Tumaco y la costa pacífica nariñense. Tercera parte

Desde Nod
Por Alejandro García Gómez

Frente a los comentarios de la prensa
hablada y escrita, hay quienes quizá ingenuamente o por otros motivos,
pretenden poner al narcotráfico como causa
prima
de toda la barbarie causada por la actual violencia y no es así
.
Veamos:

La consecuencia de la primera Violencia
fue el crecimiento desbordado de las ciudades
, lo que creó una situación que
inmediatamente fue aprovechada por el gran capital: mano de obra barata para la
creación de grandes empresas. Entre quienes salieron a la ciudad no todos
consiguieron meterse en la clase media, asalariada o no, y muchos quedaron
aguantando miseria que la reprodujeron en su descendencia
. Como mínima
retribución, el Frente Nacional buscó mitigar algunas ínfimas necesidades de
estas clases media y popular y les dio educación que permitió a los futuros
jóvenes comenzar a pensar no ya como habían pensado sus mayores sino
cuestionando los valores que a ellos les habían inculcado. Con los nuevos
valores, aparece entonces una disyuntiva frente a estas nuevas generaciones:
resignarse con la misma resignación de sus mayores frente al statu quo o enfrentarlo
. Unos siguieron
el mismo recorrido, otros no. Entre quienes lo enfrentaron se presentó otra
disyuntiva: como la Revolución Cubana estaba fresca, se presentaba el ideal de
imitar esa utopía para beneficio propio y “de toda la humanidad”
. Varios lo
hicieron y nacieron los grupos guerrilleros de las mismas antiguas guerrillas
liberales, que se nutrieron para sus cuadros y mandos con campesinos y gentes
urbanas, “preparadas”. Las Farc con Tirofijo y Alfonso Cano, son ejemplo de
esto. Otros empezaron a probar con negocios propios, violentos, sólo para su
beneficio, donde arriesgaban su propia vida. Unos murieron, otros “coronaron”.
Pablo Escobar es el paradigma. El paramilitarismo también es hijo de este
fenómeno de narcotráfico, en donde la formación de esos grupos comenzó antes de
la de las Cooperativas Convivir, que buscaron legitimarlos, creados por los
grandes propietarios para supuestamente defenderse de la guerrilla pero
terminaron auto financiándose con dinero narco y luego enriqueciéndose también
con similares alianzas con el narcotráfico y convirtiéndose en peligro y
búmeran, para quienes los crearon o ayudaron a crearlos. La injusticia social,
la inmensa inequidad y la corrupción hicieron crecer todos estos grupos y
problemas
y, con el tiempo, todos se han ido dando la mano, de acuerdo con sus
propios intereses (según las autoridades, es lo que pasó en Tumaco este 1° de
febrero). Tales alianzas se parecen a la amistad entre bandidos, porque
terminan con sangre y muerte.
A sabiendas, el gobierno gringo ha
equivocado el tratamiento y ha obligado a hacerlo al gobierno colombiano
,
siempre abyecto. Pero últimamente, esto se les está volviendo en contra por los
costos en dinero y en pérdida de confianza de la ciudadanía gringa.

Propuesta: que el manejo militar y político lo haga
el Presidente de la República pero que se escuche a los representantes de la
sociedad civil de la región (no sólo de la clase política)
. Que haya presencia
del Estado. No sólo ejército y policía –que también se necesitan- sino
servicios públicos, educación, salud y comunicaciones
. Que no todo se quede en
los barrios privilegiados de Bogotá y de las grandes ciudades
. Proyectos como
el presentado en noviembre de 2006 por el Dpto. de Nariño al gobierno Uribe II
–reseñado en la primera de estas entregas- deberían encontrar un mejor destino.
Los proyectos económicos productivos deben ir en complemento –de igual a igual-
con otros que rehagan el tejido familiar y el social –por ejemplo, los
culturales- de las regiones más afectadas, para rehacer las comunidades. La
promesa del Presidente Santos primero de enviar 300 luego 2500 policías a
Tumaco, se la puede entender entre las urgencias pero no se puede quedar ahí,
para luego abandonar a Tumaco y la Costa Pacífica a sola la protección de su
suerte, como ha ocurrido siempre
. 03.II.12

Author: Miguel Cordoba

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