo, se volvía parte del debate cotidiano. Ambos concursos alimentaban una visión limitada de la belleza, derivada del clasicismo grecorromano y el Renacimiento, hasta consolidarse en el ideal moderno de la mujer estadounidense. No por nada se decía que “los hombres las prefieren rubias”.
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En Colombia, el Concurso Nacional de Belleza existe desde 1934, con una pausa de 13 años para reaparecer en 1947. Desde entonces, no hay vereda, pueblo o municipio que no tenga su reina, ni fruto, animal o planta que no tenga su reinado: reina de la yuca, del chontaduro, del cuy, de la panela… hay para todos los gustos.
En otra crónica, titulada La belleza en el Pacífico colombiano, abordé la subjetividad estética y el empoderamiento femenino. Las mujeres han luchado durante décadas por sus derechos: a la educación, al voto, a decidir sobre su cuerpo, a ser vistas más allá de su apariencia física. Por eso, limitar su papel en la sociedad al de un adorno estético es ignorar su historia de resistencia y su valía.
Dicho esto, pasemos al caso que nos atañe. Hace poco circuló en redes sociales una publicación sobre Stella Márquez Zawadzki, en la que se afirmaba que había nacido en Tumaco, pero que su padre era español y su madre polaca. La fuente: Wikipedia. Como investigador y lector, desconfío de cualquier trabajo que base sus referencias únicamente en esa plataforma. Por eso, recurrí a fuentes confiables para verificar su genealogía.
Orígenes de una reina
Stella nació en Tumaco el 17 de junio de 1937. Su padre fue Arturo Eduardo Márquez Acevedo, también tumaqueño, nacido el 13 de octubre de 1910, fallecido en Los Ángeles, EE. UU., en 1981. Su madre, Stella Zawadzki Navia, nació en Cali el 21 de febrero de 1920 y falleció en Miami en 1974. Los abuelos paternos de Stella fueron Francisco J. Márquez (Tumaco, 1882–1926), próspero comerciante y filántropo, cuyo apellido da nombre a una calle en Tumaco, y Matilde Acevedo Pérez, también tumaqueña.
Por parte materna, sus abuelos fueron Carlos Zawadzki Colmenares y Soledad Navia Barona, ambos de Cali. Su tatarabuelo fue Estanislao Zawadzki Bronsky, ingeniero polaco que llegó a Colombia en 1846 por invitación del presidente Tomás Cipriano de Mosquera para diseñar carreteras que conectaran a Popayán y Cali con Buenaventura y Tumaco. Como se puede ver, sus raíces están profundamente conectadas con el suroccidente colombiano.
Un destino internacional
Desde 1954 Stella vivió en Estados Unidos. Estudió en el Marymount School de Nueva York y luego en Marymount College, donde cursó estudios de lengua francesa y psicología. Allí fue seleccionada como modelo para Pan American Airlines. En 1957, fue elegida “Princesa de la Corte” en un evento católico en la Universidad Loyola Marymount. En 1958 volvió a Colombia de vacaciones, representó a Nariño y fue coronada Señorita Colombia en 1959.
En 1960 participó en Miss Universo y quedó entre las semifinalistas. Ese mismo año hizo historia al convertirse en la primera Miss International, concurso celebrado en Long Beach, California. Fue la primera mujer latina en ganar ese título.

En una entrevista concedida al periódico El Tiempo (24 de mayo de 1994), la propia Stella declaró: “Mi papá me sacó del colegio, estaba internada en el Marymount en Nueva York, me llevó a Colombia, me coronaron reina de Tumaco, luego de Nariño y después Reina Nacional. Y yo no sabía nada del país, ni siquiera sabía bailar cumbia. Yo era pura gringa.”
De reina a embajadora cultural en Asia
En 1964 contrajo matrimonio en Cali con el empresario filipino Jorge León Araneta y desde entonces vive en Filipinas, donde obtuvo la ciudadanía en 1970. Lejos de retirarse de los reinados, se convirtió en una figura clave como directora nacional del Binibining Pilipinas, el concurso que elige a las representantes de ese país a Miss Universo y otros certámenes internacionales.
Un legado en Tumaco e Ipiales
Recuerdo una hermosa foto familiar de Stella durante una visita a Ipiales. Mi hermana fue nombrada en su honor, y mi tío, el poeta Florentino Bustos, le dedicó un poema que apareció en Juventud Ipialeña en 1960. Aquí algunos versos:
Stella Márquez Z.
Orgullo de Colombia, de una pujante raza
surgió como la Venus mecida por el mar…
Para ti, noble Stella, las nubes de esperanza
se han transformado en tronos de paz y de bonanza
para que seas gloria… para Colombia honor.
Hoy Stella sigue siendo símbolo de elegancia y empoderamiento. Su historia —de Tumaco al mundo— no es solo la de una reina de belleza, sino la de una mujer que trascendió estereotipos, construyó puentes culturales y dejó una huella en dos continentes.
Foto: IMDb
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