Batalla de Bomboná o de Cariaco

Por Enrique Herrera Enríquez
Hace 194 años, concretamente desde el 7 de
abril de 1822, siendo como en efecto lo fue día domingo de resurrección o de
Pascua de acuerdo al calendario católico, Pasto y su gente tiene una vez más
que afrontar nueva invasión militar, esta vez dirigida nada más y nada menos
que por el propio general Simón Bolívar
. Previo a este acontecimiento vamos a
continuación a analizar los hechos que tuvieron ocurrencia a la denominada
Batalla de Cariaco, más conocida como Bomboná.

Firmado el tratado de ciudad Trujillo en
Venezuela por el general Simón Bolívar y el brigadier Pablo Morillo, Bolívar
toma la determinación de seguir a Quito donde espera encontrar al general
Antonio José de Sucre, no sin antes solicitar a Santander para que dé la orden
al general Manuel Valdez a fin de que avance cuanto más pueda desde la línea
del río Mayo hacia el sur, siendo éste último derrotado contundentemente por
las milicias pastusas en Genoy el 2 de febrero de 1821
.
El 13 de diciembre de 1821, emprende Bolívar
su camino al sur desconociendo las dificultades que se apresta a asumir cuando
en nota que suscribe a Antonio José de Sucre hablaba con mucha propiedad, muy
optimista respecto a que: “Usted debe reducirse a obrar sobre Quito con
sus fuerzas, y hallarse sobre aquella capital del 20 al último de febrero
próximo venidero, para cuya época estaré yo con el ejército obrando también
sobre ella. Esta operación de que encargo a Usted, tiene por objeto impedir que
el enemigo cargue todas las fuerzas por la dirección de Pasto, viéndose invadido
por Ud.; más, si así lo hiciere, Ud. estará en disposición de ocupar la
capital…” Qué lejos estaba Bolívar de saber y pensar cuántos problemas
tendría que afrontar en su camino a Quito, con Pasto y su gente de por medio
,
victimas como lo habían sido de los criminales ataques militares tanto del
norte como del sur de la región, sin que se desconozca la actitud hostil de los
patianos en aquel valle de la muerte con que se suelen calificar a dicho
sector, en represalia también de la criminal actitud de las fuerzas de las
Ciudades Confederadas del Valle del Cauca cuando incendiaron inmisericordemente
su poblado.
El día 6 de enero de 1822, Bolívar recibe en
Cali información detallada de Sucre respecto a una flota de ocho barcos que al
mando del general español Juan de la Mourgeon, conducen una expedición de
ochocientos hombres, muy bien armados, que navegaban por la costa de
Esmeraldas, hecho que lo obligaba a variar por completo su proyecto de navegar
por el Pacífico rumbo a Guayaquil y someterse a la dura tarea de atravesar por
la región andina camino a Quito, ante lo cual hace decir por intermedio de su
secretario J. Gabriel Pérez: “Pasto está habitado por hombres que han
hecho una defensa tenaz, de un territorio que conocen, y de cuyas ventajas naturales
saben aprovecharse
. Nuestra marcha a la vez se prolonga, y se hace por caminos
quebrados, donde todas las caballerías se pierden o se inutilizan. El enemigo
puede contar con todas sus fuerzas reunidas, desde Quito hasta Popayán”.
A Santander expresa Bolívar su preocupación en
carta que suscribe desde Cali el 7 de enero 1822 en la cual le dice: “Sin
embargo de todo, Ud. debe imaginar que yo no dejaré de hacer inauditos
esfuerzos por completar nuestra obra; pero necesito de nuevos y más grandes
refuerzos; por consiguiente, haga Ud., cuánto pueda para que me vengan de todas
partes hombres y dinero; hombres y dinero repito; pues con estos elementos se
consigue todo en el mundo…
Para complacencia de Bolívar, José María
Obando, coronel al servicio de los ejércitos realistas había hecho clara
manifestación de sus deseos de vincularse a la causa republicana
, después de
ser convencido por el general venezolano Pedro León Torres, razón por la cual
fue llamado y aceptado en las filas patriotas respetando su grado militar.
