No enjuiciemos al maestro sin saber

El despertador del sur
Por Jorge Arturo Bravo
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No es la primera vez, ni la única institución educativa lo que ha pasado en la IEM Ciudad de Pasto, tras la reubicación de algunos docentes en virtud a la reorganización académica que tal parece, se realizó y que hizo que los estudiantes se fueran a paro; está bien que respalden a sus profesores a quienes quisieran tenerlos a lo largo de su bachillerato, pero debemos entender bien las cosas antes que salir a los cuatro vientos a insultar al rector con los peores epítetos, no dignos de los estudiantes que se están educando en una de las mejores instituciones educativas oficiales de Pasto y de Nariño.

Esta no es la forma de asumir un liderazgo, el liderazgo debe ser para construir no para destruir, habiendo otras cosas más importantes porque protestar como el “célebre” PAE, o por las construcciones escolares nuevamente atrasadas y abandonadas.

De otro lado, son graves las situaciones de violencia estudiantil que en los últimos días se han dado en algunas instituciones educativas oficiales, como el caso del Heraldo Romero, y que debe llevar a una profunda reflexión y análisis de todos los comprometidos con la educación: Directivos, docentes, padres de familia, sicólogos, autoridades educativas, policía de infancia y adolescencia, Personería, Defensoría del Pueblo y Bienestar Familiar; la violencia estudiantil no es de ahora, siempre se ha dado, pero esto no es culpa de los maestros como algunos “periodistas ignorantes” en su momento lo manifestaron dizque porque no se enseñan los valores.

Los valores, señores periodistas, son inherentes a la persona, desde el mismo vientre de la madre, por lo tanto vienen desde la casa, con el ejemplo de los padres; acaso no decimos que la casa, la familia, es la primera escuela del niño?, acaso nos olvidamos de las sabias palabras del célebre pensador, educador y filósofo suizo Juan Jacobo Roseau quien afirma en su libro “El Emilio” “el niño nace bueno y la sociedad lo corrompe”? además tampoco debemos olvidar que los valores no se enseñan, de hecho los maestros son sólo los orientadores, los guías en la formación humana del estudiante.

No es echándole la culpa al maestro, se tiene que analizar antes que juzgarlos, lo deben saber muy bien los periodistas, que afirman que los maestros solo trabajan seis horas diarias, mientras ellos ¡pobrecitos! trabajan 18 y ganan menos, como si esto fuera la causa de la violencia estudiantil, “conectemos el cerebro, señores periodistas, antes que soltar la lengua”.

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Author: Miguel Cordoba

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