Biografía de Emiliano Cabrera Enríquez

Mi papá Emiliano
Por Héctor Cabrera
Don José Emiliano Cabrera Enríquez, (en su
cédula de ciudadanía No. 1’880.506 de Sandoná, figuraba su segundo apellido como
CHAVEZ, porque en ese tiempo, enviaron a registrar su nacimiento a un
trabajador de la familia y él se equivocó y lo registró así); nació en la
vereda Paraguay, perteneciente al Corregimiento de El Ingenio, Municipio de
Sandoná, un 15 de Septiembre de 1914
, del hogar formado por Ruperto Cabrera e
Isabel Enríquez.

En aquellos tiempos se daba prelación al trabajo en el campo
antes que a la educación y se creía que era suficiente con que el niño
aprendiera a firmar y a sumar y restar
, y pare de contar. Por eso mi papá, a
pesar de que mi abuelo Ruperto era una persona con muchos conocimientos, sobre
todo en medicina natural, no fue la excepción y le dieron su estudio, según nos
contaba, hasta Media Primera, equivalente al primero de primaria y hasta ahí
fue su educación formal.

En el año de 1943 se casó con mi mamá Macaria
Cabrera, también de la vereda Paraguay, y durante los 38 años de matrimonio,
(mi mamá murió el 5 de noviembre de 1981), procrearon la bobadita de doce
hijos, bien repartidos entre los dos sexos, seis hombres y seis mujeres
, de los
cuales fallecieron prematuramente, en edades comprendidas entre cero y cuatro
meses, cuatro de ellos, también bien repartidos: dos niñas y dos niños;
creciendo y estando vivos  hasta la
fecha, los ocho hermanos restantes: Gloria, Ramiro, Héctor, Nelson, Orlando,
Mireya, Leonor y Estela, en orden cronológico
.
Se dedicó en su juventud a la agricultura y al
comercio de ganado (una o dos cabezas por viaje)
, que compraba en Pasto, Los
Robles, El Rodeo, La Florida, Genoy, Ancuya y otras regiones, para llevarlo a
sacrificar  al matadero en Sandoná.
Combinaba esta actividad con las labores del
campo propias del mantenimiento, usufructo y administración de su pequeña finca
ubicada en la vereda San Antonio, El Tambillo y con su afán por instruirse
dedicándole a la lectura un buen porcentaje de su tiempo; y fue así como, por
allá en los primeros años de la década de 1940, don Jacob Cajigas, patriarca
honorable y respetado en El Ingenio, conociendo su afán por la lectura y por
instruirse sobre todo en lo concerniente a los temas jurídicos, siendo él
Corregidor de El Ingenio, lo nombra su Secretario
, funciones que cumplió con
lujo de detalles, por lo que años más tarde, fue nombrado Corregidor en
propiedad y luego, cuando el Corregimiento de El Ingenio fue ascendido a la
categoría de Inspección de Policía, él continuó con el cargo de Inspector.
Por la década de 1950, cuando las
comunicaciones eran muy artesanales, mi papá tenía suscripciones a revistas
importantes como Selecciones, Life, Visión, Time
y otras que no recuerdo bien,
porque a pesar de las condiciones económicas muy precarias (ganaba, cuando yo
recuerdo, $80,oo mensuales y después le subieron el sueldo a $90.oo), él se
rebuscaba diligenciando declaraciones de renta, documentos de arrendamiento o
aparcería, promesas de venta, memoriales, etc. y la mayor parte de la comida la
traía de su finquita de El Tambillo. También había heredado de mi abuelo
Ruperto, los conocimientos necesarios para atender a le gente más vulnerable en
sus problemas de salud
y a donde él acudían para que les hiciera curaciones y
les preparara medicamentos o pomadas para sanar heridas. Yo recuerdo que en dos
ocasiones realizó pequeñas cirugías con una navaja bien desinfectada: una a mi
hermano Nelson, quien se había dado un golpe en la mejilla izquierda y con el
pasar de los días el cachetico se le inflamó y se le llenó de pus, por lo que
mi papá le realizó una incisión, le extrajo la materia y curó la herida, que
sanó sin necesidad de puntos y sin dejar cicatriz.
En otra ocasión realizó la misma operación en
nuestra prima de nombre Luz Solano, hija de don Benildo Solano y de la prima
doña Zoila Cabrera, a quien se le había formado un tumor en el lado izquierdo
del cuello, que cada día crecía más y se llenaba de materia. Mi papá le realizó
la cirugía y ella recuperó su salud
.
Por allá en el año de 1955 el Juez Municipal e
Sandoná le hizo el ofrecimiento para que se fuera a desempeñar el cargo de
Secretario del Juzgado y mi papá aceptó sin pensarlo dos veces
; por las mañanas
se iba a pié para estar en el despacho a las ocho de la mañana y en la tarde
