Crónica de cutes-ruanas, cacerolas y lápices

Foto mre.cancilleria.gov.co

Por Luis Eduardo Calpa Delgado

Facebook luiseduardo.calpadelgado
“Tenemos que abandonar el carnaval, y empezar
en serio la revolución”.
Camilo Torres Restrepo (Discurso en la
Universidad Nacional).
Con el respeto que nos merece la estatura de
Camilo, le tendríamos que decir que él estaba equivocado. En los sesenta y
ahora en el Siglo XXI necesitamos más carnaval, mucha fiesta colectiva
. Un
recrear del mundo simbólico y creativo en dirección de mejores mundos posibles.

Acabamos de asistir, a partir del mes de
Agosto, de nuevo un día diecinueve de este eólico periodo del año. Se volvieron
frecuentes y visibles las voces que han estado silenciadas, ignoradas por
nuestra sociedad
. Estamos hablando de manera especial de campesinos, indígenas,
colonos de variopintas procedencias, pobladores urbanos pobres y maestros
comprometidos.
Procuraban voces y una movilización no
violenta: Los unos venían de montañas, llanuras, valles interandinos, cálidos
recovecos del mundo rural eran los campesinos e indígenas pastos y
quillasingas
.
Su arma no violenta y más fuerte es el “cute”
que para los indígenas de Nariño y sus campos es un maravilloso artefacto. (Ver
Borges). Tiene una forma de U incompleta… Es el dispositivo que como extensión
de sus poderosos brazos, permiten arar, cultivar, guachear según sus palabras
milenarias
(aliviar y extender permiso) a la madre tierra.
Contaba mi abuelo y después me lo ratificaría
el gran Laureano Inampues que los indígenas Pastos, quienes son supremamente
trabajadores, después de la década de los sesenta y setenta, realizaron un
intercambio con sus hermanos Misak y Nasa
. Para refrescar el pensamiento y una
práctica cultural (la del intercambio solidario y Mindala) en procura de
afianzar el cuidado del territorio, y la generación de abundancia de estas
maravillosos tierras del trópico.
Ahora, volvieron a irrumpir. Se levantan
cortando el Paso por la carretera Panamericana. Su voz y protesta, no tenía muy
claro en principio el sentido de su legítima movilización contemporánea.
¿Cómo volvieron a interrumpir el tráfico sobre
las ciudades? Vinieron los de: Iles, Puerres y Funes Cabildos Pastos y los
malesillos, catambucos de los aun extintos Quillacingas. Eran de donde habitan
las mojigangas y son extensión de lo que pudo ser el Resguardo de Males. Ahí
estaban ahora, convencidos y herederos culturales de quien fuera la Francisca
Chapuel, señora étnica de Males con toda la fuerza festiva y luchadora de las
imágenes icónicas
, de las imágenes religiosas que les habían truequedo los
españoles a su llegada a estas tierras fértiles y pacíficas. Ahora salían a la
carretera a reivindicar que se paguen bien sus productos, no solo la leche y la
papa; sino también todos los alimentos, que aún siguen produciendo en esa
maravillosa institución que junta el mundo de lo social, cultural y natural que
es la Shagra
. Le recordaban al estado colombiano, y al mundo urbano, que en el
pasado ellos no sufrían hambre: Que con tubérculos, granos andinos (la Quinua),
con maíces desde los misiados hasta los más maravillosas amarillos; ellos se
alimentaban. Y se alimentaban bien, saludablemente. Tienen y les han querido
usurpar el derecho a cuidar sus semillas ancestrales
. A Cultivarlas a
propagarlas entre los suyos. Asunto que no interesa a las cinco grandes
multinacionales de alimentos del mundo: CARGIL, MONSANTO, BAYER, SYGENTA…
Pero, la toma de Ipiales y Pasto, faltaba que
se acompañara de los resguardos emblemáticos de lucha por el territorio en los
Sures Colombianos
. Los indígenas de Guachucal herederos de Ipualpud, los
Muellamueses y Colimbas; quienes nos han recreado la maravillosa fuerza de las
perdices milagrosas, seguidas de la tierra de la Tuta del resguardo de Panam.
Finalmente acompañados por la magnífica organización de Pastas, los herederos
de los Nazate y del Tayta Mayor Don Juanito Chiles. En total sumaron más de
treinta mil
, entre quienes se destacarán el papel de mujeres, jóvenes y hombres
indígenas juntos ejerciendo su protesta justa.
Así fueron llegaron, con sus almas vivas. Se
