Eran mujeres

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Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
elsy.ya@hotmail.com

No fueron brujas las que ardieron, eran mujeres. En el siglo XVI de quienes se sospechaba eran brujas, eran trasladadas al pueblo holandés de Oudewater para probar si pesaban más que el aire. Allí las esperaba la prueba de la Heksenwaag: la balanza de las brujas.

La doctrina decía que las brujas podían volar porque al carecer de alma, no tenían peso. Si al subir a la plataforma de madera el peso era normal, obtenían un certificado que descartaba su condición sobrenatural, de lo contrario se sometían a la sentencia de los llamados “juicios de Dios”. Al menos entre 80.000 y 100.000 personas fueron enjuiciadas por brujería entre los años 1400 y 1750. De ellas, alrededor del 80% eran mujeres y al menos la mitad de las personas enjuiciadas sufrieron la agonía de ser consumidas por las llamas y la tortura.

En 1485 el inquisidor Henry Institoris se enfrentó a Helena Scheuberin acusada de brujería y perdió. Era una mujer atrevida e independiente, ese era su pecado. Producto de ello, se propuso no dejar escapar jamás a una bruja y se encerró en la ciudad de Colonia (Alemania) a escribir, junto al monje dominico Jacob Sprenger, “uno de los textos medievales más conocidos, más citados y de hecho, más infames: El martillo de las Brujas, el Malleus Maleficarum”, publicado en 1487, se reeditó 15 veces y se distribuyeron 30.000 ejemplares por toda Europa. Entre los años 400 y el 1400, las autoridades cristianas no estaban dispuestas a admitir que las brujas existieran, y mucho menos a juzgar a alguien por el delito de serlo. Entre los años 1560 y 1630 se produjeron más del 60% de aquellos juicios, según el análisis de 43.000 actas en 21 países europeos; más de la mitad en un radio de 500 kilómetros en torno a la ciudad de Estrasburgo, la mayoría en Alemania, Suiza, Francia Escocia y España.

Pero esto que parece tan lejano, no lo es. En América Latina este tipo de violencia contra las brujas desapareció solo en la década de los 70 y 80, no obstante, el comité de expertos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU documentó 22.000 víctimas acusadas de brujería del 2021 y 10 años atrás y sólo en Tanzania más de mil personas son asesinadas anualmente por este motivo. En India, entre el año 2000 y 2016 la policía registró 2.500 asesinatos y en 50 países se han registrado casos en la actualidad, siendo la caza de brujas legal en algunos de ellos. En Arabia Saudita, por ejemplo, se creó en el año 2009 una “Unidad Antibrujería” en la policía y sigue vigente la pena de muerte por esta acusación.

Pero, ¿quiénes son las víctimas actualmente? sobresalen tres grupos: niños, acusados de estar poseídos por el diablo, personas con trastornos mentales y discapacidades varias (incluye a los albinos) y mujeres “transgresoras de la norma cultural”. La acusación persiste y se filtra una y otra vez por las rendijas de los siglos para continuar persiguiendo a las mujeres en pleno siglo XXI.

4 de septiembre 2023

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