Tarde dominical

Rincón consaqueño

Por José Rodrigo Rosero Tobar
roserotobarjoserodrigo@gmail.com

El balón sigue rodando mientras el mundo sigue su rumbo estelar. Todas las miradas se centran en Qatar, país que organizó el certamen de futbol de la cita orbital, ese deporte que mueve multitudes en todo el globo terrenal. 

Asistir a un partido de futbol, animando a un conjunto preferido, nos trasporta hacia rumbos desconocidos, donde el amigo no es amigo, el adversario como por arte de magia se convierte en nuestro aliado ideal, hasta que el partido se acaba y se vuelve a la nostálgica realidad. Pareciera que se vuelve de un estado somnoliento y un hecho que ha pasado a la historia, nos ha trasportado a estados fascinantes de emoción e insensibilidad, de aprecio y antipatía, de sosiego y perplejidad, de consuelo y aflicción, de destemplanza y sobriedad, de desatención y cortesía, de nostalgia y serenidad, de calma y conmoción, de temor y tranquilidad.

La cancha se convierte en el patio donde se delira precaria libertad, los sueños de gambetas corren por las venas desbordantes de ilusiones de llegar a un triunfo final; mientras el juez, con aires de importante, aparece en la escena sin igual, pero pronto se diluye su añoranza de grandeza, por decisiones incomprendidas en medio de la algarabía general, mientras los gritos se extienden en su contra, sin entender que culpa tiene su madre, de haber escogido esa manera de trabajar, pues las decisiones que toma siempre van a disgustar.

Han pasado eliminatorias, hoy domingo es la gran final, un clásico inigualable, el estadio a reventar, los alcanza bolas se alistan su labor a desarrollar, los gladiadores de turno con atuendos impecables once contra once están, ninguno dará ventaja, todos desean triunfar.

Cuando el partido se inicia, los suspiros vienen y van, el marcador no se mueve el primer tiempo se va, los apostadores muestran su angustia, el segundo tiempo está en marcha ya, las oportunidades de gol son escasas, el cuidado muto es rivalidad, un conjunto se acerca a la portería el otro lo aleja y ya, termina luego la contienda con un suspiro extendido de igualdad, viene la definición desde los once pasos, mientras los nervios se empiezan a agudizar, el gol agónico triunfalista, termina la tarde de futbol dominical, unos se elevan hasta el delirio, mientras otros se consuelan que en otra oportunidad será.

Consacá, 02 de diciembre de 2022

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Author: Miguel Cordoba

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