Guayabo tormentoso

Por Iván
Antonio Jurado Cortés
En la mayor
parte del país las celebraciones de fin y comienzo de año han terminado, dejando
a su paso un guayabo tormentoso, que nadie quisiera asumir. Estas fechas son
especiales porque no solamente registran un simple guayabo por alicoramiento
sino por otra serie de hechos que desafortunadamente tocan el bolsillo. Gastos
desmedidos, enfermedades y en algunos casos episodios lamentables
. En fin, la
temporada decembrina así como es anhelada es preocupante para quienes la viven
en el rigor de su plenitud.

Estamos en
Colombia, país galardonado como el más feliz del mundo, fortaleciendo una cultura
facilista y folclórica en contravía de las necesidades reales de la población
.
Las fiestas hicieron su curso; la gente prosigue su camino; los afortunados a
sacudir su escritorio o uniforme y continuar en la lucha por la supervivencia.
A otros, el destino no les depara buenas noticias y se la juegan en el
formalizado rebusque. En medio de la expectativa o desánimo, ahora queda
enfrentar lo que se venga, lo importante es no morirse del hambre.
Sin embargo
existe una infinita desolación cuando se mira alrededor, y es la realidad de la
nación. Un Estado completamente desbarajustado, con un desorden financiero que
arremete la voluntad popular. Históricamente un IVA del 19% que ha grabado
prácticamente la dignidad de la sociedad
. Esto sucedió en medio del festejo
popular, cuando los colombianos atendían antojos costumbristas que enceguecen
hasta los más ordenados. ‘Juan Pachanga’ bailó, tomó y tuvo sexo; una tarea
bien realizada. El desenguayabe es otra obligación que bien se debe tratar.
El despertar
del 10 de enero siempre se dijo que sería amargo, nadie le puso cuidado. Hoy,
la natural preocupación embarga la mansedumbre tropical de un pueblo agobiado
por las fechorías políticas. Los caciques fuman su tabaco y albardan las
bestias que los catapultaran al éxito de sus ambiciones. Los esclavos empiezan
con la repetitiva murmuración, y los patronos dicen: ‘hay que castigar a los
rebeldes’
. Este primer mes es determinante para que los emancipadores
desplieguen estrategias y planifiquen el ataque.
Expertos en materia
de economía han manifestado que la ‘patria boba’ es una bomba de tiempo; se ve
venir una crisis social y política sin precedentes, algo que ningún ‘pluma
blanca’ podrá espantar con una simple humarada, tendrán que valerse de
herramientas y planteamientos más efectivos para contener la arremetida. Dicen
otros que puede ser la oportunidad perfecta para que la hipnotización de la
tierra del ‘Corazón de Jesús’ evapore y como consecuencia acelere una
combustión de requerimientos populares
.
Se sienten vientos
nunca antes percibidos; muchas palmeras sacuden y sueltan sus hojas maduras,
irritando sutilmente sus propios cogollos. Movimientos raros de animales
endémicos indican que un pronto traslado será necesario. Pero el guayabo apenas
inicia su desintoxicación, y si antes era ‘puntudo’ ahora será redondo gracias
a la integridad de problemas que se juntan para un solo dolor de cabeza.
Salario mínimo irrisorio, IVA del 19%, exageradas tasas de interés y
desordenados recursos para el post conflicto, conforman el detonante más
peligroso de una comunidad ampollada en su cuerpo entero
.
Los guayabos
son llevaderos cuando con una limonada o cerveza pasan a segundo plano, pero
cuando asaltan el total de órganos y son inmanejables, necesariamente la
asistencia médica es la única alternativa para remediar el problema. Este
guayabo tormentoso con la que despierta la nación solo una buena medicina
podría contrarrestar su accionar
.
A final de
enero la misma necesidad tendrá cara de perro, con lo que se abultará el cuero de
los oprimidos. De no controlarse a tiempo la hinchazón epidérmica, el
rompimiento de las células inflamadas será inminente
, conllevando a la
suspensión de la normal circulación de la sangre nacional, generándose trombos
que ocasionarían falta de respiración y postración de los cuerpos.
Para todo hay
remedio; desde ya se preparan las terapias en las redes sociales que podrían
ser efectivas si logran invadir el espacio craneoencefálico, sacudiendo un
cuerpo agonizante, brindándole una opción de vida. Es la oportunidad que
Colombia ha soñado para unificación de criterios. Se mira con esperanza la
propuesta para la rebaja de salarios de los ‘padres de la patria’; paros contra
los impuestos y ataques al régimen presidencialista
. Estos son productos de un
buen desenguayabe.
Martes, 10 de enero de 2017
Este es un espacio de opinión destinado a
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Author: Miguel Cordoba

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