Un tema de mujeres, con aroma de hombres

Por: Xavi Hernández
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Para iniciar este gran homenaje viene a mi cabeza la frase dicha por la gran diseñadora de modas Coco Chanel “El acto más valiente para una mujer, es pensar por sí misma y en voz alta” con esto quiero hacer una conmemoración a esas valientes féminas que a través de los tiempos y sus emancipaciones han logrado convertir de a pocos un mundo machista, en una sociedad cada vez más tolerante y justa.

Hago hincapié y un sentido homenaje a aquellas 169 guerreras que a inicios del siglo XX levantaron su voz de protesta durante 4 meses por conseguir una igualdad de derechos laborales con los hombres que allí laboraban y que fueron vilmente asesinadas provocando un incendio que acabó con la vida de estas, gracias a este magistral acto de lucha y valentía se inició a nivel mundial un empoderamiento femenino que dio paso a que el patriarcado que dominaba en la época empiece a dar su brazo a torcer, siendo así esta lucha el 1er paso para conseguir esa libertad de expresión tan anhelada, y con esto encontrar la unidad feminista que aún sigue buscando esa igualdad de derechos con la masculinidad.

Es por esto que desde mis bases de sentido de humanidad y esperanza que una madre justa, trabajadora, entregada a sus hijos y sobre todo una gran mujer me inculcó, convoco a los gobiernos tanto locales como nacionales a un actuar pronto, ya que la promesa de igualdad es muy antigua pero a la vez distante y se debe convertir en ese reto diario para cada país, departamento, o municipio, donde al hombre no se le enseñe a que para ser fuerte no se deben sentir emociones y que a la mujer siempre se la debe someter y dominar, sino a convertirse en un ser humano emocional, valiente y poderoso que luche por el trato igualitario entre personas, y con esto lograr un mejor vivir entre familias y comunidades.

Los resultados no solo se deben dar con leyes o acuerdos entre autoridades, esto es importante pero no suficiente, se necesita del trabajo diario de la comunidad, se necesita de una vigilancia social que demanden más oportunidades para las niñas que son el presente para crear un futuro, dar a las mujeres mayor participación, mayor respeto, mayor igualdad, mayor sensibilidad, y todo esto se logra con una educación basada en valores y respeto por el otro. Si los estados no invirtieran tanto en guerras y sus líderes no fueran corruptos la situación fuera muy diferente.

Es por eso que llamo al empoderamiento femenino a que no se queden calladas ante los atropellos por parte de quien vengan, para que ese proceso liderado hace más de 100 años siga en pie de lucha, y que los resultados no nos llenen de orgullo pero a la vez de desilusión, orgullo porque los hechos muestran que cuando las mujeres tienen acceso a una buena educación, a un buen empleo, a atenciones de salud dignas, a una vida libre de violencia psicológica, sexual corporal o moral, acceso a la tierra y a otros servicios indispensables y básicos, no solo mejora su calidad de vida y la de su familia, sino también el crecimiento económico y la calidad de vida en sus comunidades.

Pero lastimosamente la desilusión aún persiste, el machismo heredado de padres a hijos, o de madres sumisas que enseñan a que al hombre siempre hay que atenderlo porque “es el que manda”, esto hace que se dé un paso hacia atrás en lo que con esfuerzo se ha conseguido, por ello hoy y siempre me uno a ustedes mujeres en esa voz de protesta y hago un llamado urgente a que las sociedades implementen un plan educativo donde el trato digno e igualitario sea el estandarte, donde las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo, si desean o no en traer hijos al mundo, donde cada mujer sea vista no por su sexualidad si no por su capacidad intelectual y su potencial para conquistar el mundo si se lo propone.

A ustedes mujeres sandoneñas, nariñenses, colombianas y del planeta entero, recordarles que son valientes, bellas, inteligentes verracas y poderosas como aquellas ñapangas que lucharon hombro a hombro por la búsqueda de la independencia de nuestro territorio, sin dejar de lado el activismo social, político y amoroso en su propio hogar, sé que con su unidad podrán seguir avanzando en eso que llamamos libertad e igualdad.

Quiero enfatizar en que el 8 de marzo no se celebra, se conmemora la lucha femenina por la igualdad de derechos y deberes; y con igualdad me refiero a no llegar a extremos como el machismo y el feminismo radical lo han hecho ver, sino a la búsqueda totalitaria de un buen y sano vivir como seres humanos que somos.

Quiero ya finalizar con una frase de la escritora y filósofa francesa Simone de Beauvoir: “El día que una mujer pueda no amar desde su debilidad sino desde su fortaleza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal.”

Muchas gracias y que tengan un feliz y revolucionario día de las mujeres.

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Author: Miguel Cordoba

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