El 29 de enero de 1822 le comunica, desde
Popayán, de manera apesadumbrada a Santander: “Toda la noche he estado sin
dormir, meditando sobre las nuevas dificultades que se me presentan, y sobre
los nuevos medios que tiene el enemigo para defenderse. Ya he formado mi
cálculo y estoy cierto que no llevaré 2.000 hombres al Juanambú
, como también
estoy cierto que él me presentará más de 4.000. De suerte, que si espero,
volveremos a la noria de reclutas y bajas, y si no espero voy a dar un combate
más aventurado que el de Boyacá, y voy a darlo de rabia y despecho, con ánimo
de triunfar o de no volver…”
Santander, en carta suscrita el 30 de abril de
1820, le había dicho a Bolívar: “le incluyo un diseño del Juanambú, las
verdaderas Termopilas de Cundinamarca. Presentado a Bosch, el secretario de
Calzada, le pedí me hiciera un plano del Juanambú, como él lo había visto
ahora, lo hizo, me lo entregó, lo examiné con otros oficiales, que tienen
conocimiento práctico de la posición, y resulta correcto y exacto. Me he confirmado
que la ocupación de este país- se refiere a Pasto- es más bien obra de la
inteligencia que de la intrepidez…”, razón por la cual reitera Santander a
Bolívar en carta suscrita el 22 de febrero de 1822: “Nos queda otra vez el
Juanambú y Pasto, el terror de los ejércitos y es preciso creerlo el sepulcro
de los bravos, porque 36 oficiales perdió Nariño y Valdés ha perdido 23 que no
repondremos fácilmente. Resulta que usted debe tomar en consideración las ideas
de Sucre y de abandonar el propósito de llevar ejercito alguno por Pasto,
porque siempre será destruido por los pueblos empecinados, un poco aguerridos y
siempre, siempre victorioso
s…”
Después de atravesar con grandes dificultades
el territorio desde Popayán, Bolívar cruza el 1 de abril, siendo lunes santo,
el río Juanambú por el sector de Guambuyaco, asciende por El Peñol, El Tambo,
La Florida, Sandoná
, y se ubica el 6 de abril de 1822 en predios de Consacá,
para dar inicio al día siguiente, domingo de resurrección o de Pascua, a la
batalla de Bomboná, como se analizará a continuación.
Estando el pueblo de Pasto en plena
conmemoración de la Semana Santa de 1822, se tenía conocimiento del avance de
las tropas de Simón Bolívar luego de cruzar río Juanambú por el sector de
Guambuyaco. El sábado santo, 6 de abril, Bolívar ha ocupado la hacienda Bomboná
y se percata que a la otra orilla de la quebrada de Cariaco se ubica
estratégicamente Basilio García con la tropa de milicianos pastusos
.
Pretendiendo evitar una confrontación militar busca un paso por el río Guaitara
encontrando que el puente de Veracruz ha sido destruido, ante lo cual no queda
otra alternativa que dar la batalla sobre un sector que favorece al contendor
por cuanto la denominada quebrada de Cariaco es una gran hondonada de
aproximadamente unos 250 metros de profundidad por 300 metros de anchura o
cobertura a manera de una “U”. El combate se da inicio después del mediodía.
El general José María Obando, a hora al
servicio de Bolívar, dice al respecto: “El 7, al llegar el general Torres con
nuestra vanguardia al llano de Bomboná, el enemigo comenzaba a tomar posiciones
que atrincheraba volando sobre la quebrada de Cariaco que dividía los dos
campos. El terreno se presentaba tan favorable para el enemigo como fatal para
nosotros: una línea de fortalezas naturales hacía la posición del enemigo del
todo insuperable
: el paso preciso de la quebrada podía ser defendido por todo
el ejército enemigo, cuando el nuestro apenas podía descender de a dos en dos
en fondo, y la correspondencia de nuestras balas cuando mucho estarían en razón
de uno por ciento…”
El general Manuel Antonio López, activo
combatiente en Cariaco, afirma: “El combate se empeñó con ardor a pesar de
todas desventajas de la posición, pues los batallones Bogotá y Vargas con el
mayor arrojo pasaron el puente, bajo los fuegos de su artillería, para ir a
estrellarse al pie de la loma, que principalmente defendía el enemigo al abrigo
de sus parapetos
. Al principio de la batalla fue herido el general Torres, y
tomó la dirección personal del ataque el teniente coronel Lucas Carvajal;
herido también, lo reemplazó el teniente coronel Joaquín Paris; herido
igualmente Paris, le sucedió el teniente Coronel Ignacio Luque; hirieron a
Luque y ocupó su lugar el teniente coronel Pedro Antonio García; herido García,
el sargento mayor Federico Valencia le siguió, y de la misma manera fue herido,
con lo cual, a la media hora de fuego, todos los jefes de la división de
vanguardia estaban fuera de combate, y tuvieron que mandarla los oficiales de
menor graduación.
