Día del médico

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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Cada 3 de diciembre se conmemora esta efeméride. Inicialmente se conocía como Día Panamericano del Médico, sin embargo, esta celebración trascendió y ahora es considerada de carácter global. Eso sí, el reconocimiento es el de siempre: para aquel profesional cuyo perfil es de un ser humano que, sin distingo de clase, color o religión, y que, con sacrificio, dedicación y compromiso, brinda la atención en procura de salvaguardar la vida y la salud del ser humano.

Esta fecha elegida por la Confederación Médica Panamericana en honor al doctor Carlos Finlay, quien nació en Cuba este mismo día, pero de 1833 y dedicó su carrera a buscar la causa de la fiebre amarilla. En 1881 estableció que la enfermedad era transmitida por el mosquito Aedes Aegypti, el mismo insecto que transmite los virus que producen Zika, Dengue y Chikunguya, salvando así millones de vidas en el mundo.

En relación a la pandemia por COVID-19, el personal de salud y entre ellos los Médicos, han debido afrontarla bajo condiciones extremas por el número de horas de servicio, con los incómodos pero necesarios elementos de bioseguridad, con las serias dificultades, la enorme preocupación y el estrés, por el desabastecimiento de medicamentos e insumos requeridos para brindar una atención de calidad. Muchos protocolos se debieron implementar, otros se modificaron y como todo en medicina, se debieron reinventar. Pero en su lucha, también debieron intervenir de manera decidida y sentar su posición, ante determinados gobiernos, que, en su afán por la reactivación económica, intentaron ir en contravía de la evidencia científica.

De acuerdo al INS con corte al 1 de diciembre de 2021, se han presentado 68.759 casos de COVID 19 en personal de la salud, con 337 fallecidos y, aun así, continúan ofreciéndonos tantas horas de servicio continuo, con vivencias dolorosas y otras de inmensa satisfacción, siendo objetos de sentidos aplausos y reconocimientos, que no es más que un homenaje a la vida, la misma que es la razón de ser del médico y de quienes pertenecen al sector salud.

También se han visto afectados por los innumerables pacientes que morían a diario; los protocolos de atención incluyen que cuando se presente un deterioro importante de la salud en un paciente, se deben hacer los esfuerzos necesarios para que su familia o sus conocidos se puedan despedir. Y así, debieron presenciar el paso de la vida a la muerte de tantos seres humanos, y en muchos casos, las únicas manos cercanas, fueron la del personal de la salud, de un médico, que a través de sus lentes protectores y de una mascarilla, los acompañó en su el destino final.

Valga hoy y siempre reconocer el sacrificio, dedicación, y riesgo que asumen y asumirán los médicos, obedeciendo el juramento Hipocrático: “Hacer de la salud y de la vida de vuestros enfermos, la primera de vuestras preocupaciones”.

Diciembre 6 de 2021

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Author: Miguel Cordoba

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