Jaron Lanier: “Los monopolios han arruinado Internet”

Filósofo Jaron Lanier
Foto: El Pais

Por Pablo Ximénez de Sandoval

Tomado de www.elpais.com
Jaron Lanier, analista del mundo
digital, asegura que las redes sociales usan técnicas conductistas de adicción
para favorecer a sus clientes y aboga por que sean de pago.
“Bienvenido a la jaula que te
acompaña donde quiera que vayas”. El último libro de Jaron Lanier no se anda
con rodeos y esa es su primera frase. Lanier (Nueva York, 58 años) fue uno de
los pioneros de Internet en los ochenta y se le conoce por haber dado los
primeros pasos de la realidad virtual. Pero sobre todo es uno de los filósofos
más lúcidos sobre el mundo digital que ha inundado nuestras vidas en pocos
años
. Su nuevo libro tiene título de artículo viral: 10 razones para borrar tus
redes sociales de inmediato (Debate). Quedamos con él en Saul’s, un conocido
deli judío al lado de la Universidad de Berkeley. Entre un bagel tostado y una
ensalada de pescado, despliega su elocuencia contra los señores de las redes.
PREGUNTA. En el libro dice que
borremos nuestras redes sociales, pero al mismo tiempo que aprendamos a usar
bien Internet. ¿Qué hacemos?
RESPUESTA. Yo todavía soy un
verdadero creyente en Internet, pero unas pocas compañías monopolísticas han
tomado el control de Internet y lo han arruinado. Nunca he tenido una cuenta en
una red social, ni Facebook, ni Twitter, ni nada. Nunca. ¿Cómo lo hago? Porque
estos servicios realmente no añaden nada a los que Internet te da. Usando las
capacidades normales de Internet, como hacer una página web o mandar un email,
no necesitas estas compañías. La gente ha llegado a la conclusión de que las
necesita, pero no es verdad
. A lo que me opongo es a ese control por parte de
monopolios gigantes en el que cualquier conexión entre personas solo se puede
financiar si hay una tercera persona que quiere manipular a esas dos personas.
Creo que eso es la receta para la locura y la negatividad. Y ha calado tanto
que quizá no sobrevivamos. Internet en sí mismo sigue siendo genial.
P. ¿Pero qué explica el éxito masivo
de Facebook?
R. No creo que Facebook añada
ninguna utilidad. Lo que hizo fue integrar técnicas conductistas para crear
adicción
. Es muy similar a la expansión de los cigarrillos. Es un uso
deliberado de métodos conductistas. Esto no lo digo yo, sino algunos de los
fundadores de Facebook como Sean Parker. La razón de que lo use tanta gente no
es que añada ninguna utilidad, lo que añade son técnicas de adicción. Esa
diferencia es extremadamente importante.
P. ¿Hay alguna forma de hacer bien estas
redes sociales?
R. Sí. Lo que requiere son dos
pasos. Uno de ellos es reformar el modelo económico. Cambiar las redes sociales
de forma que el verdadero cliente sea el usuario, en vez de esa misteriosa
tercera persona que está intentando manipular al usuario
. Eso quitaría el
incentivo perverso que amplifica toda la locura, la acritud, la paranoia, la
tensión y la negatividad. Y lo otro que tenemos que hacer es reforzar
instituciones intermedias. Esto es más sutil. Cuando Facebook empezó tenía un
lema que era ‘muévete rápido y rompe cosas’. Concretamente, lo que se rompió
fue las organizaciones intermediarias, como los periódicos. Fueron debilitadas.
Y el caso es que estas organizaciones proveían un recurso que era absolutamente
necesario.
P. Resulta paradójico. Parece que el
viejo mundo, en el que se criticaba a los grandes medios por controlar el
discurso, en realidad era más sano que el nuevo mundo
.
R. Lo que ocurre es que en el
intento de hacerlo todo muy abierto lo que hemos creado son híper monopolios
que se han vuelto controladores y autoritarios
. Intentamos hacerlo más abierto
y fallamos. Intentando hacer el mundo mejor, lo hicimos peor. Eso es lo que
pasó.
P. ¿Hay una rebelión, o este
discurso es solo para intelectuales y élites?
R. Es difícil de medir. Yo también
creo que la gente empieza a darse cuenta. Una cosa increíble fue que cuando
Twitter y Facebook purgaron las cuentas falsas, creadas sobre todo por actores
malignos rusos, sus acciones bajaron como un 20%. Algo está muy mal en una
