Columna Desde Nod por Alejandro García Gómez

Salud: ¿“en un mar de pus? (2)
La Honorable Corte Constitucional (HCC) a
comienzos de mayo de este 2012 señaló que 
la crisis de la salud continúa igual pero con tendencia a empeorar. Que
con el dinero que ha circulado y circula al interior de este sistema sería
suficiente para prestar un buen servicio pero “…esta Corte evidencia el alto
grado de corrupción, la prevalencia absurda de intereses particulares
, la
debilidad manifiesta en el control estatal (subrayado mío),
el inadecuado
manejo administrativo por ineficiencia, son algunas de las causas generales que
afectan los recursos de la salud”. La HCC sigue mencionando otras causas que se
tipifican como delitos en el Código Penal.

¿Cuál es la propuesta de la HCC? “El Estado
debe reflexionar seriamente sobre la necesidad de que entidades privadas en su
calidad de intermediarios hagan parte del sistema de salud”
, en otras palabras:
acabar con la Ley 100 y cambiar el modelo para salvaguardar el Derecho
Fundamental (y por tanto constitucional) de la Salud. Todas las organizaciones
médicas de Colombia respaldan las conclusiones de la HCC y manifiestan
“mientras no se haga una revisión de fondo de la estructura del sistema, se
mantendrá el círculo vicioso (subrayado mío) de una serie de gravísimos
problemas”; es decir, mientras no se acabe con la Ley 100 y se proceda a otra
que contemple la salud como derecho fundamental y no como mercancía, como una
renta de costosa intermediación -cual fue el espíritu que inspiró a su autor
según lo he explicado en otros artículos aquí- todo seguirá igual o peor, puro
bla, bla, bla. A pesar de que los recursos públicos del Estado involucrados en
salud suman $28 billones/año, el actual modelo seguirá colapsando, porque
fallan el  modelo y el mar de corrupción
en que nada.
¿Por qué no funciona la Ley 100? Sí funciona,
pero como gran negocio
. La salud es el más grande negocio después traquetear,
porque como todos nos enfermamos, todos debemos contribuir, además del Estado,
y con ese dinero negocian luego, no en salud sino en otros menesteres. Casi se
podría afirmar que aunque el objetivo de las EPS es  curar y prevenir, el propósito de un buen
gerente de ellas es mostrar a sus patronos en cuánto creció el negocio y, de
paso, claro, curar a los que se pueda, a los que se alcance.
El gobierno se empeña en el modelo de la Ley
100, o sea, el aseguramiento, o sea, el negocio de las EPS, y, según las
palabras del Presidente Santos el 12 de agosto de 2011, ahora serán vigiladas y
controladas por la Superintendencia Financiera. El máximo ente de los banqueros
–nacionales y extranjeros- ¡cuidando de la salud de los colombianos!
Las
mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, el vuelo de Remedios La Bella al
cielo y otras deliciosas locuras de Gabo, son realidades reales frente a éstas.
Y mientras tanto, ¿qué hacen nuestros entes de
control?
El valor civil de la Contralora Sandra Morelli merece reconocimiento
aparte como es bien conocido de todos los colombianos de bien, que son la
mayoría, que no tienen voz ni mojan prensa. Respecto de la Fiscalía y la
Procuraduría, Robledo señala: “Que un ente de control se mueva en la dirección
correcta y otros entes de control (Fiscalía y Procuraduría) se dediquen como a
ponerle palos a la rueda, es algo bastante llamativo y hasta curioso…pero es lo
que está sucediendo y denunciando la doctora Sandra Morelli…”. Conocido fue que
el Señor Fiscal actual, Dr. Montealegre, fue el abogado del gerente o
presidente de la EPS Saludcoop, Carlos Palacino, y él no tuvo reparos en
alcanzar el cargo y posesionarse ni nuestro Presidente Santos en proponerlo en
la terna, como si en toda Colombia no hubiera más y también buenos abogados,
como él. ¿Y qué hace la Procuraduría con su espada de arcángel justiciero,
enviado de Dios? 15.X.12
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Author: Miguel Cordoba

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