‘Resistencia civil’

Endulzando las
palabras

Por Iván
Antonio Jurado Cortés
Después de
llevar a la mesa de negociación en La Habana, las más de quinientas
observaciones que hiciera la ciudadanía que voto NO al plebiscito del pasado 2
de octubre, y teniendo como peor enemigo el tiempo, el gobierno conjuntamente
con las Farc realizaron los ajustes a que hubiera lugar, con el fin de llevar
nuevamente a una refrendación los nuevos acuerdos
. Se sabía que el expresidente
Álvaro Uribe Vélez y sus amigos no estarían de acuerdo, por más reajustes que
se hicieran.

El tiempo
apremia y no le queda otra salida al ejecutivo que llevar al Congreso la
aprobación de esta propuesta de paz. Tal como se predecía y teniendo en cuenta
la actitud egoísta de muchos votantes, el presidente no podía volver a cometer
el mismo error. Cosa contraria hubiera sido si su gobierno fuera de gran
aceptación popular, cosa lejos de alcanzar. Sin embargo, el objetivo y sueño
común es lograr la terminación de una absurda guerra con la agrupación armada
más vieja del continente
. Ese siempre ha sido el deseo de la mayoría del pueblo
colombiano.
Al inicio era
entendible la postura especialmente del Centro Democrático, quienes antes de la
firma del primer acuerdo, expresaban su inconformidad por ciertos temas nocivos
al país; hecho que llevó a revisión inmediata por todos los implicados,
concluyendo hacer un nuevo pacto que recogiera los aportes de los promotores
del NO. El trabajo se hizo, dejando en firme que Uribe Vélez y su combo, jamás
pensaron seriamente en hacer parte de la iniciativa pacifista que propone el
gobierno.
Hoy cuando se
ha definido que la refrendación del nuevo acuerdo de paz será en el Congreso de
la República, salen los radicales uribistas a decir que se debe revocar este
ente legislativo, que no son dignos representantes del pueblo y proponen que
antes de dar este paso primero debe elegirse un cuerpo legislativo honesto, que
recoja la verdadera representación de la sociedad. Definitivamente queda
demostrado, si para los demás es blanco, para los del Centro Democrático será
negro
. Es una contradicción absurda que nunca llevará a una concertación
racional.
Y como si esto
fuese poco, al jefe natural de este partido de oposición se le ha ocurrido la
brillante idea de una ‘resistencia civil’, frase que en su momento llevaron a
la realidad grandes líderes del mundo como Gandhi y Martin Luther King
, con la
inmensa diferencia que esta oportunidad es para ahondar un conflicto armado que
a torturado a la patria desde hace 54 años; en otras palabras, complacer un
capricho de político resentido, por encima de la necesidad popular. La tal
‘resistencia civil’ del patrón del Ubérrimo es otra de las estrategias
engañosas para continuar embaucando a desprevenidos que duermen el sueño de los
inermes.
A medida que
avanzan los días, los uribistas camuflan más estrategias para seguir intentando
sabotear lo que la mayoría de nacionales han solicitado desde distintas
ópticas, la paz. Con la posición que han tomado en estos días, queda despejada
la duda si alguien pensaba que estos personajes del Centro Democrático estaban
dando un debate en beneficio de los oprimidos. Con la firma del segundo acuerdo
entre gobierno y las Farc, es responsabilidad de los colombianos aunar
esfuerzos para fortalecer esta iniciativa pacificadora
que abre las puertas a
una nueva patria.
‘La resistencia
civil’ propuesta por el expresidente Uribe es la esencia de una venganza
putrefacta que carcome la sensibilidad de la gente que aún cree que este
servidor público se preocupa por el bienestar popular. Es ridículo e
irrespetuoso ante los que piden cambio, que para llegar a la terminación de una
degradante cacería humana, se tenga que firmar dos veces unos acuerdos cuya
finalidad es evitar miles de muertes
. No se entiende como una persona para
satisfacer su ego, tenga que aprovecharse de la inocencia e ignorancia de
millones de compatriotas.
Colombia si
necesita de una resistencia civil, pero para acabar definitivamente con la
violencia política; esa que le permita a los menos favorecidos y vulnerables
gozar de sus derechos y disfrutar de las bondades del Estado. No tiene sentido
la existencia de un partido o movimiento político que vaya en contravía de los
intereses colectivos
. Es deber de cada ciudadano desprenderse de cualquier
indicio de fanatismo electoral y abrirse hacia nuevos espacios de participación,
siempre con el objeto de engrandecerse como persona y comunidad.
La ‘resistencia
civil’ propuesta por Álvaro Uribe Vélez, es otra andanada más que permite
demostrar su esquizofrenia y grado de manipulación. El país no puede caer en
provocaciones en este paso histórico, que indudablemente transformará
positivamente la existencia de millones de personas
.

Martes, 22 de
noviembre de 2016

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Author: Miguel Cordoba

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