Hacia el bicentenario de la Batalla de Bomboná 30

Remembranzas consaqueñas
Los Huaqueros
José Rodrigo Rosero Tobar
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Innumerables han sido los hallazgos de piezas arqueológicas en diferentes sitios de la geografía consaqueña, realizados por huaqueros aficionados, por lo que no existe un trabajo organizado, aunque afortunqadamente varias piezas encontradas en huacas excavadas, han sido rescatadas por personas especializadas en el tema, permitiendo definir del estudio de las mismas, el asentamiento de una cultura muy avanzada en estos lares, asociada a la existencia del pueblo de Consacá desde tiempos inmemoriales.

La palabra huaca, en quechua, tiene el significado de un lugar sagrado, un templo o un sitio, generalmente tumbas indígenas, donde se encuentran restos arqueológicos.

El huaquero basa su búsqueda en su intuición para encontrar entierros, usa métodos como los detectores de metales, el péndulo de radiestesia y las varas de helecho para llegar con precisión a los objetivos seleccionados.

Pero no únicamente se persiguen bienes arqueológicos, pues, existieron personas que acaudalaron bienes y luego, por avatares del destino, decidieron esconderlos en lugares de difícil acceso y a los que supuestamente no llegarían los mortales para apoderarse de ellos.

Los huaqueros hacen lances a estos entierros, tratando de descifrar el sitio donde fue enterrado. Alguna noche asistí, junto con unos amigos, a ispiar una huaca, un tres de mayo por cierto, ubicándonos en un sitio alto para dominar el panorama y tener una amplia visibilidad del terreno, buscando determinar el sitio exacto donde se produjera la chispa, porque supuestamente allí se encontraba el entierro. Cuando el sol asomaba majestuoso en las montañas, desperté a mis amigos que no sabían en qué momento se quedaron dormidos sin mirar nada que delatara la huaca buscada.

Aunque se ha traducido que las luces no son fantasmas sino emanaciones de gas producto del entierro que por muchos años tienen los metales y que en algún momento se hacen visibles en la oscuridad por alguna reacción química en los metales enterrados; se han tejido historias de almas en pena deseosas de entregar sus tesoros. 

Los entierros, dicen, solo se entrega a la persona escogida por su dueño emitiéndole alguna señal, para que fácilmente lo pueda ubicar y, así de esta manera, su alma la calma anhelada y que no tuvo en vida, pueda finalmente encontrar.

El brillo de la riqueza huaquera tuvo su esplendor, la historia de hallazgos en la zona causó gran atracción, más allá de vestigios de enterramientos encontrados, se apoderó de la gente la ilusión de salir de su precaria economía al toparse con el brillo de un tesoro que ilumine los horizontes hasta el sol.

Consacá, 21 de enero de 2022

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Author: Miguel Cordoba

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