De la participación activa a la democracia viva

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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“La participación es una necesidad humana y por ende es un derecho y deber de las personas”. (Díaz Bordenave, 1982). En términos generales se entiende, que la participación es la acción de intervenir o de tomar parte en algo, en forma activa y consiente. En aras de la democracia, la verdadera participación es la que el individuo o grupo social ejercen libre y responsablemente con identidad y compromiso social en la construcción de una cultura política.

Escobar (2004) considera que la participación ciudadana constituye un potencial democratizador capaz de producir cambios en la asimetría de la representación política y social. Según Villa Real (2009) es el involucramiento de los individuos en el espacio público estatal y no estatal desde su identidad de ciudadanos, es decir, de integrantes de una comunidad política. Cunill (1991) asegura que es la intervención de la sociedad civil en la esfera de lo público.

La participación genera escenarios propicios para la construcción de niveles de confianza entre las personas, constituyendo redes de apoyo y solidaridad, que vistas en su conjunto conforman el capital social como patrimonio colectivo de las Entidades Territoriales Locales. Sin embargo, existen experiencias que desestimulan los procesos de planificación participativa.

Al respecto, Geilfus (2000) presenta lo que llama la “escalera de la participación”, que grafica cómo es posible pasar gradualmente, de una pasividad casi completa (ser beneficiario) al control de su propio proceso (ser actor del auto-desarrollo) y donde se puede ver que lo que determina realmente la participación de la gente, es el grado de decisión que tienen en el proceso. Roger Hart & Mario Barrientos (2005), consideran que existe una participación real, en la participación por incentivos, la Participación Funcional, la Participación Interactiva y el Auto desarrollo.

En síntesis, la participación, siempre está asociada a la comunidad y hace referencia a la cualidad de común y a la unidad, lo que permite distinguir los diferentes grupos de personas que forman parte de un territorio, unidos por acuerdos políticos económicos o de personas vinculados por intereses y objetivos comunes, identidad que permite una ciudadanía activa, consciente de sus propios poderes y de sus propios derechos, de manera que esté en posibilidad de desarrollar una parte activa en la vida pública”.(Rodrigo Figueroa Guerrero-Docente ESAP Nariño Alto Putumayo, resumen de la ponencia “Ciudadanía Activa”-Bienestar Universitario).

Julio 19 de 2021

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Author: Miguel Cordoba

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