Las redes sociales

Mi ventana
Por Ramiro J. García
Hace más de tres décadas nuestro Nobel de literatura, Gabriel
García Márquez, escribía en “Cien años de soledad”
, que en una de sus mágicas y
pintorescas apariciones por Macondo, “los gitanos comandados por
Melquíades  llevaron un catalejo y una
lupa del tamaño de un tambor, que exhibieron como el último descubrimiento de
los judíos de Ámsterdam. Sentaron a una
joven gitana en un extremo de la aldea e
instalaron el catalejo a la entrada de la carpa.

Mediante el pago de cinco
reales,  se asomaban  al catalejo y veían a la gitana al alcance de
su mano. “La ciencia ha eliminado las distancias”, pregonaba
Melquíades. “Dentro de poco, el hombre podrá ver lo que ocurre en
cualquier lugar de la tierra, sin moverse de su casa”.

Sin proponérselo, Gabo se anticipaba a la época actual de la
telaraña de las comunicaciones
, en donde, ciertamente, la ciencia nos permite
conocer en tiempo real de todo cuanto sucede a nuestros semejantes, dispersos a
lo largo y ancho del globo terráqueo.
Es tan dinámico, frenético y sorpresivo el
avance de la informática, que muchas veces pareciéramos claudicar ante el
espectro de los tanto novedosos cuanto sofisticados sistemas y aparatos
electrónicos de comunicación
ingresan al mercado. En efecto, muchos
compatriotas pertenecientes a 
generaciones con edades superiores a 
cuarenta  años, confrontan  dificultades en el dominio de herramientas
informáticas. Y estar a la zaga en este novedoso tema, tanto en el campo
comercial como laboral, y en la interacción misma con nuestros semejantes,
inevitablemente hace que se pierda en competitividad y se obstaculice ese afán
y necesidad de interactuar y compartir vivencias.
Sin embargo, pese a las bondades tecnológicas
del sistema, no todos sus contenidos son aceptables. En el  caso particular de las tan utilizadas redes
sociales, mucho de cuanto se capitaliza
en la gestión del conocimiento y
actualización, se disipa en pérdida de la ansiada privacidad, por lo intruso y
aparente vulnerabilidad del sistema
. No obstante, el medio facilita la comunicación
inmediata; entre otros asuntos, para comentar sucesos cotidianos,  recordar y compartir anécdotas e imágenes,
opinar sobre algunas  frivolidades o
exponer detalles de estados de ánimo no solicitados. Casi siempre se lucen las
mejores galas presentes o pasadas, y se convierte en el  mecanismo expedito para  socializar la supuesta prosperidad que la
condición humana permite expresar. Lo impropio es el fantasma de los detestables
y omnipresentes hackers. En todo caso, explorar el muro es internarse en una
aventura de sorpresa y novedad.
En fin, siendo concordante con la premonición
de Melquíades;  uno de los muchos
usuarios del moderno catalejo lo constituye 
el mismísimo Sumo Pontífice, quien 
ya es un adelantado “tuitero”, con algo más de dos millones de
seguidores, a un mes escaso de su debut en la red. Es decir, desde su cómoda
poltrona papal puede permitirse el lujo de trinar sobre lo divino y humano
,
acudiendo al método  más actual,
sofisticado y oportuno posible; sin tener, para ello, que desplazarse
personalmente a visitar los más remotos rincones del mundo y comprobar la
prevalencia de  la miseria e injusticia
terrenales.
Trina cada cinco minutos nuestro intenso ex
presidente Uribe para pontificar cualquier suceso político o económico
y endosar
la causa de todos los males al actual mandatario e ignorar sistemáticamente los
suyos.
Tuitea, con los ojos vendados, el otrora
contestatario Petro, intentando convencer a sus súbditos que el colosal tarro
de la basura está medio vacío
, en tanto sus opositores  aseveran que el tarro está medio lleno y
putrefacto.
Qué molleja!….., como dicen los maracuchos
en nuestra hermana Venezuela.
Lo gratamente positivo es que en estas
tradicionales festividades – por cierto, con menos brillo y entusiasmo que otras
anteriores-,  las Tics obvian el
despacho, vía Adpostal, de las engorrosas y anacrónicas tarjetas de navidad que
antaño adornaban, como rectangulares
guirnaldas de papel, los árboles navideños
; pero que  virtualmente hoy  permiten, como en mi caso, expresar mis más fervientes deseos porque la
navidad y el año nuevo sean portadores de alegría y felicidad; por supuesto,
mientras la salud y el bolsillo de mis destinatarios lo posibiliten. 
Felicidades!!!!!!!!!!

Author: Miguel Cordoba

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