Desde que se desempeñó la lucha no dejó de
combatirse con tesón, a pesar del horrible destrozo que hacía el fuego enemigo
en nuestras filas. A las cinco y media de la tarde la batalla estaba indecisa,
y tan encarnizado el combate como al principio; y el número de muertos y
heridos entre jefes, oficiales y tropa era tan considerable, que los batallones
Bogotá y Vargas habían quedado reducidos, el uno a 74 plazas y el otro a menos
de 70…
El general José María Obando, siguiendo con su
relato, nos manifiesta: “A las 11 de la noche se presentó en el cuartel general
el ayudante mayor del Rifles, que de orden de Valdés vino a dar un parte
confusísimo: dijo que el general participaba que solamente habían salido 50
rifles. Él quiso dar a entender que los 50 rifles habían salido al otro lado;
pero el espíritu del Libertador, resentido por la presencia de un vasto campo
de matanza, entendió mal por la impresión de que estaba dominado
, y creyó que
lo que le comunicaban era que sólo 50 rifles habrían escapado.
A esa hora nuestro campo parecía un taller,
pero un taller de destrucción: se rompieron más de 1500 fusiles sobrantes, se
quemaron municiones y cargamentos de vestuarios
, y se inutilizó todo cuanto
estorbase nuestra retirada. Hasta en esos momentos de confusión y desorden se
acordó de mi el Libertador: con un comándate Álvarez, edecán suyo, me mando
advertir que nos retirábamos aquella noche, y que me dispusiese a seguir a
cualquier modo…”
Habíamos perdido 800 hombres muertos y más de
1000 heridos, en tanto que el enemigo no contaba de perdida más que 18 muertos
y heridos, y 20 prisioneros que le había tomado el Rifles
: don Basilio solo
pudo sacar 70 soldados reunidos. Con esta pequeña fuerza se situó en la
cuchilla de Taindala; y fingiendo tener intactas sus fuerzas, entabló
comunicaciones con el Libertador, dedicó su habilidad a manifestar
generosidades caballerescas, y para imprimir más este concepto, nos devolvió
una bandera que nos había tomado…”
El coronel Antonio Obando, registra un hecho
interesante de un altercado que tuvo con Bolívar: “al día siguiente (8 de
abril) se me comunicó la orden de reunir los restos de la división de
vanguardia y que presentara el estado de su fuerza, el cual alcanzó a 160
hombres, restos de los 1.100 de que constaba el día anterior…Observando que la
redaccion del boletín no encontraba Bolivar expresiones con que elogiar a los
suyos (los venezolanos) de valentía e intrepidez, etc, etc, cuando no habían
combatido y de nosotros los granadinos solo decía “cumplieron con su deber”…no
pude resistir a su inconsecuencia y favoritismo por los venezolanos en desdoro
nuestro y le dije General Bolívar: “Todavía me querrá negar que hay de parte de
vuestra excelencia una decisión tan conocida por los venezolanos y en contra de
nosotros los granadinos? No puedo concebir cómo es que se hayan portado mejor
en el combate de ayer los que no se batieron, y si se batieron, algunos fue un
cuarto de hora, como el Batallón Vencedores, que entró en la batalla cerca de
las seis de la tarde, y sin embargo, perdió 50 hombres y el Capitán Luque
herido y los que combatieron dos y media horas apenas cumplieron su deber?
