TLC, legalización de las drogas?

Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
El tirano, que al comienzo de su toma del
poder nos ilusionó a muchos jóvenes de los 70 porque veíamos encarnado en él el
fin de un despótico y tiranuelo rey árabe de fines del 69; el mismo al que se
le llegó a nombrar como el “Che Guevara árabe” por sus programas de justicia y
libertad propuestos en sus comienzos, luego se convirtió en el propietario “per
vita” de todas las riquezas petroleras de su país y, aún así, no lo queríamos
creer quienes lo habíamos admirado. Con astucia y habilidad, logró codearse con
la crema y nata de las élites europeas y gringas, a pesar de su discurso y a
pesar del avión con pasajeros civiles que hizo estallar en el aire. Gadafi se
convirtió en el tirano de siete suelas al que hubo que cazar como una rata,
sólo cuando los océanos de petróleo de su país, propios de él y su familia,
fueron presentados a manteles para las transnacionales europeas y gringas. Sólo
entonces esa “Primavera árabe”  fue
tenida en cuenta para la ayuda militar por esos gobiernos, a quienes no les han
importado otras satrapías con levantamientos. Así será con la legalización o
despenalización o la palabra que inventen para la producción, transporte,
comercialización y consumo de las drogas
. Los grupos fundamentalistas que antes
oponían enconadas diatribas contra quienes tan sólo hablaran de
despenalización, o peor de legalización, de las drogas, ya han comenzado no
sólo a escuchar sino a opinar “discretamente”. ¿Por qué?
Los planes antidrogas a punta de balas y
glifosato para Latinoamérica resultaron un desangre y un fracaso para sus
arcas, el Plan Colombia principalmente
. Este, que más que un propósito contra
la producción de cocaína y heroína –como nos fue vendido- era un excusa de
“penetración con vaselina” a Latinoamérica a través de su mejor esquina
–Colombia- después de que se acabara el pretexto del peligro del avance
comunista por extinción de la URSS, les resultó un costoso desangre para sus
caudales y una frustración frente a su opinión pública, urgida cada día por la
actual crisis económica, generada por ellos mismos con la estúpida guerra
contra Irak, fabricada con las mentiras del gobierno de George W. Bush. Pero
hoy hay más.
El puritano Wall Street se ha dado cuenta de
que están frente a un inmenso negocio, el de las drogas, pero que hay que hacer
algo para suavizar el escozor que les debe producir atesorar las inmensas
ganancias que hoy le envidia al narcotráfico a costa de sangre y de la miseria
de la drogadicción
. Se da cuenta también, ese grupo de banqueros judío-gringos
que gobierna al mundo, de que si no hacen algo pronto, los puede “dejar el
tren” de las fabulosas ganancias. Por ahora nos han puesto a opinar para
formarse una idea de cómo “entrar cascando”, es decir, sobre seguro. ¿Cuál será
su próximo paso?
Por ahora el TLC da “soberanía” –es decir,
patente de corso- a las compañías que nos invadan con su saber, poder y dinero
.
Cuando sus ejecutores, asesorados por nuestros abogados colombianos bien pagados,
tengan la fórmula perfecta, serán ellos, los banqueros judíos de Wall Street,
quienes promoverán leyes en los congresos de nuestros países, sobre todo en
Perú y Colombia –por ser gobiernos proclives a recibir sus migajas- y, quién
sabe si no habrán cambiado a los gobiernos de los países no afectos a ellos.
Ellos buscarán esa patente de corso de las drogas –cuestión de mera
interpretación sobre lo firmado-, es decir, toda la ganancia para sí.
 A
nosotros, como siempre, esta otra posible infamia nos cogerá con los pantalones
abajo
. Y echaremos a volar las campanas porque el presidente gringo venga a
dormir ya no sólo dos noches sino tres y que sus guardaespaldas ahora sí paguen
los polvos. Seremos felices, según nuestra escandalosa y arrodillada gran prensa.
En artículo de agosto de 2011, “Legalizar las drogas preparándonos”, en esta
columna, proponía cómo hacerlo. Lamentablemente será en vano, lo sé. 06.V.12

Author: Miguel Cordoba

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