Qué ganamos con tumbar las estatuas

El despertador del sur
Por: Jorge Arturo Bravo
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En medio de tantos actos de violencia, de la brutalidad policíaca, de la corrupción imperante en nuestro país, donde Pasto no es la excepción; de los actos de violación de los Derechos Humanos, de muchos actos de injusticia, donde hay tanta hambre y miseria, especialmente en este tiempo de pandemia, surge y parece ponerse de moda un nuevo acto, que por su significado solo contribuye a engendrar más violencia, a engendrar más odio entre los hombres y me refiero al acto de tumbar la estatuas de los conquistadores españoles, como los indígenas caucanos lo hicieron en la ciudad de Popayán con la estatua de Sebastián de Belalcazar y que ha desatado toda clase de polémicas.

Muchos llamados líderes, indígenas, campesinos y estudiantiles, también líderes de izquierda, quienes muchas veces tampoco tienen claridad sobre quién es el verdadero enemigo del pueblo y a dónde deben apuntar sus inconformismos, salieron a aplaudir lo ocurrido con la estatua de Sebastián de Belalcazar en Popayán, ya en Pasto, por ejemplo, surgieron personajes dizque pidiendo se cambie el nombre al Centro Comercial Sebastián de Belalcazar y vendrán otros, como ya lo están haciendo, exigiendo se cambie el nombre a los barrios que llevan el nombre de conquistadores y no faltará quién pida que a la Casa de Don Lorenzo, se le cambie por el nombre de La casa de don Agustín.

Ante lo anterior me pregunto y pregunto desde éstas páginas a quienes promueven estos actos, ¿qué ganamos con tumbar las estatuas? o como decía Emeterio y Felipe “Los tolimenses” las “estuatas o minumentos?. Acaso se reivindicarán los derechos tan violados a nuestros indígenas y campesinos, los más atropellados por la insolencia y la injusticia de los gobiernos de turno? Acaso se les devolverá las tierras de las que se adueñaron los conquistadores y después sus descendientes hoy empotrerados en el Congreso de la república y en los altos estamentos del gobierno?

Considero que antes que dedicarnos a esta clase de actos que al final no conducirán a nada, pues sin duda seguiremos en las mismas y con los mismos, deberíamos unirnos todos y, antes que quedarnos callados, indiferentes, muchas veces sumisos y obedientes, atrevámonos a denunciar a quienes tanto daño le han hecho a la sociedad, a quienes por su incapacidad para gobernar, incluso incapaces hasta para elaborar proyectos, solo han contribuido a frenar el progreso y desarrollo de nuestra querida comarca nariñense.

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Author: Miguel Cordoba

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