Los negros dan la cara por la Colombia que les da la espalda

Por Paco Gómez
Nadal*
Tomado de
otramerica.com
Yuberjen
Martínez, Óscar Figueroa, Ubaldina Valoyes, Yuri Alvear y Catherine Ibargüen
están dando la cara por Colombia en las Olimpiadas de Río 2016. Un país como el
suramericano, con un racismo social e institucional evidente, tendrá que
soportar que sus héroes y heroínas sean negros
.

A Jhonny
Hendrix, director de cine afrocolombiano (del Chocó para más detalle) siempre
le dijeron que las cosas de negros no venden. “Cuando iba a hacer Chocó,
lo primero que me dijeron los inversionistas, e incluso gente muy cercana a mí,
fue que una película de negros no le iba a interesar a nadie
. O sea, según eso,
yo no le importaba a nadie. Luego hice Chocó y me dijeron ‘Usted es muy buen
director, pero ya, no se pegue tanto del cuento de los negros'”. Lo cuenta
en una interesante entrevista en el que habla de su nueva película, Saudó.
“No se pegue
tanto a los cuentos de negros…”. Colombia, como el resto de América Latina, es
racista y sus 4,3 millones de afrodescendientes (según las tacañas cifras
oficiales) son invisibles (se presuponen que puede sumar el doble de personas)
.
En realidad, son como fantasmas, porque de vez en cuando, se abren ventanas por
las que pueden aparecer sin sentir que son víctimas, mendigos o, en todo caso,
seres inferiores. En estos días hay dos ventanas abiertas al tiempo. El
festival Petronio Álvarez de músicas del Pacífico, que se está celebrando en
Cali, es un espacio digno para las músicas y las culturas afro de los
territorios del Pacífico colombiano. No es un evento nacional, es cierto, no
moviliza lo que otros festivales, pero sí permite un cierto pantallazo negro.
Ya saben… los
cuentos de negros no venden mucho. Excepto que esos negros salven la cara al
deporte nacional
. Yuberjen Martínez, medalla de plata en boxeo (minimosca),
Óscar Figueroa, medalla de oro en levantamiento de pesas, Ubaldina Valoyes
(cuarta también en levantamiento), la judoca Yuri Alvear y su medalla de plata
y la saltadora Catherine Ibargüen, con otro oro, tienen algo en común: todas y
todos son negros.
No he escuchado
esta vez los típicos comentarios racistas sobre la vagancia de los afro, ni
sobre su desidia y sus pocas ganas de prosperar. No he visto a colombianos
criollos racistas renunciar a esas medallas o declarara que no se sienten
representados por esa mano de negros
. Pero Martínez, Figueroa, Alvear o
Ibargüen verán cómo se cierra la ventana de oportunidad y comprobarán que al
terminarse el sueño, su país, el que ha celebrado sus éxitos, sigue
despreciando a las personas negras. El país en el 75% de la población afro
recibe salarios inferiores al mínimo legal y su esperanza de vida se ubica en
un 20% por debajo del promedio nacional. El país en el que, según la asociación
CIMARRÓN, el 85% de la población afrocolombiana vive en condiciones de pobreza
y marginalidad, sin acceso a los servicios públicos básicos.
Me dolía hace
unas semanas leer una entrevista con la gran pianista clásica Teresita Gómez
relatar el altísimo grado de discriminación que ha sufrido desde niña hasta su
madurez. Primero, por el simple hecho de ser afrodescendiente. Segundo, por
atreverse a una profesión (pianista clásica) reservada para blancos
. Y me
sorprendió su extrema valentía y generosidad: “Una aprende a ser negro”,
explicaba la maestra. Y concluía: “Uno tiene que transmutar todo el odio, las
rabias, los resentimientos, porque si no carga unos saldos muy pesados; no se
puede dejar inundar por toda esa maleza”.
A Colombia le
han salvado la cara en Río 2016 los hombres y las mujeres negras del deporte.
Ojalá sirva para algo, ojalá, al menos, el espejo del racismo haga reflexionar
a ciudadanos, medios y gobernantes que siguen mirando de soslayo a las
poblaciones afro
. Ojalá la Colombia visible aprenda a no ser racista y salga de
la maleza enmarañada en la que quedó atrapada desde la Colonia.
*Paco Gómez
Nadal

Periodista
español con 20 años de trabajo en América Latina. Primero, como redactor del
diario El País de España; después como directivo editorial de diarios como La
Tribuna (Nicaragua) y La Prensa (Panamá); cómo colaborador de Gatopardo, El
Tiempo y Cromos (Colombia), El Guayacán (Panamá), Courrier International
(Francia) o Frontera D (España); y como asesor editorial dentro de García Media
Latinoamérica desde hace ocho años. Es Premio Mención Especial de Derechos
Humanos de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y autor de seis libros,
entre ellos Los Muertos No Hablan (Aguilar, 2002), El Malcontento, las otras
palabras (Otramérica, 2010), Terca resistencia (Amargord, 2014), Indios, negros
y otros indiseables (Milrazones, 2015) o La guera no es un relámpago (Icono,
2016).

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Nota original:

http://otramerica.com/opinion/los-negros-dan-la-cara-la-colombia-da-la-espalda/3444

Author: Miguel Cordoba

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