Hacia el bicentenario de la Batalla de Bomboná 16

Remembranzas consaqueñas
Descubrimiento de América
Por José Rodrigo Rosero Tobar
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Descubrimiento, conquista, colonización e independencia, cuatro palabras aparentemente indefensas, pero que por más de trescientos años, colmaron de jornadas épicas al hoy continente americano.

El descubrimiento de américa, según los tratadistas, se sucedió un día 12 de octubre de 1492 cuando una expedición de Europa llega a la isla Guhanami a la que bautizaron como San Salvador, iniciándose una vasta campaña de conquista de estos territorios, sometiendo con crueldad a los indígenas que vivían de la pesca, la agricultura y la ganadería, apoderándose de sus bienes, sus mujeres, sus territorios y todo cuanto encontraron en su paso avasallador, no obstante la aguerrida resistencia presentada por los nativos ante el avance del invasor.

Implantaron instituciones que perseguían, además del apoderamiento total de todo cuanto pertenecía al indígena, la explotación de su fuerza de trabajo, con su consecuente exterminación gradual y la implementación de unos basamentos doctrinarios que subsistieron hasta mucho después, cuando los criollos lograron su objetivo de apoderarse del poder político que persiguieron desde que se iniciaron las gestas emancipadoras y que se les había negado, pues el poder económico ya lo habían logrado acumular.

Hoy en día, lo que se presentaba como una suntuosa celebración patria nacional, ha girado hacia propuestas de resignificación con un concluyente descenso en importancia real, porque detrás del hecho del descubrimiento se desata la violencia contra las comunidades aborígenes, trasgresión repoblación, imposición de costumbres, lengua y religión, dejando en claro que esta fecha no es motivo de homenaje a los colonizadores, sino la oportunidad de reconocer en los pueblos indígenas su lucha por reivindicar sus derechos, riquezas, territorios e identidad.

Estatuas de conquistadores han caído derribadas precisamente por la misma razón por la que fueron construidas, porque son símbolos de la dominación occidental y representan la promoción de una idea un tanto enraizada de la historia en la que se concebía que América debía ser gobernada por los hombres blancos y no por originarios de este sector continental.

Se lo llamaba día de la raza, pero, acogiendo la línea de otros países, hoy se lo llama Día de la Diversidad Étnica y Cultural, inclinando quizá su concepción hacia esquemas hipotéticos de dignidad e igualdad.  

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Author: Miguel Cordoba

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