Somos el patrimonio

La otra senda del
carnaval
Por Gustavo Montenegro
Cardona
La primera semana de
enero en San Juan de Pasto está marcada por seis días de celebración festiva.
El tradicional día de asueto de los esclavos negros por los años de la colonia
terminó convirtiéndose en una conmemoración por la libertad humana
. Luego, un desprevenido
juego de talco perfumado desencadenó una serie de celebraciones que terminaron
por engalanarse en 1920 con las primeras carrozas elaboradas por las hábiles
manos de los artesanos pastusos.

La mezcla de las
tradiciones indígenas y campesinas que en los mismos días se manifestaban como
plegarias para el cuidado de los sembrados, sumadas a la teatralidad, la
personificación, y los mitos españoles, y el grito por la libertad de la
herencia africana terminó por cristalizarse en los carnavales de negros y
blancos que en 2009 fueron declarados, por la UNESCO, como patrimonio cultural
inmaterial de la humanidad
.
Si el patrimonio se
define como la adquisición de un objeto de valor por parte de una persona o una
familia para generar con el tiempo una apreciación económica, el patrimonio
cultural también se sustenta en los valores, en el sentido que una herencia
tiene para la memoria del pasado, tanto como para las generaciones del futuro.
Es decir, el carnaval de negros y blancos tiene valor para quienes lo
provocaron, para quienes lo viven en el presente y para aquellos que jugarán y
lo disfrutarán en los años porvenir
.
Casi cien años después
el carnaval original, por lógicas razones de la dinámica cultural, ya no es el
mismo. La ciudad que le dio nacimiento, ya no es la misma. Las calles por donde
transitaron las primeras carrozas se han transformado igual que lo han hecho
sus habitantes, sus cuadras, sus barrios, sus veredas y linderos. Tantos
movimientos en las entrañas de la que fue considerada como la “fiesta popular
más importante del país” empezó a manifestar riesgos, riesgos que a su vez
afectan el valor. Si el valor se afecta, el patrimonio se arriesga, y por tanto
se debe entrar a defender
.
Se sumaron tanto
riesgos de la manifestación que la UNESCO aprobó que el carnaval se defendiera
para su conservación
, así también lo había hecho el Estado colombiano, y los
gobiernos locales y regionales.
Si primero se jugaba
sólo por el día de la raza negra, más adelante se sumó el homenaje al día de
blancos, hoy se suma un día para los jóvenes y las colonias
. Hay una jornada
para integrar a la cultura andina e indígena del territorio, y las zonas
rurales se alcanzaron a reconocer en los desfiles de la familia Castañeda. Hoy,
hasta se celebra con cuy y trucha.
Del talco perfumado se
pasó por la cal, y la harina disfrazada. Los rostros se han pintado con betún
hasta con elaborados cosméticos que han transitado desde el negro puro hasta
una enriquecida gama de colores que destiñeron la esencia original del denominado
juego de la pintica
. Ya no hay serpentinas, y las reinas tampoco son las
mismas.
En la televisión
hablan de ferias de blancos, confunden la ubicación geográfica de Pasto, y la
espuma de carnaval invadió un mercado propicio para todo tipo de celebración
popular en el país. Particulares, privados y hasta el mismo estado han visto
todo tipo de negocios posibles
.
Toda la transformación
visible e invisible obliga a generar cambios, adecuaciones, nuevas historias y
cuidados especiales. Cuidar el patrimonio es la tarea. Lo que venga en adelante
dependerá entonces, no sólo de los organismos responsables de su promoción,
administración y direccionamiento. El patrimonio que significa estos diversos,
complejos y particulares carnavales del sur, es un asunto de todos, de todas
.
Juego, artistas,
artesanos, músicos, teatreros, murgueros, jugadores, públicos, privados,
turistas, invitados, ajenos, propios, los de aquí, los de allá; Ministerio,
Gobernación, Alcaldías, concejales, concejalas, amigas, amigos, enemigos,
extraños y lejanos, y los que escribimos notas sobre el carnaval, toditos,
todos, tenemos que ver con el Carnaval de Negros y Blancos, con su protección
como patrimonio de la humanidad
.
Este es un espacio de
opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las
opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan
los espacios destinados a este fin por el blog Informativo del Guaico y no
reflejan la opinión o posición de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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