Mujer, otra vez revictimizada

Visión de mujer

Por Elsy Melo
Maya
Como es usual
en Colombia, a un escándalo le sobreviene otro más fuerte que lo supera y hace
que se olviden temas importantes, como aquellos referidos con la violencia y
sus víctimas. Y así ocurrió la semana pasada: causó polémica el articulado de la
Ley de Procedimiento a la JEP, en tanto hacía referencia a la sanción que
podrían recibir los abusadores de mujeres con ocasión del conflicto armado
vivido en el país
. Este episodio fue superado con la publicidad emitida en
torno a la renuncia del Senador Alvaro Uribe Vélez.

Si bien es un
hecho político de importancia, por tratarse de un llamado a indagatoria de un
ex-presidente colombiano por parte de la Corte Suprema de Justicia, pues no se
compadece con la trascendencia que tiene el hecho de que se establezcan
sanciones ridículas para quienes atentaron contra la integridad no de una
persona sino de miles de mujeres
, que además de haber sido abusadas física,
sexual y psicológicamente, fueron ofendidas en su honra como personas, como
madres de familia y seres humanos indefensos y vulnerables.
Aplicar el
criterio de que a dichos delincuentes se les condene a realizar oficios
usualmente asignados a las mujeres, aparentemente con el propósito de
re-dignificar sus labores, destruir los prejuicios y estereotipos y enseñar a
respetarlas, es absurdo, cuando lo que se debería pensar, es en establecer
sanciones que no propicien la impunidad
y que por el contrario, contengan un
enfoque restaurativo integral en favor de ellas.
Es evidente que
la mirada hacia la mujer víctima, sigue siendo inadecuada, mezquina, sesgada;
sanciones como éstas, nunca serán la respuesta al dolor y la degradación que
han soportado tantas mujeres a lo largo de más de 50 años de conflicto armado
en Colombia. Con barrer las calles, jamás podrán pagar, ni compensar, ni
dignificar a la mujer abusada, ni aunque lo hicieran de rodillas
. Estas
penalidades no son coherentes con la gravedad del delito ni con la dignidad
humana de las víctimas, de sus hij@s, de sus familias y por ende de la misma
sociedad, pero parece que esto aún no se lo tiene claro en nuestro país.
Todos los
colombianos queremos la paz, pero ésta no puede edificarse sobre la humillación
hacia el ser que es responsable, ni más ni menos, que de la procreación de la
humanidad: la Mujer
.
Julio 30 de
2018
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Author: Miguel Cordoba

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