
Hace 50 años, cuando la vereda Alto Ingenio, en Sandoná, seguía siendo un rincón aislado entre montañas y caminos de herradura, un grupo de hombres decidió abrirle paso al futuro. El punto de partida fue simbólico: el puente sobre la quebrada Santa Rosa, en la vía Circunvalar Galeras, límite entre los corregimientos de El Ingenio y Santa Rosa. Desde allí comenzó a gestarse el sueño de conectarse con el resto del municipio, en una ruta que, por entonces, llegaba apenas hasta la casa de la “Niña” Elena Benavides.
Ese tramo, una vía de unos 3 kilómetros, marcó un hito para la comunidad. Su construcción estuvo impulsada por la Junta de Acción Comunal bajo el liderazgo de Agustín Córdoba, acompañado por Agustín Navarro, José Félix Cabrera, Francisco Córdoba, Laura Fajardo y Roberto Benavides. Fueron ellos quienes, junto con la comunidad, pusieron el trabajo y la voluntad para hacer realidad un acceso largamente esperado.
🎥 Suscríbete a nuestro canal de YouTube
👉 Informativo del Guaico en YouTube
✅ No te pierdas videos con la actualidad de Sandoná, Nariño y Colombia.
Los primeros pasos
Antes de esta gran obra, el señor Rafael Fajardo Rojas, de El Ingenio, ya había abierto lo que los habitantes recuerdan como “la brecha”, un trayecto de cerca de 400 metros construido con apoyo de soldados del Ejército Nacional. Fue el primer intento por unir Alto Ingenio con la vía circunvalar Galeras.
El proyecto tomó fuerza cuando la Junta de Acción Comunal consiguió un auxilio nacional gestionado por el dirigente político Pedro Pablo Caicedo. Gracias a esos recursos se contrató un bulldozer, una máquina que construyó la carretera en una época sin mayores restricciones ambientales.
La máquina abrió la vía desde la circunvalar Galeras hasta la curva de la casa del señor Severiano Fajardo, avanzando por sectores como El Balcón, los potreros del señor Félix Córdoba, la zona de la escuela y la capilla, y llegando finalmente a la casa de la “Niña” Elena Benavides, en donde en la actualidad funciona la cancha de chaza. Fueron días intensos de trabajo que cambiaron para siempre el paisaje.
Uno de los primeros carros
La llegada de uno de los primeros vehículos quedó grabada como una anécdota histórica: un camión Mercury del señor Tobías Chamorro, de Sandoná, que logró ascender hasta la vereda para recoger madera. Años después, el señor Marcos Fajardo extendió la carretera un kilómetro más, y con el tiempo la vía avanzó hacia el sector de San Francisco y la parte baja de El Balcón, ampliándose según las necesidades y la voluntad de los habitantes.
Cuando la vía transformó la vida
Abrir la carretera fue mucho más que una obra de infraestructura: fue una conquista comunitaria. Antes, las familias de Alto Ingenio debían caminar largos trayectos por caminos de herradura para llegar a la vereda Plan Ingenio, a la vía Circunvalar Galeras por el camino de “La Subi-Baja”, o al “Puente” por un camino de a pie. Trasladar un enfermo, llevar víveres o transportar materiales era una tarea agotadora.
La nueva vía cambió esa realidad. Permitió el ingreso de vehículos, facilitó la movilidad, impulsó el comercio y fortaleció la vida social. Fue, en esencia, un paso decisivo hacia el desarrollo.
Medio siglo después, la carretera sigue allí, recordando que fue construida con las manos de la comunidad, con organización, esfuerzo y esperanza.
La historia de la vía de acceso a la vereda Alto Ingenio es, al final, la historia de cómo un pueblo decidió abrir su propio camino para construir su porvenir.
📢 Síguenos para más información:
👉 Haz clic para seguirnos en Facebook
👉 Únete a nuestro Canal de WhatsApp
✅ No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.















