El granito de café

Visión de mujer

Por Elsy Melo Maya
A propósito del Día Internacional
del Café, es preciso recordar lo que este producto significa en Colombia, su
importancia y la influencia directa sobre la vida misma y el bienestar integral
de las comunidades
que tienen que ver con su cultivo, procesamiento, venta y
exportación.

Colombia es el tercer productor
mundial de café con 931.000 hectáreas cultivadas; 14.2 millones de sacos
producidos anualmente, de los cuales 13 millones son exportados a más de 90
países
. El 96% son pequeños productores; el 25% de la población rural es
cafetera, con 1.3 hectáreas cultivadas en promedio; 555.000 familias se
benefician en más de 500 municipios del país; este cultivo propicia 730.000
empleos directos.
Pese a la significancia del grano
entre los colombianos, la realidad es que el pequeño productor campesino sigue
siendo el que menos beneficio recibe de las diferentes políticas implementadas.

Entre tanto Nelson Moya, Presidente de la Asociación Colombiana de Cafés
Especiales y Presidente de Tritocafe afirma que Colombia solo debería producir
esta clase de cafés y no otros de mediana calidad, Nelson Melo Presidente de la
Red Internacional SPP Global (Símbolo de Pequeños Productores) a mucho honor
sandoneño, sustenta que de ser así, dejarían de subsistir alrededor de 400.000
productores colombianos con el costo social que ello implicaría; asegura que se
debe segmentar los mercados, apoyar y educar a los productores para que sean
rentables. Así mismo manifiesta que las cooperativas han sido el motor del
cambio: “en medio de las balas y la violencia, generamos procesos democráticos,
participativos, con dignidad y coraje hemos tomado las riendas del desarrollo; mas
resultados que discursos, mas resultados que filosofía…
Cabe resaltar también que según la
Organización Internacional del Café, el 25% de las fincas cafeteras del mundo,
están dirigidas por mujeres y el 70% de la mano de obra, corresponde a mujeres.
De tal manera, que frente al granito de café, se debe propiciar una política
pública que erradique la desigualdad de género en su producción y que de verdad
represente en la vida real, mayores beneficios sociales y económicos, como la
mejora de la salud y la nutrición de la comunidad vinculada, contribuya a
erradicar la pobreza y promueva la prosperidad. Se debe estimular así mismo a
los pequeños productores organizados, que han demostrado ser muy eficientes y
entre ellos, aquellos que han posicionado la caficultura orgánica en el país
,
con importantes experiencias a nivel internacional.
Octubre 1 de 2018

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Author: Miguel Cordoba

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