Noche de esperanza y amor

Visión de mujer

Por Elsy Melo Maya
Hoy es Navidad… recordamos el
nacimiento del Niño Jesús entre nosotros, la presencia de su amor en cada una
de nuestras familias y en la sociedad. Navidad es la certeza de volver a nacer
por obra y gracia del infinito amor del Dios Padre
, que nos entregó a su hijo
para la redención de la humanidad.

Esta es la fe cristiana y para esperar
la venida de Jesús, los hogares se han preparado para nacer de nuevo en la
armonía
, en la construcción de la paz y la reconciliación, entendiendo que a
través del respeto, la sinceridad, el diálogo, la sencillez y la generosidad,
se demuestra la profundidad de un amor entre hermanos que no se agota en las
palabras y trasciende en el actuar constante.
En Navidad, el amor y la esperanza
siempre van de la mano con la fe. Por eso San Pablo en su himno al amor, nos
muestra que “el amor cree sin límites y espera sin límites” (1 Corintios 13.7).
Una fe viva, un amor sin límites y una esperanza firme, son el incienso, el oro
y la mirra que nos dan ánimo y coraje para seguir adelante y no decaer ante las
adversidades.
Es gracias al amor, que soñamos con
altos ideales y es gracias a la esperanza que los alcanzamos; son las alas que
nos elevan a la grandeza y es la fe la que nos ilumina con la fuerza de la
confianza. Adicionalmente, durante la novena de Navidad, aprendemos cada año
que ésta es una buena época para desterrar el orgullo y tomar conciencia de la
importancia de la comprensión
que debe reinar en los hogares y por ello con
gran devoción, hoy también debemos repetir la tradicional Oración para la
Familia: “Haz de nuestro hogar, un sitio de tu amor. Que no haya injuria,
porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura, porque Tú nos bendices. Que
no haya egoísmo, porque Tú nos alientas. Que no haya rencor, porque Tú nos das
el perdón. Que no haya abandono, porque Tú estás con nosotros. Que sepamos marchar
hacia ti en nuestro diario vivir y que nos esforcemos en el apoyo mutuo…”
Si cada uno de nosotros somos
agentes de reconciliación y no de discordia, si somos instrumentos de paz y
sembradores de hermandad
, si encendemos la llama de la esperanza y el fuego del
amor sincero que Jesús le enseñó al mundo, su luz radiante brillará en el Nuevo
Año, sin importar que se apaguen las luces de la Navidad. Feliz Navidad y
Próspero año 2019.
Diciembre 24 de 2018

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Author: Miguel Cordoba

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