Columna Desde Nod por Alejandro García Gómez

Extradición del general: ¿Mensaje gringo?
pakahuay@gmail.com
Con la solicitud en extradición del general
(r.) de nuestra policía, Mauricio Santoyo, por parte del juez Macbride, estado
de Virginia, se pone en evidencia que la estrategia con respecto a la política
represiva de los gringos sí ha sufrido un cambio
, pero también es claro que
ellos, ni han renunciado ni renunciarán a ésta. Para empezar modificarán su
política de extradición con Colombia.
Empezarán a aplicar la que ya han empleado con
los narcotraficantes: los de bajo perfil “sapean” a los del medio y, si es
posible, a los de arriba, pero los de medio calibre lo hacen con los de alto
perfil,  siempre a cambio de prebendas,
que generalmente son: pocos años de cárcel y salir a disfrutar de una parte de
sus fortunas con sus familias con la misma o diferente identidad. De varios, no
se vuelve a saber. Hasta la actualidad esto sólo lo habían hecho con narcos “en
activo”, con buenos resultados para sus intereses parece, porque así se
apropiaron de dólares y propiedades, rutas y nombres influyentes, que a su vez
alimentaron la cadena.
Ahora, como ya tienen buenos y bastantes peces
gordos encanados o en negociaciones, con sus testimonios empezarán a llevar a
quienes, sin pertenecer a estos grupos delictivos, presuntamente hayan ayudado
o promovido o pasado de agache por años ante ese actuar delincuencial desde sus
burós como políticos en ejercicio de cargos estatales o funcionarios o como
integrantes de las Fuerzas Armadas. Y con esto, lo que muy seguramente buscan
es llegar cada vez más arriba en la corrupta cadena permisiva
. Se han propuesto
cerrar el círculo de lo que podría llamarse la presunta delincuencia de cuello
blanco y de cuello verde y acabar con ella. La pretensión no sólo es volar cada
vez más alto sino salirle al quite a la frustración que para su pueblo ha
representado el fracaso de su política antidrogas -el Plan Colombia, p. ej.-
sin renunciar a ésta, o sea, hacer una represión más efectiva, menos onerosa y
cerrarle la ventana a los vientos de la despenalización y de la legalización de
las drogas que ronda en el mundo.
No es sólo un mensaje para Colombia sino para
toda América Latina
, principalmente para los gobernantes de los países
obsecuentes con sus políticas, eufemísticamente autoproclamados “países
amigos”, o sea Colombia, México –productores y ambos en el ojo del huracán- y
los países centroamericanos –estaciones de paso de las drogas-, aunque las
políticas de extradición mexicanas, por su arraigado nacionalismo, son
diferentes de las nuestras. En México como en todo país que se respete a sí
mismo, la extradición es considerada una vergüenza: un padre no capaz de
reprender a los hijos que no ha sabido biencriar y le pide el favorcito al
vecino. De concretarse esta extradición, sería como advertir al vecindario,
“cúidate, puedes seguir tú”. No se descartan países que, como Venezuela, tienen
ríspidas relaciones con el imperio, porque los gringos esperan que, con el paso
del tiempo las aguas vuelva a su antiguo cauce. Existe el serio rumor del
llamado “Cartel de los soles”, de Venezuela, que implica a altos mandos de sus Fuerzas
Armadas presuntamente, en connivencia con funcionarios civiles de alto rango. Y
como éstos, otros en varios países de América Latina.

Hay algo que llama a la curiosidad en esta
solicitud. Existen no sólo rumores sino señalamientos, de delincuentes del
narcoparamilitarismo, del narcotráfico, de exintegrantes de las FF AA, de
exintegrantes de las fuerzas de seguridad del Estado (CTI, etc.), de que en
Colombia altos mandos de sus Fuerzas Armadas, presuntamente han estado incursos
en este mismo o similar actuar. A sabiendas de que el general Santoyo ha
coincidido en cercanía con el expresidente Uribe, y habiendo sido el
expresidente tan amigo del gobierno gringo, la pregunta es, ¿por qué escogieron
a Santoyo? ¿Hay otro mensaje adicional? ¿Cuál es? 26.VI.12

Author: Miguel Cordoba

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