Gracias profesor Gustavo Moncayo

El domingo 17 de junio de 2007, al celebrarse el día del padre, el profesor Gustavo Moncayo Rincón, empezó a dictar la mejor clase de su vida, cuando comenzó la caminata de más de mil kilómetros que lo llevó a recorrer la vía que comunica Sandoná con la ciudad de Bogotá.

Lo acompañé a su casa, ubicada en el barrio Mundo Nuevo; empacó un pequeño maletín, lo mismo que hizo Yury Tatiana, quien tomó la decisión de acompañarlo en la travesía, que clamaba por la liberación de su hijo Pablo Emilio, secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en el cerro de Patascoy por la guerrilla de las Farc.


El profesor Moncayo, había tomado la decisión días atrás de llevar cadenas en su cuello, que mostraba en sus apariciones públicas, entre ellas en las marchas que se realizaron en Sandoná por la liberación de su hijo mayor.

Además de los elementos personales, llevaron un pasacalle, que lo portaron sus familiares desde su casa y la basílica Nuestra Señora del Rosario, ubicada en el parque principal.


En el parque principal recibió los saludos de las personas que salieron a despedirlo, algunas de ellas con lágrimas en sus ojos.


Ingresó al templo parroquial y se dirigió a orar de rodillas al frente del Santísismo Sacramento. El presbítero José Leví Viveros, quien estaba al frente de la parroquia sandoneña, lo saludó y lo bendijo.


Así empezó la odisea del profesor Gustavo Moncayo Rincón, a quien posteriormente los medios nacionales e internacionales lo llamaron “El Caminante por la Paz”.

En los 45 días siguientes estuve atento a las publicaciones de los medios regionales y nacionales, quienes realizaron el seguimiento del día a día del profesor Moncayo, cuando pasaba por pueblos y ciudades entre Pasto y Cali y luego por las vías entre la capital del Valle del Cauca y la capital de la República.

Por donde pasaban el profesor Gustavo y Yury Tatiana, recibían saludos y en algunos lugares los recibimientos de sandoneños, nariñenses y colombianos del común, quienes se sentían identificados con su lucha por lograr el acuerdo humanitario entre el Gobierno Nacional y el grupo de las Farc.

El primero de agosto de 2007 realizó la última etapa entre Soacha y la Plaza de Bolívar, el emblemático lugar de encuentro y reencuentro de los colombianos, símbolo del poder político de nuestro país.

Tuvieron que pasar otros dos años y siete meses para que Pablo Emilio salude a sus padres, momento que quedó grabado en mi memoria y en la memoria de los sandoneños, nariñenses y colombianos, porque se cristalizaba el sueño del docente de la Institución Educativa Santo Tomás de Aquino de Sandoná, de ver a su hijo libre.

Gracias profesor Gustavo, por enseñarnos el valor de los principios, entre ellos el amor, el esfuerzo, la perseverancia, la dedicación, la lucha, la dignidad, el perdón, la reconciliación; a superar el cansancio y el sufrimiento físico y mental con el fin de lograr un propósito; por visibilizar el calvario de tantas y tantas familias colombianas, afectadas por los flagelos del secuestro y la desaparición.

Hace algunos meses, en nuestras conversaciones frecuentes, con el escritor Alejandro García Gómez, refiriéndonos a los personajes que han hecho conocer a Sandoná a nivel nacional e internacional, él sin lugar a dudas me manifestó que era el profesor Gustavo Moncayo Rincón.

Este lunes en la noche, el profesor Moncayo emprendió una nueva caminata, esta vez hacia la eternidad.

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Muchas gracias profe por todo.

Author: Miguel Cordoba

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