Para conmemorar la fundación de Sandoná

Víctor Manuel González C.*
Hacía más de 270 años que las Hermanas de la Inmaculada Concepción disfrutaban de su próspera hacienda en Paltapamba o Llano de los Aguacates, en los campos de Sandoná, cuando el General Tomás Cipriano de Mosquera, después de expropiar los bienes de las comunidades eclesiásticas, decidió donar, en 1866, parte de estos terrenos “a los indígenas de Sandoná para área de población”.
En un rellano del flanco suroccidental del Volcán Galeras, clima templado, las religiosas adquirieron estos cocales como pago efectuado en 1593 por los padres dominicos para saldar una querella ocasionada por la donación de un molino de trigo en Chachaguí que don Bartolomé Chamorro les hizo simultáneamente a las dos comunidades a cambio de rezarle tres misas semanales por su alma. Con el tiempo, a través de otras donaciones y compras, las Conceptas extendieron ampliamente sus dominios y formaron una hacienda con casas, huertas, trapiche, diversidad de sementeras y numeroso ganado.
El área que destinó el Gobierno de la Unión fue de 49 hectáreas del lote Paltapamba según Resolución de 24 de noviembre de 1866 en la cual ordena que serán “repartidas equitativamente entre los pobladores, debiendo separarse previamente la extensión necesaria para calles, plazas y edificios necesarios del Distrito”. Esto significa que primero se debe planear, establecer la configuración del pueblo, luego realizar la demarcación y por último entregar los lotes a los beneficiarios quienes, como título de propiedad, recibirán la copia certificada del Registro en el Libro denominado “De adjudicación de terrenos a los pobladores de Sandoná.”
Una vez que el Ejecutivo del Estado Soberano del Cauca recibió el texto de la Resolución del Gobierno de los Estados Unidos de Colombia y la reglamentación expedida por la Secretaria de Hacienda y Fomento, el 12 de diciembre de 1866 emitió las disposiciones necesarias para que el Jefe Municipal de Pasto ejecute lo ordenado, provea el personal y los recursos para la planificación del Distrito, designe los agrimensores para la mediciones , técnicos para la localización física de los lugares públicos y señale funcionarios para la revisión de antecedentes, origen y méritos de beneficiarios porque en estos casos hasta los extraños piden participación.
Sería un hallazgo histórico invaluable encontrar el mencionado “Libro de Adjudicación de terrenos a los pobladores de Sandoná” pues tendríamos el registro de fechas, de nombres de los fundadores, de las primeras familias y de sus ocupaciones pero parece que esta joya desapareció definitivamente.
 El 24 de Septiembre de 1868 fue el día de iniciación de los trabajos de demarcación de calles, plazas, edificaciones y lugares públicos para proseguir después con la medición de los lotes para las viviendas de los beneficiarios por lo cual esta es la fecha que se conoce por tradición como la de la Fundación de Sandoná. El Jefe Municipal de Pasto don Manuel María Guerrero, un poco retrasado en cumplir las disposiciones, seleccionó a los agrimensores Serafín Guerrero y Alejandro Galvis para que hicieran la demarcación y fueron ellos los que en compañía de auxiliares y obreros quienes, a las seis de la mañana, empezaron los trabajos de la organización física del poblado.
Esta es la fecha de la Fundación de Sandoná porque fundar un pueblo es crear físicamente su estructura que en este caso empezó con la demarcación, a la manera española, del proyecto de Distrito.
Sandoná tiene el privilegio de ser un una población planificada, proyectada, físicamente erigida, es decir fundada y no aparecida en forma ocasional como casi todas las demás poblaciones.
El Concejo Municipal que tiene entre otras la atribución de definir la fecha de conmemoración, por Acuerdo 027 de Diciembre 27 de 1985 declaró el 24 de Septiembre como el Día de la Fundación de Sandoná. La Corporación sólo podría modificar esta determinación si se llegaré a encontrar un documento histórico real que indique que fue otro el día de la iniciación de los trabajos de organización, planificación y demarcación del pueblo.
Terminada la ordenación física del área urbana, poco a poco se fueron levantando edificaciones y casas nuevas porque desde cuando Paltapamba era de las religiosas de la Inmaculada Concepción ya existían viviendas de empleados, colonos e indios avecindados en el lugar. Para mayor honra de esta comarca, el 30 de junio de 1868 se erigió la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario bajo el apostolado del Pbro. Manuel María Insuasty.
Sandoná fue adquiriendo un equipamiento primario de servicios que le dio categoría administrativa, entidad que se creó con el nombre de Distrito de Mosquera por Ordenanza 33 de 1868, según parece, pues ni esta providencia, ni la fecha de promulgación, se han encontrado ni siquiera por referencia en otros escritos históricos. José Rafael Zarama, en la Geografía del Departamento de Nariño, en 1927, señala que “se erigió en 1869 con el nombre de Distrito de Mosquera, desmembrándolo del de Consacá y fijando como límite oriental el río del Ingenio. Su primer Alcalde fue don Miguel Ángel de la Portilla”.
Después de 1880 cuando se adjudicaron los lotes y se construyeron nuevas edificaciones, se aclaró la fisonomía urbana, se dio paso al comercio, a nuevos oficios, a la producción agrícola y desde 1907 con la llegada del Pbro. Néstor María Ordóñez, párroco insigne que estimuló el aprendizaje del tejido de sombreros de paja toquilla se estableció como centro artesanal.
En la actualidad, a 142 años de su fundación, Sandoná es un municipio de 25.000 habitantes, 11.000 en el área urbana, con una variada capacidad de servicios y de recreación, gran producción de café, plátano, caña de azúcar y un intenso comercio de artesanías, confecciones, medicamentos y productos para el hogar.
Próxima a su sesquicentenario, Sandoná espera la rápida terminación del pavimento de la carretera circunvalar al Galeras, el incremento de las participaciones presupuestales, el equipamiento adecuado de bienes y servicios y la disposición de sus habitantes para hacerla más próspera y feliz.
*Ingeniero Geógrafo.
Magister. Educador
Bogotá, Septiembre 24 de 2010

Author: Miguel Cordoba

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