El español que se llevó a Nairo Quintana a Europa

Foto: elcomercio.es
Tomado de
El ex ciclista
Vicente Belda descubrió al boyacense cuando éste era un jovencito
que llevaba,
durante 12 km de subida, a su hermana en el manubrio de su bicicleta.

Todos los días,
mientras era un muchacho, bajo la canícula del mediodía, Nairo Quintana subía
los 12 kilómetros del alto del Moral llevando a su hermana en el manubrio de
una bicicleta que pesaba 15 kilos
De Arcabuco, a donde quedaba la escuela,
hasta Cómbita, el pueblito donde los Quintana Rojas vivían a orillas de
carretera, es la ruta preferida por los ciclistas para preparar sus carreras. A
veces el muchacho de 14 años se dejaba tentar y seguía a los pelotones un buen
trecho de carretera
. Los directores deportivos al verlo se asombraban, ¿de qué
inframundo había salido ésta criatura mitológica? Pronto el ciclismo se le
convertiría a Nairo en una pasión y una profesión.
El primero que
le echó el ojo fue su coterráneo Rusbel Achagua, quien acompañado por Don Luis
Quintana
, recorría los almacenes de Cómbita buscando patrocinio. Raúl Malagón,
un comerciante que tenía un taller de bicicletas llamado Ciclorama fue su
primer patrocinador. Victor Hugo Silva, quien era el alcalde de Arcabuco a
mediados de la década pasada, se encargó de conseguirle la indumentaria. En las
carreras locales, siendo cinco años menor que sus competidores, Nairo se
acostumbró a no tener rival.
Ahí es donde
aparece Vicente Belda, el español que fue capaz de desarrollarle todo su
potencia
l. Los colombianos empezamos a saber de él cuando era de los pocos
europeos en disputarles etapas de montaña a los primeros escarabajos que
viajaron al viejo continente con la firme intención de conquistarlo. Tercero en
la vuelta a su país en 1981, Belda se caracterizaba por su explosividad y por
su corta estatura: medía 1.54. Una vez se retiró del ciclismo a finales de la
década del ochenta, empezó una exitosa carrera como director deportivo del
equipo Kelme en donde descubriría a deportistas tan talentosos como Oscar Sevilla.
Sus éxitos se vieron empañados en el 2002 cuando su nombre se vio vinculado a
la Operación Puerto, la ofensiva contra el dopaje más agresiva de la historia.
Desprestigiado
en Europa a Belda no le quedó más camino que aceptar la oferta que le hiciera
en el 2008 la Lotería de Boyacá para dirigir un equipo de ciclismo. Debutaría
en una clásica en Girardot y cuando creía que su estrella para descubrir
talentos se había apagado apareció en su vida Nairo Alexander Quintana Rojas.
Cuenta la leyenda que para probar al ciclista más completo que había dado
Boyacá lo subieron sobre una bicicleta con un medidor de potencia. Cuando
empezó a dar los primeros pedalazos Belda creyó que el aparato se había dañado;
los resultados eran anormales, nadie, ni campeones de la talla de Santiago
Botero, habían desarrollado siete vatios kilo
. Lo normal es que sacaran cinco
pero siete era un resultado de otra galaxia. Comprobaron que el potenciómetro
estaba bien así que Belda llamó a Eusebio Unzúe, el hombre que había pulido a los
multicampeones Pedro Delgado y Miguel Induraín y le dijo que ya tenía otro
diamante colombiano.
Si querían
ficharlo tenían que apurarse, detrás de él estaba Johan Bruynell, el belga que
había conducido a Lance Armstrong a sus siete toures. En el 2008 el escándalo
del doping no había desprestigiado aún al norteamericano. El argumento con el que convenció Belda a
Quintana fue simple: en el Movistar no sólo iba a ganar lo mismo que con
Bruynell sino que además hablarían el mismo idioma
. El boyacense no lo pensó
dos veces.
Las
expectativas de Unzúe y su equipo se vieron colmadas cuando en la Vuelta a
Madrid del 2009 fue el mejor joven
y en el Circuito Montañés de ese mismo año
duró todo el día escapado y hasta le disputó la clásica al Igor Antón. Nadie
había hecho eso a los 19 años. Un año después se convertiría en el segundo
colombiano en ganar el Tour de l’avenir y lo que vendría ya sería parte de la
historia del ciclismo mundial.
El artífice fue
Belda quien pasa la mitad del año en Alfafara Alicante, el pequeño pueblito
donde nació y la otra mitad en Boyacá intentando descubrir talentos. El último
fue Miguel Angel López, un jovencísimo corredor cuyo sueño era ser torero y
ahora, después de ganar el Tour de L’avenir y la Vuelta a Suiza, es tal vez el
corredor con mayor futuro del pedalismo internacional
. A sus 61 años es el
nuevo entrenador del equipo Boyacá raza de campeones en donde, por supuesto, ya
empieza a frotarse las manos pensando en las nuevas estrellas que saldrán de
ahí a conquistar las carreteras europeas.
Nota original:

Author: Miguel Cordoba

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