Futbolistas profesionales colombianos y el cáncer de piel

Desde Nod

Por Alejandro García Gómez
Hace unas semanas esta columna se
ocupaba de las mal llamadas bebidas energéticas o energizantes. Decíamos que
realmente no lo son, porque energéticos (o si se prefiere energizantes) son los
azúcares –en sus formas monómeras como la glucosa o polímeras, como el almidón-
los cuales finalmente se transforman en glucosa en los organismos animales (y
humano) para que, al desdoblarse bioquímicamente en bióxido de carbono y agua
por medio del oxígeno de la respiración, produzcan la energía vital que
necesitamos todos los animales
.

Actualmente los fabricantes de esos
productos mal llamados energéticos (o energizantes) utilizan esa palabra para
camuflar lo que verdaderamente son: estimulantes artificiales del sistema
nervioso, con todas sus implicaciones en la salud
. El camuflaje persiste; las
propagandas en televisión –con actores o comediantes reconocidos acá-
continúan; mientras, la gran masa del pueblo –que es la que ve televisión y
sigue otros medios- recibe el mensaje y se apropia de él como si fuera una
verdad celestial (o científica, hoy el otro cielo)… Y aquí, hasta ahora no ha
pasado nada. ¿Y Los entes competentes gubernamentales? Nada ¿Temor a alguna
trasnacional?
Quizá lo mismo va a ocurrir con el
tema que voy a tratar hoy. He explicado en columna anteriores sobre cómo el
fútbol pasó de ser un juego entretenido personal o grupal a un entretenimiento
primero colectivo y luego masificado
. De ahí a convertirlo en algo similar a
otra alienación del siglo XX sólo fue un paso, y a los nuevos mercaderes del
sentimiento humano no los demoró nada hasta transformarlo en uno de los
negocios más rentables del mundo de hoy. Quizá algún día sabremos hasta dónde
va la fábula y la realidad sobre la cantidad de dólare$ de las transaccione$
por cada deportista. Frente a esas fabulosas cantidades con unos poquísimos
futbolistas, el resto –que son la inmensa mayoría- son trasladados de una
estantería a otra, como si fueran pan o huevos o tornillos, y ¡ay, si chistan!
Les cierran las fuentes de trabajo de todos los equipos, tal como si existiera
un inhumano y cínico pacto entre los llamados dirigentes o empresarios de todas
esas empresas llamadas equipos de fútbol. Tampoco en esto las autoridades
competentes han hecho nada. Si no fuera por la valentía, inteligencia y
dinamismo de personas como el señor Carlos González Puche, estaríamos en la
prehistoria del trato a los futbolistas profesionales. Pero tampoco esto es lo
que me ocupa hoy.
De lo que necesito hablar es de su
trato por los empresarios –llamados la dirigencia del fútbol nacional e
internacional- en la que abusan de la salud e integridad de ellos, sus
trabajadores, los futbolistas profesionales. Tuvo que ocurrir la muerte de
algunos de ellos bajo una tormenta de rayos eléctricos para que se suspendiera
este abuso en partidos oficiales y entrenamientos. Hoy ni juegan ni entrenan
bajo tormenta eléctrica, pero siguen soportando la perpendicularidad de los
rayos solares de nuestra Zona Tórrida a horas cercanas y aun del medio día con
todas sus consecuencias cancerígenas que conllevan, por ser las más peligrosas
para recibir estos rayos, según lo prescribe la medicina dermatológica. Nuestro
país cuenta con unos horarios extendidos a veces desde el mismo medio día -o
casi-. Todo esto se ha dado por el matrimonio entre las empresas –llamadas
deportivas- de transmisión de televisión y las empresas dueñas del espectáculo,
también deportivas
. Esos contratos -al parecer sagrados- pasan por encima del
interés de la salud e integridad de sus empleados –sus jugadores
profesionales-. Aunque estoy seguro de que a este artículo, esos empresarios y
todos aquellos quienes devengan sus ganancias del espectáculo, le prestarán la
misma importancia que el que se le proporciona a un suspiro a la medianoche, lo
hago con la plena convicción de que debemos empezar a despertar la conciencia
por estos compatriotas, muchos de ellos quizá adormecidos por el falso sueño de
sentirse dioses en su cuarto de hora.
Sería muy importante que los entes
estatales reguladores del trabajo y del deporte en nuestro país le pongan el
estate quieto a este alto riesgo no sólo laboral sino de indignidad humana
.
Nota de cortina de humo-naufragio.-
A estas alturas, con una reforma tributaria granuja e inhumana, con una
Fiscalía cuestionada y un extraño Fiscal ad hoc y más perlas, otra vez aparece
el tesoro del Galeón San José
. 13.XII.2018

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Author: Miguel Cordoba

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