Tuvimos un fuerte altercado, y yo, que perdí el juicio, me avancé a decirle 
QUE
NI UN CABO DE ESCUADRA HABRÍA DADO AQUELLA BATALLA EN DONDE SOLO POR CAPRICHO
SE HABÍAN SACRIFICADO 900 GRANADINOS…”
Se ha dicho que Bolívar se quedó con el campo
de batalla en tanto las tropas pastusas se retiraron, ante lo cual el
historiador Sergio Elías Ortiz, afirma: “Se retiraron, es verdad, pero por
haber cundido entre las filas la noticia de que las tropas republicanas habían
entrado a Pasto por Genoy, noticia que ellos tomaron en serio
y por ello
volaron a defender sus hogares, convencidos de que García no lo haría, pues
estaba dispuesto a entregarse y hasta lo acusaban, quien sabe si con
fundamento, de haber cargado los cartuchos con polvo, en vez de pólvora.
Don Basilio no las tenía todas consigo en
vista de la desbanda de los suyos. Por él se habría retirado de Guaca, a donde
había ido a parar al final de la batalla, y hubiera puesto río Guaytara por
medio, para hacerse fuerte, dejando abandonada a Pasto al vencedor, si no es
porque un sacerdote español, capellan del Cazadores de Cadiz, que estaba con
él, le aconsejó escribir a Libertador mostrándose más fuerte que nunca
. Así lo
hizo en las primeras horas del día 8…”
Queda claro, decimos nosotros, que la Batalla
llamada oficialmente de Bomboná no tuvo ocurrencia en dicha hacienda, allí solo
fue el campamento de las tropas de Bolívar, que luego del combate se convirtió
en hospital. La Batalla fue sobre la quebrada de Cariaco, una gran hondonada de
más de 250 metros de profundidad por 300 metros de anchura
, la cual se
convirtió en un tremendo anfiteatro con los más de 800 muertos y heridos que
cayeron en esa fosa infernal ante el fuego cruzados de las milicias pastusas.
Que quien ganó la batalla? Las cifras son
contundentes de acuerdo a las cifras que nos presenta el general José María
Obando donde la pérdida de las tropas al mando de Bolívar son contundentes: “Habíamos
perdido 800 hombres muertos y más de 1000 heridos, en tanto que el enemigo no
contaba de perdida más que 18 muertos y heridos, y 20 prisioneros que le había
tomado el Rifles…
”, situación que corrobora el historiador José Manuel
Restrepo, muy adicto a Bolívar cuando afirma: “con tres victorias de esta
naturaleza, aquellas tropas, ornamento del ejército de Colombia, desaparecerían
eternamente, y debemos pedir a Dios que nos libre de triunfos semejantes…Así es
que cuando repasó el Juanambú estaba reducido a una tercera parte…”
Concluyendo, cabe preguntar: cuál es el campo
de batalla que Bolívar y sus defensores dicen haber tomado? ¿Se refieren acaso
a la profunda quebrada de Cariaco, donde se desarrolló el combate? Si es así,
naturalmente que les tocaba recoger el sinnúmero de cadáveres y heridos que
allí quedaron; las milicias pastusas atrincheradas en la parte alta de la
quebrada que iban a preocuparse por los muertos y heridos que no eran suyos
.
¿Es acaso el campo de la hacienda Bomboná donde estaba acantonada su tropa y
ahora serviría de hospital? Era obvio que quedaría a su amparo, estando la
quebrada de Cariaco de por medio, defensa natural que tenía los pastusos ante
el atropello que pretendió Bolívar a su paso para Quito.
Si fuese cierto el pretendido triunfo de
Bolívar en Cariaco mal llamada batalla de Bomboná, que aun defienden algunos aúlicos del caraqueño, por qué- decimos nosotros- no siguió Bolívar con sus
tropas a Quito como era su pretensión?
La derrota de sus ejércitos fue tan
contundente que tuvo que retroceder con lo poco que le quedaba de sus
destrozadas tropas hasta el sector del Trapiche, hoy ciudad Bolívar en el
departamento del Cauca, dejando sus heridos en varios sectores del camino que
improvisó de hospitales, tal es el caso de El Peñol y Taminango, entre otros.
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Author: Miguel Cordoba

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