Historias inolvidables de Sandoná

Por Augusto Giraldo Cabrera Rodríguez
agusto.cabrerar@gmail.com

El deseo de interpretar o entender el pasado, está presente en las expresiones que nos vienen a la memoria y queremos narrarlas, no como una imaginación histórica sino como una realidad del pasado.

La historia se revive cuando el espíritu y el corazón nunca dejarán de inspirar sobre lo social, político, cultural y religioso de los sentimientos patrios, a través del pasado, presente y futuro de las ciudades, pueblos y veredas o lugar en el cual nacimos, crecimos, nos desarrollamos y somos ciudadanos de bien, que con el paso del tiempo se convierten en oraciones que nos ha brindado la vida.

Tengo en mi mente los siguientes acontecimientos de la historia de Sandoná desde su plaza de mercado:

•           Infancia 1939- 1950

•           Juventud 1959- 1962

Los recuerdos de la plaza de mercado desde mi niñez, me sitúa en lo que fue la periferia de la primer plaza de mercado. Son imágenes impregnadas en mi infancia. Lo que me permito contar son los saberes de la historia de la plaza de mercado.

No doy la ubicación con nomenclaturas actuales, porque en ese entonces se conocían como la Calle de los Portales, calle de la Iglesia y Alcaldía, calle del Centro Social y Calle de graderías de piedra y algunos hoteles u hospedajes.

Frente a los Portales la calle era destapada, la corriente de agua venía canalizada por medio de una “acequia”. Nuestra curiosidad de niños era caminar sobre estas aguas, nos inclinábamos o recostados sobre las piedra a sacar clavos viejos u otros desperdicios propios de estas “acequias”. El caminar era descalzos sin ninguna protección a nuestros pies porque nuestros padres no podían comprarnos ni zapatos ni alpargatas usadas en ese tiempo.

No existían las alcantarillas, sobre las “Acequias”, los vecinos, depositaban toda clase de excrementos.

La corriente de agua, venía desde la pila, como desviación de la quebrada de Belén.

La misma estructura topográfica se observaba en la otra calle, denominada del “Centro social”.

La calle de la otra periferia, de la Alcaldía e Iglesia, era un escenario peatonal, propias para realizaciones culturales, políticas y religiosas. En las fiestas patrias o religiosas había la quema de “La vaca loca”, los castillos, elevación de globos y de quema de fuegos artificiales. En una de mis crónicas en el “Informativo del Guaico”, con el título “efemérides luctuosas” hago referencia de la historia de la tragedia sucedida en 6 de Mayo de 1940.

La calle de las graderías de piedra, (en una foto publicada se observa algo de este paraje de la plaza de mercado). De niños nos gustaba sentarnos a ver los partidos de fútbol y los entrenamientos que hacía los deportistas. También hago referencia en el artículo: “Deporte y cultura”.

En la esquina de este lugar, las tejedoras del sombrero de “Paja Toquilla”, especialmente el día de mercado sábado, vendían su producto artesanal a los compradores de sombreros en “rama”.

En seguida, recuerdo con mucho ahínco el centro de la Plaza de Mercado, La “Pirámide” fue un monumento construido no sabemos desde cuándo y cuál era su objetivo cultural. Grave error de quien ordenó derribar este monumento histórico de Sandoná. Cerca de este lugar, se celebraban las retretas, por la “Banda Gardel”, bajo la dirección del maestro Juan Castillo, los atriles eran de madera, no individuales, sino de acuerdo al número de músicos, según los instrumentos.

Las famosas “toldas de los cacharreros” locales y de otros pueblos que aprovechaban el buen mercado de los sábados. La venta de alimentos callejeros calentados en los “braceros de carbón o leña”, únicamente se conseguían estos alimentos los sábados día de mercado.

Segunda etapa: 1960-1962

Graduado de la Normal Superior de varones de Pasto, fui nombrado como maestro de la escuela número uno, “Escuela de cemento”, después Instituto Santo Tomás de Aquino, director el profesor Luciano Salas.

La profesora Emérita Araujo de Rodríguez, se dio a la tarea cultural de poner en escena obras dramáticas como: “Damián el Leproso”, “Madre loca”, o “Entre rejas madre mía”. El tablado para las representaciones, era una tarima de madera, adjunta a la Iglesia. De admiración era que junto con los protagonistas de estos dramas: Víctor González, Miguel Mera, otros profesores, padres de familia y estudiantes de primaria, no contábamos con equipos de sonido, todo era a fuerza de nuestras voces, el auditorio era muy culto, cada quien y grupo familiar traían sus propios asientos y se situaban en la plaza.

Los unos nos esmerábamos en actuar lo mejor posible, habían escenas en que teníamos que acongojarnos y sentir cada papel protagónico, la gente escuchaba y nosotros desde el tablado oíamos los llantos que proporcionábamos en la actuación, producto de lo dramático de las obras.

Estimados lectores del Informativo del Guaico gracias por compartir conmigo, estos recuerdos históricos de nuestra Patria Chica.

Estimados paisanos, convoquemos un conversatorio, para aunar nuestro quehacer presente hacia el futuro. Los ochentones quedamos muy pocos, de 90 a 100 años conozco una persona, que aún está lúcido y tiene muchas cosas que contar.

La proyección de la nueva plaza de mercado debe ser concertada especialmente con los vecinos de este sitio de abastecimiento de alimentos. La construcción debe abarcar muchos espacios a la redonda, para que haya amplitud de sitios de ventas, parqueaderos, restaurantes, servicios higiénicos, para que no haya aglomeraciones, ni bloqueos en las calles aledañas al mercado. Todo es posible y los recursos bien invertidos dan excelentes resultados.

La otra historia comienza en este presente. Al fin que no nos falte la vida para recordar.

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Author: Miguel Cordoba

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