Vías de hecho

Visión de mujer

Por Elsy Melo Maya

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Si se tratara de reclamar por las vías de hecho los incumplimientos, con seguridad que todos los días nos veríamos avocados a los taponamientos viales, toma de entidades y demás expresiones de inconformidad y con mayor razón cuando se trata de compromisos refrendados por el estado, que han vulnerado los derechos ciudadanos, o los mantienen en precarias condiciones de vida y por sobre todo, incumplimientos que ofenden, que menoscaban al individuo, que lo llevan a concluir que es objeto de burla y que no ha recibido el mínimo respeto que se merece.

Esto es el pan nuestro de cada día y ni que decir de las propuestas de campaña que los burgomaestres han incumplido. Ahí sí que hay tela de donde cortar y es obvio que salgan a flote en esta época pre- electoral, donde el común denominador entre las comunidades, es la falta de credibilidad en nuestra maltrecha democracia. Aunque también es cierto que en muchas ocasiones se trata de compromisos personales incumplidos y en estos casos, ya estamos frente a la “compra- venta de votos”, actuaciones éstas reprochables para el candidato y el elector, toda vez que lejos de ejecutar el derecho a elegir y ser elegido con miras a impulsar el bienestar general, se convierten en un negocio mercantil e ilegal, con graves consecuencias para los territorios.

Ahora bien, en relación al caso concreto de los bloqueos de vías en el Cauca, sin entrar a cuestionar el razonamiento de las comunidades indígenas, es preciso anotar que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones según la constitución que nos ampara por igual y en consecuencia, mal podríamos darle la razón a unos y cuestionar a otros cuando están cometiendo los mismos hechos. Más allá de las pérdidas económicas de los gremios, quienes justificadamente reclaman, están los derechos de todos los habitantes que hoy estamos de una u otra forma afectados. Actuaciones como las actuales, llevan precisamente a que se firmen acuerdos bajo absoluta presión, que no terminarán ejecutándose dada la imposibilidad económica, fiscal y hasta jurídica de los mismos. Y no olvidemos que el presupuesto para los colombianos incluidas estas comunidades, proviene de los mismos impuestos que todos pagamos. Entonces, ¿será que el país está dispuesto a asumir estos compromisos? Pues sin defender ni acusar a nadie, la responsabilidad no es solo del gobierno de turno, es de todos y los compromisos se deben firmar con la certeza de su cumplimiento, de lo contrario seguiremos en el mismo círculo vicioso.

Abril 1 de 2019

Author: Miguel Cordoba

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