
El Despertador del Sur
Por: Jorge Arturo Bravo
Correo: despertadordelsur@hotmail.com
Cuando apenas, con suma tranquilidad, nos aprestábamos a comenzar las actividades que nos han sido encomendadas en nuestro correspondiente rol; después de haber disfrutado del mejor Carnaval de Negros y Blancos, Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad; cuando creíamos que empezábamos a vivir unos días de calma, de paz y de tranquilidad, no obstante el ruido y el bullicio propios de toda ciudad capital como la nuestra, lastimosamente empezamos a vivir la “danza de la politiquería”.
Es la época de los discursos politiqueros y veintejulieros, de las falsas promesas, de los políticos que ya salieron a los diferentes medios a recitar mentiras con el propósito de ganarse unos votos que les permitan ser elegidos o reelegidos para el próximo Congreso de la República: representantes y senadores.
Desde ya, como decía Antonio Nariño en su periódico La Bagatela, “por Dios, abramos bien los ojos”. Abramos bien los oídos y no permitamos que estos señores políticos —politiqueros, mejor— sigan engañando a Juan Pueblo, como lo hicieron en elecciones anteriores y como lo han hecho a través de la historia. Tantas promesas, tantas mentiras, y al final ni siquiera la doble calzada Pasto–Popayán se ha conseguido, por solo citar un caso. Son los mismos que ahora, sin vergüenza y sin sonrojarse, buscan ser elegidos y otros, reelegidos.
Vergüenza debería darles a algunos que ayer fueron gobernadores y que pudieron hacer mucho por una u otra región, pero no hicieron nada. Sin embargo, hoy aparecen en Tumaco, por ejemplo, prometiendo convertirla en la región más desarrollada del país en todos los campos. Mi pregunta es simple: ¿por qué no lo hicieron cuando fueron gobernadores?
Al margen: Mientras en otras ciudades, como Cali, se cuidan y protegen árboles con más de cien años que brindan un verdadero hábitat para las aves, en nuestra amada San Juan de Pasto, sin ninguna razón de peso, se van cortando y talando árboles, sin importarles “un carajo” el deterioro del medio ambiente. Precisamente por estas actitudes irracionales del hombre, como ocurrió el pasado sábado en El Ejido, miembros del Cuerpo de Bomberos —que tal parece ahora también son depredadores del medio ambiente— participaron en estos hechos.










