Inició el período de cuaresma

Foto de archivo

Con la
celebración del “Miércoles de Ceniza” inició el período de cuaresma en las
parroquias Nuestra Señora del Rosario de Sandoná y Sagrado Corazón de Jesús del
Ingenio.

El presbítero
José Bernardo López, párroco de Sandoná, y Luis Antonio Recalde, párroco del
Ingenio, celebraron eucaristías en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y en
el templo del Sagrado Corazón de Jesús
, al término de las cuales impusieron la
ceniza a los participantes.
En las homilías
los sacerdotes hicieron reflexiones sobre el período de cuaresma y las
conductas que deben observar los integrantes de la comunidad católica
.
La página de
internet www.aciprensa.com este miércoles 14 de febrero realizó la siguiente
publicación: “Miércoles de Ceniza: El Papa propone 3 acciones para ‘recalentar
el corazón creyente’.”
Este es el
texto:
En la Basílica
de Santa Sabina, el Papa Francisco presidió la Misa de Miércoles de Ceniza y el
rito de bendición e imposición de las cenizas; y alentó a los fieles a seguir
tres acciones para “recalentar el corazón creyente” ante las tentaciones que
“cauterizan y paralizan el alma”
.
Francisco
inició la celebración con una procesión que partió de la iglesia romana de San
Anselmo hasta la Basílica de Santa Sabina, donde presidió la Misa ante
sacerdotes, religiosos y fieles.
El Santo Padre
explicó que “el tiempo de Cuaresma –que comienza en Miércoles de Ceniza– es
tiempo propicio para afinar los acordes disonantes de nuestra vida cristiana
y
recibir la siempre nueva, alegre y esperanzadora noticia de la Pascua del
Señor”.
Así, la Iglesia
“en su maternal sabiduría nos propone prestarle especial atención a todo
aquello que pueda enfriar y oxidar nuestro corazón creyente
”, dijo a los
fieles.
En su homilía,
denunció las “tentaciones a las que estamos expuestos” que “son múltiples”. “Es
triste constatar cómo, frente a las vicisitudes cotidianas, se alzan voces que,
aprovechándose del dolor y la incertidumbre, lo único que saben es sembrar
desconfianza
”.
“Si el fruto de
la fe es la caridad –como le gustaba repetir a la Madre Teresa de Calcuta–, el
fruto de la desconfianza es la apatía y la resignación
”.
Desconfianza,
apatía y resignación
: esos demonios que cauterizan y paralizan el alma del
pueblo creyente”, añadió.
En este
sentido, argumentó que “la Cuaresma es tiempo rico para desenmascarar éstas y
otras tentaciones
y dejar que nuestro corazón vuelva a latir al palpitar del
Corazón de Jesús”.
Así, para
volver a “recalentar el corazón creyente”, el Pontífice propuso tres palabras:
detente, mira y vuelve
.
Detente:
Francisco invitó de dejar “de correr sin sentido” porque “llena el alma con la
amargura de sentir que nunca se llega a ningún lado”. “Detente de ese
mandamiento de vivir acelerado que dispersa, divide y termina destruyendo el
tiempo de la familia
, el tiempo de la amistad, el tiempo de los hijos, el
tiempo de los abuelos, el tiempo de la gratuidad… el tiempo de Dios”.
“Detente un
poco delante de la necesidad de aparecer y ser visto por todos, de estar
continuamente en ‘cartelera’, que hace olvidar el valor de la intimidad y el
recogimiento
”.
Pero también
pidió detenerse “ante la compulsión de querer controlar todo, saberlo todo,
devastar todo
; que nace del olvido de la gratitud frente al don de la vida y a
tanto bien recibido”.
Mira: “Los
signos que impiden apagar la caridad, que mantienen viva la llama de la fe y la
esperanza. Rostros vivos de la ternura y la bondad operante de Dios en medio
nuestro” así como “el rostro de nuestras familias que siguen apostando día a
día, con mucho esfuerzo para sacar la vida adelante
y, entre tantas premuras y
penurias, no dejan todos los intentos de hacer de sus hogares una escuela de
amor”.
Francisco
también invitó a mirar “el rostro surcado por el paso del tiempo de nuestros
ancianos; rostros portadores de la memoria viva de nuestros pueblos
”. “Rostros
de la sabiduría operante de Dios. Mira el rostro de nuestros enfermos y de
tantos que se hacen cargo de ellos; rostros que en su vulnerabilidad y en el servicio
nos recuerdan que el valor de cada persona no puede ser jamás reducido a una
cuestión de cálculo o de utilidad”.
Vuelve: Con
este verbo, el Pontífice exhortó a regresar “sin miedo a los brazos anhelantes
y expectantes de tu Padre rico en misericordia que te espera” ya que “este es
el tiempo para dejarse tocar el corazón
”.
“Permanecer en
el camino del mal es sólo fuente de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es
algo bien distinto y nuestro corazón bien lo sabe
. Dios no se cansa ni se
cansará de tender la mano”, aseguró.
Al término de
la homilía, el Santo Padre, acompañado de los sacerdotes, impuso la ceniza a
los fieles.
Así mismo la
página de internet www.gecoas.com explica el origen de la costumbre:
Antiguamente
los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza
cuando hacían algún sacrificio como
signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.
En los primeros
siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la
reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban
ante la comunidad vestidos con un “hábito penitencial”. Esto
representaba su voluntad de convertirse.
En el año 384
d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y
desde el siglo XI, la Iglesia acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40
días de penitencia y conversión.
Las cenizas que
se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año
anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a
nada
.
También, fue
usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo
la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición
de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que
nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.
Nos enseña que
todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que
tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de
nuestra  vida, sólo nos llevaremos
aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres
.
Cuando el
sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de
querer tener amistad con Dios. La ceniza se impone a los niños y a los adultos.

Author: Miguel Cordoba

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