Las fondas o restaurantes

Rincón literario
Por Irma Zambrano
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Desde las primeras décadas del siglo pasado, algunas señoras del casco urbano de Ancuya, se dedicaron a la organización de sitios de expendios de comida, conocidos como “fondas” con el fin de brindar alimentación a los arrieros que traían la mercancía desde el Ecuador y los pueblos del sur de Nariño.

Don Maximino Casanova y la señora Rosa Helena Lagos, contaban con el Hotel Nariño, lugar que servía de hospedaje a miembros de la policía nacional, maestros de escuela, funcionarios que hacían visita a las diferentes entidades gubernamentales del municipio y comerciantes. Este sitio ofrecía hospedaje y alimentación.

También existieron sitios exclusivos de expendio de comida como fue la fonda de la señora Jesús Mera, ubicado en pleno centro del pueblo diagonal a la alcaldía municipal, la señora Mera, contaba con la ayuda de Mariana Mera, Zoila Solarte, Laura Rosero, entre otras; allí se preparaban distintos platos típicos de la época, aquí se alimentaban policías, maestras de escuela, comerciantes, viajeros y la gente del sector rural que acudía los domingos a la celebración de la santa misa.

Este local era un salón grande donde se cocinaba con leña y se servían los alimentos, también era un lugar de tertulia y de reuniones sociales con las personas más prestigiosas del pueblo.

Fue una de las fondas más cotizadas de la época, debido a la gran cantidad de gente que ingresaba en tiempo de fiestas patronales, época de verano y fiestas de diciembre y fin de año; su principal atractivo gastronómico era la venta sopa de fideos caseros con pollo o gallina de campo, el seco consistía en mote con fritada o carne de cerdo y de res.

Otra fonda predilecta de las personas del sector rural fue la de los señores Segundo Bárcenas y Visitacion Solarte, donde se vendía sopa de fideos caseros con carne de res y café con tamales.

Entre otras personas que se dedicaron al expendio de comida por medio de fondas fueron:

Fidelina Garzón, quien vendía sopas y café con pan con queso y en las noches agua panela con cuajada a las personas que venían desde Sandoná a la comercialización de sombreros.

La señora María Garzón, vendía desayunos con plátano cocido acompañados con choriza y huevos fritos con plátano maduro frito. También expendía café tamales o empanadas de añejo.

La señora María Muñoz, vendía huevos fritos con plátano maduro frito acompañado de una taza de café.

La señora Rosa Diaz, vendía sopas y café con pan con queso.

La señora Amelia Acosta, vendía sopa de fideos caseros con gallina.

Otras señoras se dedicaron a la venta de carne de cerdo frita acompañada de yuca o plátano, entre quienes podemos mencionar a Luisa Portilla, Isabel Caicedo, Enriqueta Delgado y Carmelina Portilla.

Ancuya siempre se distinguió por las delicias del frito y los tamales.

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Author: Miguel Cordoba

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