Fotomultas: creativa y cívica protesta ante ineficiencia (y 2)

Desde Nod

Por Alejandro García Gómez.
pakahuay@gmail.com
En gracia de discusión, no vamos a
entrar en controversia sobre las fotomultas, pero no podemos aceptar los
presuntos abusos que se han derivado de ellas
. Veamos.

En mi anterior artículo había
contado que me vi precisado a elevar otro Derecho de Petición (DP) el
31.III.2015 al Tránsito de Medellín. Cumplida la fecha legal sin respuesta,
interpuse una tutela
. Pero antes, en el interregno de la espera de la respuesta
a mi DP, sobrevino una llamada –el 14.IV.2015- de quien dijo ser funcionaria
que lo hacía a nombre de la Secretaría de Movilidad (Tránsito) de Medellín y
llamarse Dani Gómez. Comenzó preguntándome que qué había pensado sobre el pago
de la infracción. Le respondí que estaba a la espera de una respuesta a un DP.
Me dijo que yo podía pagar antes y esperar a que se me responda, “porque puede
ser aprobado o negado su DP”. En una conversación más o menos extensa (de la
que extraigo un representativo mínimo) con paciencia le volví a exponer todo mi
historial, con la esperanza de que ella me diera alguna luz sobre mi situación
general. Al final de mi relato me respondió “yo sólo sé de cobros”, “del área
de cobros”, se corrigió. “Hay otras [áreas] más” y me nombró algunas siglas.
Uno tiene la sensación de que hay un desorden entre esas áreas, le dije. Se
hizo silencio. “¿Es que cada una trabaja por su lado?”, volví a la carga. “No
se reúnen”, respondió después de otro gran silencio. Le expuse que una
sentencia de una Alta Corte ordena a las secretarías de tránsito a identificar
e informar efectiva y oportunamente a los infractores como parte de un debido
proceso, cosa que no había ocurrido conmigo. “Eso fue un caso puntual para una
persona de Armenia. Cada caso es aparte”, contestó. Y entonces, ¿las doctrinas
de las cortes para qué son? Silencio.
Como dije, cumplido el plazo de ley
sin respuesta a mi DP, interpuse un amparo. Ya interpuesta la tutela, me llegó
con fecha de 27.IV.2015 pero días después, contestación a mi DP, con copia al
juzgado, ¡pero a nombre de otra persona, una mujer, por varias infracciones de
ella con una moto!
A cambio, desde el 20 de abril me habían empezado a llegar
mensajes de texto con “advertencias” -¿intimidaciones?- sobre embargos a
seguirme, en el día, la noche o la madrugada. En el tiempo del proceso de la
tutela siguieron diariamente.
Un juez falló la tutela a mi favor
–07.V.2015-
. De uno de los apartes del veredicto  subrayo: “… De lo anterior, surgen las
siguientes inquietudes, ¿Qué es lo que revisan los inspectores de tránsito al
momento de atender una solicitud, si en la respuesta ni siquiera le atinan al
número de comparendo que es objeto de lo solicitado? Y ¿Qué tipo de estudio o
análisis se le brinda a las solicitudes de los ciudadanos, si de las
respuestas, como en este caso, se desprende que son un mero formato de
plantilla?, los anteriores interrogantes dejan mucho qué pensar, así como lo
deja la respuesta brindada a la petición en el caso sub exámine”.
También en 2015, el columnista Iván
Guzmán hacía un análisis sobre las fotomultas que habían empezado a  disparar unos vehículos a nombre del Tránsito
de Medellín, en puestos fijos y en movimiento, “Cámara móvil: ¿negocio o
solución?”, (EL MUNDO, 05.V.2015)
. Además tenemos lo que señala revista Semana
en abril 2014, según C.M. Jaramillo, referido en mi anterior artículo.
Agosto 2018.- Como tapa del congolo,
en un edificio de Medellín, este 16 de agosto, apareció un comparendo fechado
en “Medellín (sic) 06 de Agosto de 2108_3269”, a una persona que no vive ahí,
con un número de cédula (supuestamente de esa persona) y una dirección que no
corresponde a esa residencia, que termina: “Cordialmente (sic) Secretaría de
movilidad de Medellín”, sin ninguna firma responsable, pero con el membrete de
la Alcaldía de Medellín. Al parecer, lo tiraron por debajo de la puerta. El
caso del señor Carlos Caro fue hace tres años, según su testimonio a
publimentro.co. Este caso es casi seguro de que corra la misma suerte. Al
parecer son muchos, muchísimos más casos.
Respetuosamente, ¿no será hora de
que el Gobierno Nacional, el Congreso, la Procuraduría y la Personería le
pongan el cascabel a este gato de corrupción?
27.VIII.2018

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Author: Miguel Cordoba

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