Los difíciles caminos de la adolescencia

Por Michael Zambrano

Me han venido dando vueltas las noticias de
los últimos días, me inquietan: Embarazos no deseados en adolescentes, matoneo
entre estudiantes de colegio y suicidios
. Estos fenómenos no son ajenos a la realidad
de nuestra población; unas cosas más visibles que otras y todo lo que no
alcancemos y no queramos ver.

Todos estos son los síntomas de una enfermedad,
que si bien no ha cobrado la vida de la agonizante sociedad, la tiene en serios
cuidados intensivos.

Becquer decía lo siguiente: “Si despertamos a
una persona justo cuando se encuentra en
la fase REM, cuando está soñando,
veremos que se siente aturdido
. Si volvemos a repetir la operación al día
siguiente, se sentirá irritado, posteriormente furioso y así hasta llegar a la
locura. El hombre no solo necesita soñar mientras duerme, también soñar
despierto. Y soñar despierto es escuchar música, contemplar un cuadro o leer
una poesía. El arte nos hace soñar despiertos y si eliminamos el arte,
obtenemos una sociedad enferma.”
Ya sé, la cita es un poco extensa pero
necesito (no sé si yo o el autor) la primera idea para darle fuerza a la
segunda.
No quiero tocar temas moralistas y rara vez me
escandalizan ciertos hechos
; lo que sucede es que no me convenzo de que los
embarazos en adolescentes fueron concebidos de manera responsable, bajo el
conocimiento de lo que implica el cuidado de un nuevo ser y no es mi intención
pretender juzgar con esto a quienes ya han aprendido a asumir este rol desde
jóvenes. Tampoco creo que niños y jóvenes que son víctimas de agresiones por
parte de sus compañeros o conocidos desearon esa suerte de tener que soportar
malos tratos que han llevado, en otras regiones del país, hasta los extremos de
la muerte.
Es necesario dedicarse a analizar en qué es lo
que están invirtiendo su tiempo libre los preadolescentes y los adolescentes,
“su música,” “sus bailes”, el boom de las redes sociales, todo lo que influya
en la salud mental de las personas
; tema concerniente a las secretarías de
salud pública, que por cierto son muy buenas para hacer estudios (a veces ni
para eso) y sacar estadísticas pero que poco actúan en programas que causen
impacto en la prevención de hechos que se reflejan en las realidades sociales.
Tal vez se diga que existen problemas que vienen desde los hogares, pues claro
y para ser más preciso la responsabilidad es individual, yo veo si me alimento
saludable o no, yo veo si hago ejercicio o no, salvo los niños, los ancianos y
personas con habilidades distintas; pero en un país tan mal educado como el
nuestro esa no puede ser la excusa para no actuar
; de ser así entonces para qué
existen los entes estatales si no es para dar solución a los problemas comunes,
si la familia no está presente es la sociedad quien debe brindar las
condiciones básicas para el desarrollo de las personas.

Para finalizar quisiera realizar unas sugerencias,
para que los que vengan tengan una sociedad mejor, dentro de lo posible y son
las siguientes: olvidar que estamos en Colombia y no sé que tanto soporte legal
tenga en este país leguleyo, la desviación de recursos de la salud para otras
actividades, los profesionales de la salud deben dejar de creer que pueden todo
solos, luego pongámosle arte cultura y deporte a los programas de promoción y prevención
de la salud mental para ver si podemos soñar con aliviar a la enferma sociedad

(Valga la aclaración la salud mental no es exclusiva de los locos). Por mi
parte estoy convencido de que quien dedique su tiempo a hacer actividades de su
gusto poco pensará en hacer daño a otro, menos aún a sí mismo
; quien dedique
más tiempo a su formación intelectual, seguramente estará mas preparado para
asumir aspectos de su vida como la sexualidad y tengo la plena seguridad de que
quien haya empuñado un pincel, un libro o un instrumento musical rara vez
tendrá el deseo de empuñar un arma. 

Author: Miguel Cordoba

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