juntaron con campesinos y hombres y mujeres buenos. Necesitaban demostrar que
la movilización con causa, y pacífica, es siempre la mejor arma de las mujeres
y hombres sensatos
. Que la fuerza de sus ideas puede conseguir negociar con el
Estado Colombiano y con la sociedad.
Como siempre ciertos medios de comunicación, y
la iglesia, así como los políticos tradicionales de la Región no creían. Para
que poner atención a esos hombres y mujeres rudas. A esos indios, que se siguen
oponiendo al desarrollo
. Y muchos de ellos, anhelaban que por la fuerza se les
desarmara y quitara de las carreteras que especialmente conectan a Pasto con el
interior del País. Y de Ipiales con Ecuador.
Pero como irrespetar su derecho a la protesta,
¿cuándo es masiva? Un general de la Policía (Nariñense) lo comprendió con
cierta claridad. Eran treinta mil que se habían puesto de acuerdo y taponaban
las vías. Era una ciudadanía activa y en masa. Muchos podrán decir que no era
tal número, un burócrata del Ministerio del Interior nunca les había
considerado, siquiera como interlocutor válido. Para él solo existía la
Organización Indígena de Colombia (Muy respetuosa organización colombiana, que
lastimosamente no ha podido siquiera nombrar un senador por su propio
esfuerzo). Si existen y son más de treinta mil, han elegido desde el año 91
como cuatro de sus voceros al Senado, y vienen de Guachucal los más, seguidos
por los Indígenas de Ipiales, Carlosama, acompañados de los de Aldea de María,
Iles, Funes, Túquerres, Mallama, Yascual, Pastas, Colimba, Potosí, Males,
Yaramal el Gran Cumbal, Panam, Chiles y del Recóndito Mayasquer. Eran como
afirma un politólogo (Hard) ciudadanía masa y otro norteamericano marxista
analítico, demandaban una ciudadanía sustancial (Cohen).
Y las ciudades despertaron de letargos de
tiempos extensos de aislamiento
. Una ciudadana y un joven requieren alimentos,
y ellos vienen de los ruanudos y los indios. Y el agua se produce en el campo,
y el aire puro también en sus montañas sagradas. ¿Cómo solidarizarse con ellos?
Era la pregunta. Ante tanta indolencia de gobiernos que sin conciencia
aprobaron mediadas para acabarlos (En Colombia desde el año 1990 con Cesar
Gaviria, pero muy especialmente en el Gobierno de Álvaro Uribe de ocho años de autocracia).
La mano solidaria se levantó en Tunja, en Ipiales, en Pasto, en Popayán, en
Bogotá
. Y no había sino un carnaval de lenguaje reivindicatorio. Salir con las
cacerolas vacías. Para que estudien las demandas aplazadas del pueblo y
ciudadanía india y campesina.
Faltaban unos actores que han sido ejemplo:
Los maestros que en los últimos tiempos dejaron de luchar en forma ejemplar… Se
habían dedicado a defender sus justas reivindicaciones económicas, sus salarios
y prestaciones. Ahora los de Pasto, dijeron no. Debemos ser solidarios, y
juntar sus luchas. Salieron a las calles con grandes lápices. Para decir
peleamos también con ustedes campesinos e indígenas
. Somos hermanos en la búsqueda
de una educación pertinente y de calidez. Que forme a sus niñas y niños, y
jóvenes en la ruralidad renovada.
Así en pocos días volvimos a ver Cutes de
indios, brazos fuertes de sudorosos campesinos, ruanas de mujeres indias e
indios, cacerolas de solidarios y lápices multicolores de maestras y maestros
en Pasto y en el Sur… Los sures donde hay carnaval de negros y blancos,
movilización pacífica, gobiernos regionales alternativos
y deseos ciertos de
volver realidad nuevos mundos posibles en campos y ciudades a partir de
dignidad y propuestas asertivas.
Después de fatigosas negociaciones, los
Indígenas Pastos y los Campesinos han conquistado valiosos avances en Nariño
(Colombia): Un documento CONPES y presupuesto para favorecer su economía
familiar, ojala sus shagras y mindalaes; programas de atención a niños con lo producido
en la tierra y un definitivo reconocimiento político. Son indios y Campesinos
que merecen reconocerse como amantes de la vida, la tierra y la libertad
.

(Continuará esta crónica con la comparación de sus
pliegos).

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Author: Miguel Cordoba

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