“Estoy lista 2022”

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
[email protected]

Es el sentir de Paola Ocampo, una abogada colombo-venezolana, actriz de teatro y cuentacuentos, a quien la vida la trajo a Colombia en el momento indicado. “Es un sueño hecho realidad llegar al final del año sin Covid19, con tu familia completa, vacunada y con trabajo.  Proeza que pocos tienen la fortuna de tener y me repito a mí misma: “Mi misma, sí somos afortunados”. Haciendo un alto para el balance, me encuentro un año con pérdidas, en mi caso, de almas valiosas que ahora me acompañan desde otra dimensión, tras el olor a café y la suave brisa de una tarde patoja o a través de las luces cálidas de un escenario.

Avanzo y veo un año sin abrazos, ni conversaciones o besos, ni copas de vino o ricas comidas, y, sobre todo, veo una increíble adaptación de las personas a permanecer ensimismados, solos tras las pantallas de los celulares o los computadores. ¿Punto negativo o positivo para el 2021? Para muchos es un placer el trabajar en pijama; la verdad yo solo espero que en la magnificencia de lo que significa conseguir el trabajo ideal en el mundo y con el pago que mereces, no se convierta en la ausencia del contacto físico, o sea, la ausencia de abrazos.  Esos que son tan necesarios para las familias separadas por la falta de un país que añoras, o de la comida diaria o por temas de salud, como es el caso de familias como la mía. Si, un abrazo frente al cáncer, un te quiero frente a frente, una mano agarrando a otra en una sala de espera de un hospital; un alguien que está contigo y te espera, es un alguien con abrazos necesarios e irremplazables. Esto me confirma mi extrema necesidad del contacto con el otro, del encuentro de miradas, del calor, del olor, de la risa y hasta de las lágrimas.

¡Así que si! 2021, somos afortunados; pese a las pérdidas, te doy gracias mi Dios, por las arduas jornadas de trabajo que al emigrar se tienen, porque con eso aprendí a valorar a mi gente en Venezuela y su esfuerzo. Gracias por dejarme abrazar a mi hijo. Gracias por ser la que acompaña, ese alguien de la sala de espera, que ha podido decir de forma presencial: “aquí estoy, todo estará bien, te quiero mucho”, a mi Padre y a mi Tía quienes afrontan la batalla más dura de sus vidas; gracias porque existe la posibilidad de atención medica donde estamos. Gracias por permitirme despedir de mi Abuelo a mi modo y con mi ritual, y acompañar a mi Madre en su llanto con el alma y corazón en este duelo. Gracias por los ángeles que secaron mis lágrimas y las convirtieron en risas, a esos tesoros llamados Amigos. A mis hermanos por estar, por remar, por crecer, por fortalecer el motor para ése “nuestro barco” y por estar en la mar, aunque esté embravecida. Por amar y cuidar a mi hijo cuando no estoy, gracias.

Gracias Dios por permitir a tantas familias venezolanas coincidir conmigo en este texto y reunirse en este año. Oye, 2022 ¡estoy lista! ¡Pero vamos…cógela suave!

3 de enero de 2022

Este es un espacio de opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin por la página Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.