La modistería en Ancuya

Rincón literario
Por Irma Zambrano
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A comienzos del siglo XX, en nuestro municipio no se contaba con personal idóneo para la confección de prendas de vestir.

Los pocos ancuyanos de buena solvencia económica, traían sus vestidos desde la vecina república del Ecuador, tanto de hombres como de mujeres.

Algunas señoras vestían a la moda española que consistía en falda larga, blusa con boleros, sombrero y velillo de Castilla.

Las personas de clase media traían desde el Ecuador telas para vestidos de hombre; como bayetón, casinete, género y lienzo.

Para confeccionar trajes para dama se traían telas de bayeta, bayetilla, terciopelo, seda, lienzo, bretaña y zaraza; con estos materiales hacían confeccionar follados y blusas.

Para la época en Ancuya no había modistas ni sastres; desde el vecino municipio de Guaitarilla, cada ocho o quince días venían los señores Alfredo Bolaños, Gonzalo Cabrera, a tomar las medidas y llevar las obras a confeccionar a su pueblo. Cuando la prenda estaba elaborada ellos venían a entregar la obra y llevar más pedidos.

En la década del 40, arribó desde Ibarra Ecuador, un señor de apellido Mora Ponce; quien invitó a las hermanas Anita, Mariana, Carmela, Susana y Filomena Mora Pantoja; con el fin de que se prepararan y aprendieran el oficio de la modistería; hermanas que en Ancuya se las conoció como “Las niñas Mora”.

Mariana Mora, se especializó en sastrería, fue la primera mujer sastre que existió en Ancuya, ella se dedicó a la confección de pantalones de bayetón, sacos de género y chillo, también confeccionaba camisas y pantaloncillos de lienzo.

Anita Mora, confeccionaba follados de bayeta, bayetilla y franela; como también blusas de seda de manga larga.

Carmela Mora, confeccionaba pañolones de casimir con fleco de seda tejido con macramé

Susana Mora, se especializó en la confección de vestidos llamados “batas” y en bordados especiales en primavera para manteles y ropa de cama, estas confecciones la realizaban en una tela llamada Sana.

En el año de 1945, Filomena Mora, recibió el título de “Experta en modistería y alta costura”, ella se dedicó a la confección de toda clase de prendas de vestir de acuerdo a la moda de la época, vestidos para bebé, ajuares para bautizo, confirmaciones y primeras comuniones, con telas como dulce abrigo, terciopelo, seda, charmé, organdí y tul.

La señora Filomena, formó escuela de modistería para enseñar esta profesión a distintas jovencitas del municipio. Entre ellas podemos mencionar a Alicia Caicedo, Bertha Benavidez, Marina Bacca, Emma Bacca, María Romo, Dolores Rassa y Estela Caicedo.

Para ese entonces ya existían los almacenes de Sofía Otero, Otoniel Portilla y el almacén “La Confianza” del señor José Acosta, donde se expendían diferentes tipos de telas requeridas para cada confección.

Después de las niñas Mora, se destacaron como sastres los señores Apolinar Caicedo y don José Romo, quienes cada uno tenían su propia sastrería y su respectiva clientela.

A finales de la década del 50, don Juan Clímaco Mera, se trasladó hasta la ciudad de Tuquerres a especializarse en sastrería en la escuela Polimex Schools, tras el recibir el certificado de sastre, formó escuela de sastrería con jóvenes de la localidad interesados en aprender esta profesión, entre ellos podemos mencionar a: Víctor Hugo Mera, Miguel Diaz, Libio Montenegro, Servio Tulio Andrade, Jorge Hernando Bravo, Víctor y Guillermo Zambrano, José Caicedo, Lucio Bravo, entre otros.

Luego de recibir las enseñanzas de don Juan Mera, el señor Miguel Ángel Díaz, organiza su propia escuela a la que llamó “Sastrería Juventud”. Allí aprendieron el oficio de sastres los señores Eliodoro Jurado, Servio Tulio Díaz, entre otros.

En esa época se utilizaba telas como el paño inglés, casimir, dril, terlenka y dacrón.

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Author: Miguel Cordoba

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