El país de mi sueño

Rincón consaqueño
José Rodrigo Rosero Tobar
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Sumido en un sueño estacionario, miré un país imaginario bañado por dos mares, de esos que no existen en la realidad, con una paz contagiosa, sin hambre, sin resentimientos y con justicia social, pero algo no encajaba porque al primer mandatario le dio por hablar de traslado de dineros de los fondos privados de pensiones para atender a personas de la tercera edad.

Los medios de comunicación no oficialistas al servicio de los grupos hegemónicos dueños de la economía nacional, rápidamente elevaron el grito al cielo, difundiendo que se expropiaban dineros a trabajadores de sus ahorros de aportes pensionales efectuados lo largo de su vida laboral. El burgomaestre salió en su defensa, y demostró de donde saldría el cincuenta por ciento del salario mínimo que se otorgaría mensualmente a quien no se hubiera logrado pensionar. Se acalló el estallido de los poderosos que vieron sus prerrogativas peligrar.  

Asentado en ese país imaginario, miré como trataban de desprestigiar al mandatario de momento, por el hecho de que una elección en muchos años les lograra arrebatar. Con agotada voz el gamonal legendario, habló desde su retiro colosal, diciendo a los cuatro vientos que al gobierno actual le faltaba autoridad, evocando con nostalgia épocas gloriosas ya lejanas en las que tenía a sus pies el poder total.

A los habitantes ahora dueños del poder, les dio por enviar a su mandatario a una reunión de un organismo que reúne países que se compromete a resguardar la paz y la seguridad mundial, donde pronunció un ligero discurso de esos que ponen a cavilar. Los eruditos pronto lo analizaron y lo quisieron menospreciar, pero tan solo lograron que el reconocimiento por lo mencionado, tuviera caracteres fascinantes en el orden internacional y que la propuesta de salvar el mundo en todo su contexto, se extendiera como pólvora (mejor no mencionemos palabras que delatan guerra) digamos se extendiera como vuelo de aves sin destino por todo el globo terrenal.

Desperté abruptamente de mi sueño estacionario, cuando las montañas se dibujaban tenuemente en el espacio sideral, sin olvidar que era hora de ponerme en macha, para cumplir mi jornada laboral, cavilando siempre en el camino el país que acababa de soñar.

Consacá, 23 de septiembre de 2022

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Author: Miguel Cordoba

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