El Plan Colombia inició el desangre nariñense (1)

Desde Nod
Por Alejandro García
Gómez
Jun.1997. 160
guerrilleros FARC se toman Barbacoas, asesinan 6 policías y secuestran al resto
de los 13 que la custodian.
1998. Andrés Pastrana
es elegido presidente. A una semana de su elección, viaja a E U a proponerle a
Clinton algo semejante a un Plan Marshall para Colombia
. El aparente objetivo
era la prevención de los cultivos que generaban las drogas. Él aseguró que estudiarían
la propuesta.

25.II.99, ocurre un
hecho que el gobierno gringo aprovecha: el grupo de Germán Briceño, á.
Grannobles, hermano del Mono Jojoy y comandante de las Farc, asesina a tres
indigenistas norteamericanos que asesoraban a la comunidad U’wa. Más tarde,
entre 13 y 14 de diciembre de 1999, Philip Chicola, representante del Dpto. de
Estado (E U) para asuntos andinos, se reúne secretamente en Costa Rica con
alias “Raúl Reyes”, canciller Farc. Se trata de incorporar a esta guerrilla y
al ELN a un proceso de paz, que no prospera. Ante el fallido intento, el
11.I.00, Clinton da a conocer oficialmente la ayuda para el Plan Colombia que
sería aprobado el 13.VII.00
.
9-19.XI.89, había
caído el muro de Berlín y el 8.XII.91 la Unión Soviética (URSS) había dejado de
existir. Caída la URSS y acabada la excusa del miedo comunista, y como además
había evidencias de que la guerrilla marxista colombiana FARC había buscado el
narcotráfico para financiarse, la propuesta del electo presidente colombiano
era el pretexto perfecto para que los Estados Unidos hicieran una indolora
penetración a Latinoamérica
desde su mejor esquina -Colombia- con la excusa de
luchar contra el narcotráfico. El ratón pidiéndole queso al gato.
A fines de 1999
comienzan los bombardeos a los narcocultivos y la persecución a los
asentamientos narcos en el Dpto. del Putumayo. Continúan en el 2000. Son las
mismas fechas en las que comienzan los “desplazados” de ese departamento –con
su dinero, armas y costumbres- hacia el Dpto. de Nariño; era el “Efecto Globo”
que comenzaba a adueñarse del pacífico –hasta entonces- departamento sureño
.
Los traquetos prefirieron a Pasto como asiento de sus familias e iniciaron a
apropiarse de la selva oceánica y del norte, territorios inhóspitos, solitarios
y sempiternamente abandonados a su suerte por el Estado. En la Semana Santa de
2001 mi amigo Campo Elías me contó de la transformación de un mínimo poblado
que se pasaba como una exhalación en nuestros paseos de carpa hacia Tumaco en
mis tiempos estudiantiles. Diez o doce ranchos; ahora estaba poblado de
“mansiones” (estrafalarias), prostíbulos, cantinas, camionetas último modelo y
muertos. “Llorente”, fue la primera de varias denuncias subsiguientes en mi
columna Desde Nod. La cruel y estúpida masacre de Bojayá subió al solio
presidencial a Álvaro Uribe
. Para entonces las guerrillas marxistas y los
paramilitares comenzaron a disputarse el territorio a dentelladas. Los narcos a
veces eran las mismas bandas paramilitares y a veces se les unían. Cuando
cambiaba el viento de la guerra se les aliaban o les pagaban a las guerrillas.
Había comenzado el baño de sangre en el pacífico departamento sureño,
acostumbrado sólo a la violencia de las riñas, borrachos y delincuencia común
menor. El Efecto Globo había comenzado: si a un globo inflado lo oprimes en un
lado, la presión desplaza los elementos que lo conforman hacia otros lados del
mismo globo. Ni Andrés Pastrana ni 
Clinton ni Uribe buscaron la manera de prevenir el impacto con este
fenómeno que, en Sociología, es conocido desde hace mucho. Menos les importó la
violencia provocada con el Plan Colombia.

Hace unas semanas, doscientos invitados en dos aviones, fueron a
festejar la conmemoración de los 15 años de ese Plan (16 en realidad) que
cambió para siempre la historia de nuestra región sur. ¡Y a agradecer!
25.II.16

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Author: Miguel Cordoba

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