El señor de la bolsa de pan

Por Augusto Cabrera Rodríguez
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Epílogo

“El pan no se tira o arroja, se besa y se da en la mano.”

temas a tratar: 1. La Bolsa bursátil. 2. El Señor de la bolsa de pan

1. Bolsa bursátil.

Antes de entrar al tema que me propongo participarles. Hago una breve explicación sobre lo que es la “Bolsa de valores”. Consiste en la compra y venta de valores, son los dineros circulantes entre las grandes empresas, comercio y ciudadanos a nivel nacional e internacional. Los comerciantes invierten en las bolsas de valores para obtener mayores rendimientos y ganancias. Son muestras de las actividades económicas y financieras de todas las naciones. Se mueven de acuerdo a la oferta y demanda de las casas de valores a nivel nacional e internacional.

No incluimos en estos aspectos a las famosas “Pirámides” que, disfrazadas de bolsas de valores, convencieron a las gentes para que inviertan grandes y pequeñas cantidades de dinero, a fin de obtener buenos dividendos en sus inversiones. Lo cual resultó ser una estafa colectiva.

2. El Señor de la bolsa de pan.

La historia y la tradición de los hechos sociales relatan que el Señor de la bolsa era el “ropa viejero”, éste vagaba por las calles, con un costal, bolsa o morral cargada sobre su espalda. Este personaje de origen estadunidense, con aspecto de mendigo, se dice que en el saco llevaba niños, esto porque los padres de familia aterrorizabn a los niños que el “ropa viejero” se los llevaría si eran desobedientes, no comían, no dejan dormir, su rendimiento escolar era muy malo, mal comportamiento. Este los engañaba que les daría dulces o golosinas para que no le hagan difícil su encargo- Esta amenaza les daba buenos resultados a los padres. El viejo fue denunciado porque había asesinado a más de cien niños.

Entrando en el relato sobre el Señor de la bolsa, el cuento empieza, especialmente con los jubilados o personas mayores, en el encuentro y con el debido respeto y saludo empezamos el diálogo; lleva una talega o bolsa, a veces llena de frutas. alimentos para la casa o el famoso pan allulla, pan de maíz, pan de suelo, carne etc. el humor que se le ponía en estos encuentros era decirle que se dedicó a la bolsa de valores, pero era el Señor de la bolsa de pan. o el de los mandados que tenía que hacer por insinuación de sus familiares.

Varias veces nos encontramos en la calle. El compañero, muy experto en sus mandados, mueve la bolsa de pan de un lado a otro, se observa que el pan es redondo   puede ser de sal o de dulce, lo importante, que en la transparencia se ve que es un pan de calidad.

En el camino se le acerca un muchacho, de apariencia humilde, muchacho de la calle, y le dice con voz de pobreza y necesidad por el hambre, Señor, por favor regáleme un pan, no he comido nada, no me quieren regalar, aunque sea un mendrugo de pan. Mi compañero, abre la bolsa saca dos panes y se los da en la mano al muchacho. Éste da las gracias, se lo ve que come con angustia, desesperado, pero con alegría de que alguien tiene buen corazón y le dio el pan, para por lo menos saciar por un momento su languidez de hambre.

Este acto merece compartirlo para ser generosos con los que necesitan, no dar plata o dinero sino buscar la forma de dar en especies, a la gente que verdaderamente necesita.

En conclusión: El pan no se arroja o tira, se besa, se abraza y se da en la mano.

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Author: Miguel Cordoba

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