también regresaba a pié y nosotros estábamos pendientes cuando lo veíamos
aparecer en la curva de Altamira, a eso de las cinco de la tarde, nos íbamos,
los tres mayores a encontrarlo para regresar juntos a la casa.
Cuando se instauró el Frente Nacional en 1958,
por el asunto de que el poder público se compartía entre los partidos liberal y
conservador, siendo alcalde de Sandoná don Rafael Caicedo, de filiación liberal, lo tuvo en cuenta para,
como conservador que fue, nombrarlo como su Secretario en la Alcaldía. Después
de esa alcaldía, a mi papá lo siguieron nombrando los alcaldes que llegaban,
don Azael Rivera (en dos periodos diferentes), don Luis Sánchez, don Alfonso
Zambrano Ch., don Carlos Rodríguez, don Zenón Zambrano Cielo; siempre
compartiendo oficina con don Hermógenes Egas Mora, don Edmundo Sánchez
y otros
personajes que por el momento se me escapan.
Ya para el año de 1959, toman la decisión, mi
mamá y mi papá de trasladar la residencia de la familia a Sandoná, en una casa
arrendada en la entrada del monte; nosotros tuvimos la oportunidad de seguir
estudiando en las escuelas municipales, porque en la Escuela de El Ingenio sólo
había hasta cuarto de primaria
, yo, personalmente, recuerdo que repetí dos años
el cuarto porque no había más; ya en Sandoná pudimos continuar estudiando.
Después de un largo tiempo de trabajar como
Secretario de la Alcaldía, mi papá abre una oficina de asesoría jurídica, en
donde él ofrecía sus servicios como abogado (tinterillo)
, y ayudaba a la gente,
sobre todo del campo, en todo lo que tuviera que ver con querellas por
terrenos, linderos, divisiones de terrenos para sucesiones, denuncias o
defensas por lesiones personales, declaraciones de renta, documentos, promesas
de venta, memoriales; en fin, todo lo que tuviera que ver con su oficio.
Para el año de 1967, el conservatismo
nariñense lo incluye en la lista para elección de diputados a la Asamblea
Departamental de Nariño, en cuarto renglón, como suplente de don Pedro
Caicedo;  el éxito fue grande, porque los
conservadores sacaron cuatro diputados; por lo tanto, en l968 ocupó la curul
don Pedro Caicedo y en el 69 le dieron el chancecito a mi papá
. Como los
diputados tenían derecho a nombrar dos empleados para la asamblea, mi papá me
llevó a mí a trabajar como mecanógrafo y el otro beneficiado fue Armando
Micheli Girón. El papel desempeñado por mi papá en la Asamblea fue relevante,
porque desde allí ayudó a los municipios de la región, impulsando ordenanzas
para la construcción de vías o Colegios, recuerdo que fue el artífice de la
creación del Colegio Carlos Albornoz de Ancuya y de algunas carreteras  veredales. También fue quien defendió y llevó
a feliz término la candidatura del  Dr.
Hermes Palacios, ancuyano, para que resultara elegido como Contralor General de
Nariño.
Después de su desempeño como diputado, fue
escogido para desempeñarse como Notario Único del Círculo de Sandoná (creo que
fue en 1970 o 71)
y allí también su desempeño fue inmejorable; le colaborábamos
en el intenso trabajo que se presentaba, sobre todo los días sábados y domingos,
mi hermano Ramiro y yo.
Termina su ciclo laboral en la Notaría para el
año de l980 y sigue en su labor como asesor jurídico
hasta que los achaques de
la edad lo obligan a su retiro y fallece el 30 de octubre de 1995, a la edad de
81 años, en su residencia de Sandoná, hecho que fue lamentado por toda la
ciudadanía, más por la población más vulnerable, porque él hablaba por ellos.
Entre los cargos honoríficos, se desempeñó
como Presidente de la Junta del Hospital Clarita Santos
, Presidente de la Junta
de Padres de Familia del Colegio Santo Tomás de Aquino, miembro del Comité
Departamental de Cafeteros de Nariño, impulsor y Presidente del Concejo de
Administración de la Cooperativa de Caficultores de Sandoná y del Occidente de
Nariño y Presidente del Concejo Municipal de Sandoná. Entre sus logros
personales está el de haber sido invitado por la Universidad Externado de
Colombia, a realizar un Diplomado en Notariado y Registro, en el que obtuvo las
mejores calificaciones.
Fue un hombre íntegro, responsable, muy
honesto, defensor acérrimo de sus ideales políticos y luchador incansable en
favor de los menos favorecidos.

Él nos enseñó a cultivar la tierra y nos
heredó su amor por la lectura
, “para que no fuéramos burros y tuviéramos otras
opciones para sobrevivir”, nos decía.

Author: Miguel Cordoba

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