estructura de incentivos en la que te penalizan por ser honesto y te premian
por ser deshonesto
. Hay una generación de ingenieros jóvenes en el mundo tecnológico
que sienten asco y vergüenza y quieren cambiarlo.
P. Los niños que están creciendo con
ello, ¿tendrán más poder para controlarlo?
R. Desgraciadamente, no. Un
individuo por sí mismo puede hacer muy poco. Necesitamos organizarnos como
sociedad. Déjeme ser muy claro. Tenemos un problema de adicción masiva. Es muy
parecido a lo que pasó con los cigarrillos. O cuando la gente conducía
borracha. En los dos casos había grandes intereses corporativos en esa adicción
masiva. Pero de alguna forma pudimos tener una conversación como sociedad y nos
dimos cuenta de que era muy estúpido. Y lo cambiamos. De la misma forma, aquí
necesitamos tener una conversación como sociedad para cambiar
. Este mito de que
los jóvenes al ser nativos digitales de alguna forma pueden usar los
ordenadores tan bien que no caen bajo el control de la tecnología adictiva es
falso. Porque las técnicas de adicción son poderosas y están bien estudiadas.
Mi prueba es que mis amigos en la industria no dejan que sus hijos utilicen sus
productos. Si eso fuera así, la gente de Facebook y Google dejaría que sus
hijos lo usaran. No lo hacen.
P. ¿Cuál es el elemento adictivo?
R. Utilizan una rama de la ciencia
llamada conductismo que empieza en el siglo XIX. Se basa en la idea de que
puedes alterar de forma fiable el patrón de comportamiento de una criatura,
persona o animal
, a través de un ciclo de retroalimentación, y puedes medir lo
que hace la criatura. Lo que es diferente de formas anteriores de medios y de
publicidad es que puedes medir constantemente todo, desde tu expresión facial,
con quién hablas, lo que dices, y por supuesto lo que buscas. Y metes eso en
algoritmos con los que decides qué tipo de alimentación recibe esa persona, en
redes sociales o información, y buscas correlaciones, de qué forma el cambio en
el feed cambia su comportamiento. Más concretamente, buscas esas correlaciones
en millones de personas que parecen compartir algún aspecto con esa persona. Y
gradualmente, por estadística, sin ni siquiera entender por qué, te das cuenta de
que puedes cambiar a la persona a través de cambios en el feed. Y el objetivo
número uno es convertirlos en adictos, de forma que sigan usándolo, que sientan
que tienen que estar ahí todo el tiempo. El objetivo número dos es satisfacer a
los verdaderos clientes, que son los que pagan por manipular y cambiara a la
gente, que puede ser para que compren algo o para que se desencanten y no
voten. Lo negativo funciona mejor que lo positivo, y así es como el mundo se
convierte en una mierda.
P. ¿Cómo se mejora? ¿Cómo sería un
Facebook mejorado?
R. En el cambio de siglo, había un
convencimiento general de que todo en Internet debía ser gratis, y que el único
modelo de negocio era el de la publicidad. Pero entonces empresas como Netflix
decidieron probar otra cosa. Vieron que gracias a Internet podían tener una
relación directa con la gente y probaron a ver si la gente pagaría por ver lo
que les gustaba. Y eso ha traído un resultado muy positivo para la industria y
un escenario que muchos describen como la época cumbre de la televisión. Has
pasado de un modelo gratis a un modelo pagado. Creo que de la misma manera
ahora creemos que Facebook es lo único posible, porque mucha gente ha crecido
con él. Si hubiera una manera de pagar, habría más acceso a información de
calidad y más periodistas
. Nadie sabe cómo sería exactamente. Nadie sabía cómo
sería Netflix. Hay que inventarlo. Pero asumir que no se puede hacer es
ridículo.
P. ¿La gente pagará por información
fiable?
R. Hay que preguntarse por qué
pagaban por los periódicos en un principio. Cuando un periódico crea una fama
de fiable, eso es parte de su valor
. La gente que buscaba calidad tenía dónde
encontrarla. Ese fue un gran error de la primera filosofía de Internet, que
debían desaparecer todos los intermediarios. Eso lo que ha hecho es dar todo el
poder a un monopolio central.

Nota original:

https://elpais.com/cultura/2018/09/13/babelia/1536838060_368784.html

Author: Miguel Cordoba