El narcoturismo sexual

Columna Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
A finales del siglo pasado, comenzó a declinar
la importancia fabril de Medellín. Las causas no son tema de este artículo, del
que existe abundante literatura. Algunas de esas industrias de mediados del
siglo XX han cerrado. Otras se debaten en una prolongada crisis, algunas de
agonía. Pero también en la década del 70’ surge en Colombia el narcotráfico
como otra fuerza económica que revuelca no sólo valores éticos, morales y
sociales sino también los precios de bienes y servicios (y de humanos)
.

Con visión empresarial, la dirigencia
antioqueña le apostó a la realidad existente: la violencia del narcotráfico
había dado la oportunidad a la excelencia de la 
medicina de la Universidad de Antioquia
–aún hoy por hoy, la única de la
ciudad con “escuela” propia- de formar un respetable número de especialistas de
alta competencia y de variadas disciplinas. Los resultados de sus
intervenciones se convirtieron en el mejor pregón publicitario. Al tiempo, la
práctica empresarial de muchos años, había generado experimentados empresarios
con visión, quienes inmediatamente percibieron las dificultades que empezaban a
esbozarse a causa de la globalización.
Empresarios y autoridades comenzaron a
planificar una ciudad que, sin abandonar totalmente su tradición fabril,
comenzara a proyectarse hacia un futuro de oferta de bienes y servicios. Los
servicios médicos, hospitalarios y los relacionados con éstos fueron la punta
de lanza con los que Medellín inició a generar una nueva empresa gran escala:
el turismo de la salud
. Alrededor de ella se fueron alineando otras actividades
relacionadas, por ejemplo los congresos científicos en torno a la medicina. Los
congresos médicos, generaron experiencia y logística para reuniones y congresos
de otras disciplinas. Todas estas prácticas produjeron más experiencias y -con
el transcurso de pocos años- fueron posicionando a Medellín ya no sólo como
ciudad de congresos sino de una variada programación académica, cultural,
deportiva y de disfrute. Y esas enseñanzas, por diferentes circunstancias, han
generado más y más visitas.
Pero alrededor de esta oferta turística legal
–como ha ocurrido en todas partes donde se desarrolla el gran turismo- nace y
se desarrolla una oferta ilegal o criminal relacionada con la prostitución
. Al
comienzo –por descuido o a sabiendas, por algunos intereses, o quizá el mismo
vacío moral que produjo la “Ética Space”- se le presta un mínimo de atención al
asunto. Y el asunto crece, y en medio de la violencia, la corrupción, la
inequidad y la falta de oportunidades, se desborda. Eso es lo que empieza a
inquietar no sólo a la sociedad paisa y colombiana sino a la ONU, que aclara
que no es sólo Medellín sino otras ciudades: “Para Naciones Unidas, aunque las
autoridades locales centran su trabajo en la prevención de la explotación
sexual, falta mucho por hacer en el control y vigilancia de los lugares donde
se concentran estos fenómenos, así como en el debilitamiento de las estructuras
criminales que manejan este negocio, que no solo ocurre en Medellín. Se sabe
que la problemática está presente en Cartagena, Santa Marta y el Eje Cafetero,
en el centro del país
”, (El País, España, 01.XI.13).
Si Colombia, Antioquia y Medellín no le
prestan atención a este problema desde su gobierno y su dirigencia muy pronto
vamos a tener un dolor de cabeza adicional. Y la solución no es sólo de
legislación y menos sólo policial (aunque como solución a corto plazo no se
puede descartar la última). Es mucho más. La integralidad conlleva equidad
social y reconstrucción de tejido social, teniendo como base el respeto por la
familia y la cultura de las comunidades
. El desarraigo violento ha roto todo. Y
esa mezcla de narcotráfico y paramilitarismo, de donde nacieron las llamadas
bacrim podría buscar apropiarse de este nuevo negocio (si es que ya no lo
hicieron) como se afirma que se ha apropiado del microtráfico y de la minería
informal. 14.XI.13 

Este es un espacio de opinión destinado a
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pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición
de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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