Posted in OpiniónViva Cristo Rey lunes, 10 agosto, 2026 Leave a comment Spread the loveEl maestro Gustavo Álvarez Gardeazábal analiza la frase con la que el presidente Abelardo de la Espriella cerró su discurso en el Batallón Pichincha de Cali.Esta es la crónica 1.410.Spread the love Author: AdminArtículos relacionadosNi libros ni vinosGolpe a la rosca bogotana“Orfandad”, “Extravíos” y “Alebrijes” de Editorial Avatares, PastoRecordando a un grande del periodismo