
Con aportes de la comunidad, la parroquia Nuestra Señora del Rosario de Sandoná contrató la restauración y limpieza del sagrario y compró dos cálices, una cruz procesional y un misal, con una inversión cercana a los 13 millones de pesos.
El párroco Roberto Hoyos Realpe agradeció a los sandoneños por su respaldo, destacando el compromiso de los fieles con el fortalecimiento de los espacios y elementos destinados al culto religioso.
El nuevo fue instalado en su lugar habitual, en la nave derecha junto al altar mayor de la basílica Nuestra Señora del Rosario, donde permanecerá para el desarrollo de las celebraciones litúrgicas.
En la Iglesia Católica, el sagrario (también llamado tabernáculo) es el lugar más sagrado de un templo. Es el pequeño receptáculo donde se guardan las hostias consagradas.
Desde la parroquia resaltaron que estos elementos contribuyen a dignificar la eucaristía y fortalecer la vida espiritual de la comunidad.













