Dimayor Vs. Antony Silva: ¿qué dice la Justicia?

Columna Desde
Nod
Por
Alejandro García Gómez
Hace unos
meses, en esta misma columna, se destacaron algunas injusticias que deben
sufrir los trabajadores de las empresas de fútbol, los jugadores, materia prima
y mercancía de los equipos profesionales, hablando en fríos términos
capitalistas
. Se habló de algunos casos, entre ellos el de Alexander “La
pelusa” Orrego y sus problemas con el señor Gabriel Camargo, dueño del Deportes
Tolima, para que lo dejara trabajar en un nuevo contrato con el equipo Envigado
en 2004. Finalmente el jugador sí pudo trabajar en el equipo Envigado pero
debió “ceder” una deuda de $24 millones que el señor Camargo tenía con el
jugador, según el periódico EL MUNDO, de Medellín (14, 17,18 y 19 de febrero de
2004). El trabajador del fútbol pudo contratar y trabajar con el equipo Envigado
pero perdió su dinero, según el periódico, y el asunto se quedó así.

Dramas
humanos de iguales o peores contextos se han conocido antes y después y, al
parecer, no son aislados. Por lo que se escucha o se lee, parece que estas
situaciones son lo usual dentro de unas presuntas irregulares (¿ilegales?
¿delictuosas?) condiciones de trabajo, quizá por aquello de que “la costumbre
hace ley”. Se puede leer en Semana.com (05.II.13, “Boyacá Chicó es una
dictadura”) el drama del futbolista Jhonny Ramírez. Del ex futbolista Jorge ‘El
Abuelo’ Agudelo, se supo que –ya retirado- debió demandar ante la justicia
ordinaria a su antiguo club, Once Caldas, y –al parecer- ganó
. “Acusan a la
Dimayor de veto laboral. Jugadores alegan que no los contratan en otros equipos
cuando terminan contrato por justa causa” (El Tiempo.com, 21.I.12). Estos y
otros innumerables hechos, unos que se conocen y otros que quienes los sufren
prefieren callar.
Ante esta
situación, y prendiendo una vela a Dios y otra al diablo, el actual ministro
del trabajo, Rafael Pardo, intentó impulsar una ley en el Congreso, pero el
asunto quedó tan peor que los propios trabajadores del fútbol profesional
manifestaron al ministro que preferían que se hundiera el trámite de esa ley
antes que salir más perjudicados. Casi le exigieron hundirla. Y Pardo no tuvo
más remedio que hacerlo (El Espectador, 22.X.13). “El problema es que por
proteger laboralmente a los jugadores y patrimonialmente a los clubes, el
ministerio del trabajo no logró resolver el conflicto entre las partes
”,
Semana.com (26.X.13).
Ahora el
drama es el de otro jugador del Deportes Tolima: el portero paraguayo Antony
Silva. Según El Espectador.com, “Antes de comenzar la Liga Postobón 2014-1, el
portero y otros jugadores del fútbol profesional se negaron a firmar un
documento que la Dimayor exigió, como requisito de inscripción para los
torneos, en el que se comprometían a no llevar los conflictos a instancias
judiciales
‘salvo en aquellos casos en que de manera expresa los reglamentos de
la Fifa permitan acudir al juez ordinario (básicamente temas laborales)’”
(06.II.14). “El problema es que no me han podido inscribir. Según el equipo
estoy inscrito pero la Dimayor no me deja competir por no haber firmado el
documento”, aseguró Antony Silva a Bluradio (07.II.14). ¿La presunta pretensión
que la Dimayor exige en ese supuesto documento no raya en lo delictuoso? El
condicionar el trabajo a eso, ¿no configura otro presunto delito que se conoce
vulgarmente como chantaje? ¿Qué dice la Justicia colombiana al respecto? ¿Y qué
opina nuestro salomónico Ministro del Trabajo?
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14 de marzo de 2014. Informes www.pencolombiadeescritores.com y
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Nota de
peligro, repetida.- Del cruce peatonal a la salida de donde toman la
alimentación los deportistas de alta competencia (Inder) y el CC. Obelisco.
10.II.14
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Author: Miguel Cordoba

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